Geografía de Castilla-La Mancha

Castilla-La Mancha se encuentra situada en el centro de la Península Ibérica, ocupando la mayor parte de la Submeseta sur, denominación que se da a la extensa llanura que conforma la parte sur de la Meseta central. Se encuentra encuadrada al sur del Sistema Central división natural con la Submeseta norte y con Castilla y León. Pese a esto no faltan los paisajes montañosos como el del ya nombrado Sistema central (al norte), el Sistema Ibérico (al nordeste) o Sierra Morena y los Montes de Toledo, al sur.

Es la tercera región española más extensa con una superficie de 79.463 km2, lo que representa el 15,7% del territorio nacional.

Relieve

En Castilla-La Mancha existen tres zonas claramente diferenciadas por su morfología, divididas a su vez en diversas comarcas o sistemas montañosos.

Zonas de llanura

La región geográfica española de la Meseta, una gran llanura uniforme con poco relieve, que en Castilla-La Mancha comprende las comarcas de:

Llanura de La Mancha.

Se sitúa en el centro y este de la región. Es la llanura más extensa y perfecta de la Península Ibérica. El 45,7% del territorio regional está incluido en esta extensa unidad natural, que constituye el centro de la región, extendiéndose hacia el este y engloba a su vez los Llanos de Albacete, la Mancha central, la Manchuela, el Campo de Montiel, el Campo de Calatrava, la Mesa de Ocaña, y la Sagra. Se trata de una cuenca sedimentaria formada por la orogenia alpina y rellenada con sedimentos detríticos en la base y químicos en los tramos superiores, cubiertos por mantos aluviales y depósitos eólicos del Cuaternario.

La topografía plana se explica por la existencia de unas superficies de erosión modeladas a finales del Terciario y en el Plioceno, en el que predominan las calizas, aunque entreverada por arcillas; y por la incapacidad del Guadiana y sus afluentes para encajarse en estos materiales. La presencia de calizas en superficie es responsable de un sistema kárstico de circulación de las aguas cuyo resultado más conocido es la existencia de un rico nivel freático, cuyo afloramiento produce las Tablas de Daimiel. Por otro lado, la planitud ha producido unos fenómenos endorreicos con la presencia de charcas estacionales, acuíferos y lagunas, algunas de ellas salobres.

Hacia el norte, la llanura manchega se prolonga por la llamada Mesa de Ocaña, que finaliza bruscamente sobre el valle del Tajo, y hacia el este, por la comarca de la Manchuela, en la que el río Júcar se ha encajado, generando un espectacular cañón.

La vegetación natural se encuentra reducida a pequeños enclaves como consecuencia de la actividad humana. Los bosques autóctonos son encinares.Dos tipos de fauna destacan en esta unidad natural. De un lado la fauna esteparia, cuyo máximo exponente son aves como la avutarda, sisón, alcaraván, ganga, aguiluchos, cernícalo primilla y aláudidos. Cabe destacar la avifauna ligada a los humedales manchegos, cuya estraordinaria biodiversidad los han convertido en centro de atracción de ornitólogos de todo el mundo. El pato colorado, la avoceta, cigüeñuela, malvasía, pagaza piconegra y zampullín cuellinegro son algunas de las especies más representativas.

  • La Meseta Toledana
Meseta manchega en Consuegra ( Toledo.)

La Sisla o Meseta de los Montes, con esto nombre se conoce la zona constituida por una rampa rocosa que se extiende, en una longitud de unos 30 km, desde las laderas de los sierras de San Pablo, El Castañar, Los Yébenes y el Milagro, hasta llegar al río Tajo. Sus límites por el Este los marca el río Algodor y por el Oeste el río Torcón.

Desde el punto de vista geológico se asienta sobre lo que se concoce como Meseta Cristalina de Toledo, en la que están presentes mantos de configuración arenosa y son muy frecuentes los afloramientos de caliza y de granito (paisaje conocido como berrocal), que tradicionalmente se han utilizado para la extracción de piedra y para la fabricación de cal.

