Geología de Mercurio

La geología de Mercurio es la menos conocida de los planetas interiores del Sistema Solar. Las razones para esto incluyen tanto la cercanía de Mercurio al Sol y sus consecuentes peligros para sondas, como el hecho de que la duración del ciclo día-noche ( movimiento de rotación) en Mercurio es de 58 días terrestres. Esto último hizo que la sonda que lo visitara tres veces, el Mariner 10 de la NASA durante 1974 y 1975, solamente pudiera observar el lado iluminado por el Sol en cada visita.

Tras completar su primer día solar en septiembre de 2011, más del 99% de la superficie de Mercurio ha sido cartografiado por la sonda MESSENGER, (lanzada en agosto del 2004), tanto con imágenes en color como monocromas, con un nivel de detalle tal que el entendimiento de la geología de Mercurio por parte de los científicos ha eclipsado el nivel logrado con los datos recogidos por la Mariner 10.[1]

Historia geológica de Mercurio

Después de que Mercurio se formase hace más de 4 mil millones de años recibió un acentuado bombardeo de cometas y asteroides que finalizó hace 3.800 millones de años. Durante este período de intensa craterización, la superficie registró muchos impactos. Algunos de estos, como el que formó la Cuenca de Caloris fueron rellenados por el material magmático del planeta, formándose planicies suaves como las presentes en la Luna. Una vez que el planeta se enfrió y se contrajo, se produjeron grietas por su superficie que se superponen a otras estructuras como cráteres y las suaves planicies; un claro indicio que las grietas son más recientes. El período de vulcanismo en Mercurio terminó cuando la compresión del manto se ajustó lo suficiente como para evitar la salida de la lava a la superficie. Probablemente esto pasó en un período que se ubica entre los primeros 700 u 800 millones de años de su historia.

Desde entonces sólo han sucedido impactos de cometas y asteroides aislados.

Other Languages