Geografía de Cataluña

Imagen de satélite de Cataluña (original NASA).

La geografía de Cataluña ( España) se extiende por el territorio comprendido entre el curso bajo del Valle del Ebro y las vertientes pirenaicas central y oriental, en la península Ibérica, conectando con la parte continental europea a través del Valle de Arán. Cataluña tiene una diversidad geográfica relativamente muy marcada, teniendo en cuenta lo relativamente pequeño de su territorio. La geografía está condicionada por el litoral mediterráneo al Este, con 580 kilómetros de costa, y las grandes unidades de relieve de los Pirineos al Norte. Limita con las comunidades autónomas de Aragón (provincias de Huesca, Zaragoza y Teruel) al oeste y Comunidad Valenciana (con la provincia de Castellón) al sur. Por su vertiente norte limita con Andorra y Francia (regiones de Mediodía-Pirineos y Languedoc-Rosellón). El este del territorio catalán está bordeado por el mar Mediterráneo. Las coordenadas de sus extremos son 3º 19' 59,94'' de longitud este para el extremo oriental, 0º 9' 41,69'' de longitud este para el extremo occidental, 42º 51' 45,97'' de latitud norte para el extremo septentrional y 40º 31' 27,56'' de latitud norte para el extremo meridional.

Geología

Principales unidades geológicas del territorio catalán.

El actual estado geológico de Cataluña puede comenzar a describirse desde los primeros grandes cambios del Paleozoico. Inicialmente el territorio formaba parte de una cuenca oceánica en la que, por reposo orogénico, se depositaban materiales sedimentarios finos y arcillosos. El desarrollo de plegamientos hercinianos determinó una sedimentación más irregular que posteriormente produjo la emersión (de baja altura) de varias áreas de orientación noroeste-sureste como el macizo del Ebro (actual depresión central catalana) y el macizo catalanobalear, que surgieron al final de la era. Los materiales sedimentados de la época se transformaron en gneis, esquisto y pizarra que aflora hoy día en la mitad norte de las cordilleras litorales y Pirineo axial.

Pirineos en el Ripollés.

La era mesozoica cubrió de nuevo las áreas emergidas durante la era anterior, lo que provocó una sedimentación tranquila bajo el mar, generando gran cantidad de material calcáreo. Hoy en día este material se encuentra en la mitad sur de las cordilleras litorales y en el Prepirineo.

Al inicio de la siguiente era, la cenozoica, las placas tectónicas euroasiática y africana toman contacto y suavemente comienza a elevarse un dorso de pliegues y sierras mediante orogénesis alpina que dará lugar, entre otras, a los Pirineos. Este empuje incide también en el movimiento del macizo catalanobalear hacia el Suroeste, cubriendo el macizo del Ebro, aún sumergido, lo que va generando que se vayan depositando materiales que darán lugar a la futura depresión central catalana. En la línea de costa se acumulan conglomerados depositados por los ríos y que darán lugar a las elevaciones destacadas de los macizos de Montserrat, Sant Llorenç del Munt, etc. Mientras, hacia el interior de la cuenca se acumulan arenas y arcillas que darán lugar al gres. Al cerrarse el macizo del Ebro, en forma de golfo, se originó un gran lago salado. Sus aguas fueron expuestas a una intensa evaporación que finalmente dieron lugar a grandes depósitos salinos de los que hasta hace poco aún se extraía sal en Súria y Cardona. La segunda mitad de la era erosionó por descompresión gran parte del macizo catalanobalear, permaneciendo en una estrecha línea que conforman la depresión prelitoral, el llano de la Cerdaña, del Ampurdán, etc. Al final del periodo, los movimientos alpinos inciden en el surgimiento de volcanes en la zona de Olot que perdurarán hasta el cuaternario y los glaciares del Pirineo acaban por conformar el territorio.

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