  • La Sagra

Situada en el norte de la provincia de Toledo. Presenta una topografía muy suave en general, con pequeñas colinas y amplios valles, en las que sobresale algún cerro testigo. no llega, o lo hace escasamente, a los 600 metros de altitud media. entre los ríos Tajo y Guadarrama. Uno de los fenómenos más llamativos de este territorio es el Torno del Tajo, que se debe a la entrada del río en las duras rocas metamórficas de la meseta toledada.

  • La Vega de Toledo

Situada en torno al cauce del Tajo, rampa de roca cristalina, que se extiende entre los Montes de Toledo y el valle del Tajo, salpicada por unos montes islas como el de Noez, Layos, etc.

Zonas de sierra

El «Tormo Alto» de la ciudad Encantada (Cuenca).

La zona más montañosa rodea la región y sirve de límite natural de la comunidad. Dentro de este ámbito se encuentran diversas formaciones montañosas.

El Sistema Central es un conjunto de alineaciones montañosas que con una dirección de este-noroeste a oeste-noroeste separan las dos submesetas. En la región se extiende por el borde norte, presentando dos sectores. En el norte de la provincia de Guadalajara, limitando con Madrid y Segovia, se encuentra un conjunto montañoso, formado por sierras cuarcíticas de la era primaria y donde se encuentran las mayores alturas de la región, de las que destacan las sierras de Pela, Ayllón, Somosierra, Barahona y Ministra. En estas formaciones nacen los ríos Jarama, Cañamares y Henares. El Sistema Central penetra también en la región por la provincia de Toledo, en lo que es el sector meridional de la Sierra de Gredos, conocido como Sierra de San Vicente, que se encuentra delimitada al norte por el río Tiétar y al sur por el Alberche y el Tajo.

  • Las Parameras de Molina de Aragón

Son tierras altas en la provincia de Guadalajara, se caracterizan por tener extensas planicies atravesadas por los ríos Tajo y Gallo. Las hoces de estos ríos constituyen sendos modelos de erosión fluvial sobre rocas diferentes.

Entre estos valles se extienden las parameras, es decir, planicies culminantes de calizas, situadas a 1200-1300 m, con procesos kársticos de disolución y de circulación subterránea de las aguas.

Es un sector del Sistema Ibérico donde predominan rocas caliza en las que se ha formado un original modelado kárstico, por la existencia de montañas de escasa altura y cimas planas. Los principales tipos de relieves y la erosión kárstica generan las parameras y muelas, que son extensas superficies calcáreas donde predomina la planitud.

Las hoces son angostos valles que han labrado los ríos al atravesar las parameras y la depresiones periféricas, se ubican en los afloramientos de rocas deleznables erosionadas por la red fluvial.

Son modelos de este paisaje parajes como la Ciudad Encantada, los Callejones de Las Majadas o las Hoces del Cabriel. Destacan los altos de Barahona y la sierra Ministra, , las estribaciones del macizo de Albarracín ( cerro de San Felipe, 1839m) , la Serranía de Cuenca, la sierra de Mira y , al oeste de Cuenca, la sierra de Altamira.

La Sierra del Cujón en el municipio de Molinicos, una de las que conforman la Sierra del Segura.

Las Sierras de Alcaraz y Segura, situadas en el sur de la provincia de Albacete, forman parte de los sistemas montañosos prebéticos y constituye otra zona montañosa de cierta complejidad en sus estructuras geológicas, dominadas por las calizas del Jurásico, más la acción erosiva de la red fluvial que vierte sus aguas al Segura, ha determinado un variado paisaje de montaña, en el que contrastan valles encajados con sierras y calares. En la Sierra de Alcaraz destaca el Pico Almenara, con 1798 m.

