Genio (mitología romana)

El genio del pueblo romano en una moneda de Flavio Valerio Severo.
Genio alado ante una mujer que sostiene una pandereta y un espejo. Sur de Italia, c. 320 a. C.

En la mitología romana, los genios (en latín genius, plural genii, relacionado con gen-itus, γί-γν-ομαι, ‘generador’ o ‘padre’)[1] eran espíritus protectores, análogos a los ángeles guardianes invocados por la Iglesia de Roma. La creencia en estos espíritus se dio tanto en Roma como en Grecia, donde fueron llamados δαίμονες, démones, y parece que se creyó en ellos desde los tiempos más antiguos. Sin embargo, los romanos parecen haber recibido esta influencia acerca de los genios de parte de los etruscos.

Genio de bronce representado como un pater familias, Siglo I d.C. hallado en El Pino ( La Coruña, España). M.A.N.( Madrid)

Características

Los genios romanos son confundidos frecuentemente con los Manes, Lares y Penates,[2] teniendo de hecho una característica común, la de proteger a los mortales, pero también parece ser ésta su diferencia principal, ya que los genios son los poderes que producen la vida (dii genitales), un principio de fecundidad y acompañan al hombre en ella como su segundo o propio espíritu, mientras los otros poderes no comienzan a ejercer su influencia hasta que la vida, el trabajo de los genios, ha empezado.

Cada humano obtenía (sortitur) un genio en su nacimiento. Horacio describe este genio como vultu mutabilis,[5]

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