Generación posdesencanto

Se denomina Generación posdesencanto a la generación de escritores, principalmente narradores, que nacen en el Ecuador entre los años 1955 y 1970 (siempre en términos aproximados).[1] De alguna manera son los sucesores naturales de los autores de la generación anterior —nacidos entre los años 1940 y 1954—, llamada de la Nueva narrativa ecuatoriana, entre los que están: Abdón Ubidia, Javier Vásconez, Jorge Dávila, Raúl Pérez T., Jorge Velasco M. y otros, denominados también Generación del desencanto, tanto por la novela La teoría del desencanto, de Pérez T., como por el filósofo Fernando Tinajero, que califica así a la producción intelectual de ese grupo de creadores.

Vertientes

Esta Generación posdesencanto tiene dos vertientes principales y claramente diferenciadas entre sí:

  1. La de los epígonos de la anterior Generación del desencanto que, como los autores del Desencanto, son narradores que cuentan historias originadas casi exclusivamente en el medio urbano, íntimas o psicológicas, con el uso de recursos vanguardistas como rupturas en la linealidad del relato, monólogo interior, etcétera. Y también tocan temas como el destino de las clases medias intelectualizadas urbanas, marginalidad social o los conflictos de personalidad ligados con la sexualidad (homosexualidad, bisexualidad, relaciones de pareja, etcétera). Entre estos epígonos destacan, por su trabajo de exacto manejo del idioma, Raúl Vallejo (1959), Aminta Buenaño (1958), Pablo Yepez Maldonado (1958) o Lucrecia Maldonado (1962).
  2. Los innovadores, narradores que buscan nuevas formas de expresión, muchos dentro de una perspectiva posmoderna, de ironización de géneros como el fantástico, el policial, el erótico, la ciencia ficción o la aventura. Entre estos últimos destacan Leonardo Valencia (1969), Gabriela Alemán (1968), Leonardo Wild (1966), Santiago Páez (1958), Adolfo Macías (1962), Fernando Naranjo (1954), J.D. Santibáñez (1959) o el cuentista Raúl Serrano Sánchez (1962).
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