En el suroeste se encuentra la cordillera de Sierra Morena, que está formada por varias cadenas montañosas de escasa altitud y constituye un escalón que separa Castilla- La Mancha con Andalucía. Esta unidad pertenece al zócalo primario de la Meseta y está formado por un conjunto de sierras paralelas separadas por depresiones de entre las que destacan las de Sierra Madrona (1300 m), Sierra de Alcudia y Sierra de San Andrés. Estas sierras han sido cortadas por los afluentes del Guadalquivir, que buscando su nivel de base a 300 m, tienen un gran poder erosivo, que se manifiesta en el paso de Despeñaperros. En esta unidad existe una comarca característica, el Valle de Alcudia.

Los Montes de Toledo discurren con una dirección este-oeste por el sur de la provincia de Toledo y norte de la provincia de Ciudad Real. Se trata de un conjunto de alineaciones montañosas de cierta continuidad, separadas por amplias depresiones recorridas por afluentes del Tajo y Guadiana.

El relieve consiste en una serie sierras de escasa altura y de cumbres aplanadas, como Las Villuercas (1.601 m) y Rocigalgo (1.447 m).. Parte de las laderas están cubiertas por pedreras y en los piedemontes y depresiones se desarrolla un manto de arcillas y canturrales denominados "rañas".

Situada al suroeste de la provincia de Toledo es la continuación natural de los Montes, que conectan con las Villuercas. En estas sierras, como la Sevilleja, se encuentran ambientes más húmedos y por tanto con mayor riqueza botánica. El piedemonte se caracteriza por unas superficies de rañas muy desarrolladas, tanto al norte como al sur de las sierras, como la de Anchuras.

Zonas de transición

Existen en Castilla-La Mancha una serie de comarcas con características especiales o que no pueden incluirse en los otros dos apartados.

En el centro-oeste de la provincia de Guadalajara, es una cuenca sedimentaria de la era terciaria. Erosionada por el Tajo y sus afluentes, que han dejado en resalte los altos páramos y algunos cerros testigos, y han labrado valles de fondo piano ("campiñas"), algunos muy amplios, tapizados por un sistema de terrazas.

Es una comarca típicamente manchega, es decir, absolutamente llana, pero que se rompe con el curso de dos ríos, Júcar y Cabriel, que conforman un paisaje, una flora y una fauna extremadamente ricas y variadas. Los ríos se encuentran encajados en el fondo de hoces que distinguen absolutamente el paisaje.

Paisaje del Campo de Calatrava.

Se encuentra situado en el centro de la provincia de Ciudad Real, al sur de los Montes de Toledo y al norte de Sierra Morena. Geológica y morfológicamente se trata de un umbral que cierra por el oeste la llanura manchega. Está formado por un conjunto de sierras paleozóicas de escasa altura, Porzuna, Piedrabuena, Almodóvar del Campo, Almagro, etc, separadas por depresiones.

Su rasgo más importante es la presencia del campo volcánico más grande de la península; y el más antiguo, por lo que se encuentra muy erosionado. Se trata del paraje más singular de la comunidad castellano manchega. Otro componente característico de esta zona, asociado al paisaje volcánico, son los manantiales termales conocidos popularmente como "hervideros" o fuentes de "agua fría". Entre los distintos tipos de cráteres es obligado mencionar los cráteres explosivos, que acogen en su interior un importante conjunto lacustre de excepcional valor ecológico.

Se caracterizan por amplios llanos y alargados valles que se extienden entre las prolongaciones de las alineaciones prebéticas. Esta unidad se caracteriza por la escasez de lluvia y cuando se presenta lo hace de forma torrencial, provocando fenómenos erosivos importantes. Esta aridez condiciona fuertemente su vegetación y su fauna.

Es una altiplanicie situada al este de Ciudad Real y al oeste de Albacete. Se trata de una llanura con relieve tabular que llega a superar los 1.000 m y desciende suavemente hacia el norte, donde enlaza con la llanura manchega. Dominada por las culminaciones calizas y las margas y arcillas de la campiña. Aquí se encuentran las lagunas de Ruidera y el curso oculto del Guadiana.

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