Gerónimo de Aguilar

Gerónimo o Jerónimo de Aguilar ( Écija, Sevilla, 1489 - Nueva España, 1531) fue un clérigo español. Algunas fuentes lo citan como subdiácono y otras como fraile. Llegó a América con Juan de Valdivia; fue hecho prisionero por los mayas del Yucatán entre 1511 y 1519, año en que fue rescatado por Hernán Cortés, a quien sirvió de intérprete en la lengua maya y con el que participó en la conquista de México.

De náufrago a prisionero de los mayas

Al poco tiempo de establecerse los españoles en las islas del Mar Caribe, en el proceso que se dio inmediatamente después de nombrar nuevas gobernaciones de las Indias, Vasco Núñez de Balboa encabezó una expedición en la que habría de fundar Santa María de la Antigua del Darién, en septiembre de 1510. Le acompañaron en aquella expedición dos personajes, Gonzalo Guerrero y Gerónimo de Aguilar, que protagonizarían más tarde tal vez los primeros intercambios con los mayas de la Península de Yucatán, por virtud de un naufragio en el que ambos participaron y del que sobrevivieron.

En efecto, ya de regreso de la expedición que los llevó al Santa María la Antigua del Darién, como avanzada enviada de retorno a Cuba por Núñez de Balboa, capitaneada por Juan de Valdivia, al que había nombrado su regidor en Santa María de la Antigua, navegando el 15 de agosto de 1511, se encontraron con una gran tormenta. El barco en el que viajaban fue presa de los elementos.

Naufragaron en los bajos de las Víboras o de los Alacranes, frente a la isla de Jamaica:

Pero atajó Dios los pasos de Valdivia, y a los demás dio a entender, si de entenderlo fueran dignos, las obras que hacían, ser de todo fuego eterno dignas, porque embarcado Valdivia en la misma carabela en que había venido e ido, se hundió con su oro y con sus naves en unos bajos o peñas que están cerca o junto a la Isla de Jamaica, que se llaman las Víboras.

Sólo una veintena de expedicionarios lograron salvar la vida en un batel.[3]

De la veintena que subió al batel, arrastrados por las corrientes del mar Caribe del norte, únicamente ocho llegaron a la costa de Yucatán. Tienen un primer contacto con los Cocomes, grupo maya que predominaba en la región oriental de la península yucateca en aquel entonces, que se mostró bastante agresivo. Gerónimo de Aguilar, fue la principal fuente de esta historia, ya que fue el único superviviente junto a Gonzalo Guerrero, pero, a diferencia de éste, se unió a la expedición de Hernán Cortés y narró su aventura:

...(Aguilar) dixo que saltando de la barca los que quedaron vivos, toparon luego con indios, uno de los cuales con una macana hendió la cabeza a uno de los nuestros, cuyo nombre calló; y que yendo aturdido, apretándose con las dos manos la cabeza, se metió en una espesura do topó con una mujer, la cual, apretándole la cabeza, le dexó sano, con una señal tan honda que cabía la mano en ella. Quedó como tonto; nunca quiso estar en poblado, y de noche venía por la comida a las casas de los indios, los cuales no le hacían mal, porque tenían entendido que sus dioses le habían curado, paresciéndoles que herida tan espantosa no podía curarse sino por mano de alguno de sus dioses. Holgábanse con él, porque era gracioso y sin perjuicio vivió en esta vida tres años[4] hasta que murió.

Cervantes de Salazar, Francisco, Crónica de la Nueva España, libro I, Cap. XXII.

Durante los primeros encuentros con los mayas, el capitán Valdivia intentó defenderse y perdió la vida en el intento. Todos los náufragos murieron con la excepción de Gerónimo de Aguilar y de Gonzalo Guerrero, que milagrosamente salvaron la vida. De esta aventura fatal para la mayoría de los expedicionarios, resultó una prolongada estancia de ambos personajes en Yucatán.

Más tarde, en una expedición posterior, Hernán Cortés habría de recuperar a Gerónimo de Aguilar mientras que por voluntad propia, Gonzalo de Guerrero que ya había formado familia decidió quedarse y aún combatir en contra de los españoles más tarde cuando se generalizó la guerra de conquista en la península de Yucatán.

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