García Sánchez III de Pamplona

García III Sánchez
Rey de Nájera-Pamplona
Garcia III Sanches de Pamplona - The Portuguese Genealogy (Genealogia dos Reis de Portugal).png
García III Sánchez representado en la Genealogía de los Reyes de Portugal (hacia 1530).
Información personal
Reinado1035-1054
Nacimiento1012
Nájera, Reino de Nájera-Pamplona
Fallecimiento1 de septiembre de 1054
Atapuerca, Condado de Castilla Pendon del Reino de Castilla.svg
EntierroMonasterio de Santa María la Real de Nájera, La Rioja
PredecesorSancho III "el Mayor"
SucesorSancho IV "el de Peñalén"
Familia
Casa realCasa Jimena
PadreSancho III Garcés
MadreMuniadona Sánchez
ConsorteEstefanía de Foix
HerederoSancho IV Garcés
DescendenciaVéase descendencia.
Carrera militar
LealtadReino de Pamplona-Nájera
MandosEjército pamplonés
ConflictosBatalla de Tamarón
Batalla de Tafalla
Conquista de Calahorra
Batalla de Atapuerca
Arriba, el Monasterio de Santa María la Real de Nájera, fundado por García Sánchez III

García Sánchez III (c.1012[1]​) apodado el de Nájera, fue rey de Nájera-Pamplona desde 1035, Álava y gran parte del Condado de Castilla (La Bureba, Trasmiera, Montes de Oca, Las Encartaciones y Las Merindades). Hijo de Sancho III el Mayor y de Muniadona Sánchez de Castilla.

Biografía

Nació en Nájera alrededor de 1012. Heredero del trono según la costumbre, a la muerte de su padre Sancho Garcés III, pues el primogénito Ramiro, que heredó Aragón, era hijo ilegítimo.[2]

Venció a su hermano Ramiro I de Aragón en Tafalla (1043),[4]

El 12 de diciembre de 1052 consagró el Monasterio de Santa María la Real de Nájera que había mandado construir unos años antes. Tras esto quiso enriquecerlo trayendo los cuerpos de santos de la comarca, pidiendo su aprobación a los obispos Sancho de Pamplona, García de Álava y Gómez de Burgos. En 1052 intentó trasladar el cuerpo de san Felices de Bilibio, llegando a tal acuerdo con el obispo de Álava. Este se dirigió a los Riscos de Bilibio acompañado de muchos caballeros pero cuando abrió la sepultura, sintió separarse del túmulo y se le torció la boca, tras lo que dio inicio una fuerte tormenta. Al parecer que el cielo se oponía al traslado se marcharon, pero parece que el obispo conservaría la deformación de su cara de por vida.[5]​ Por este milagro decidió construir un nuevo monasterio para albergar su cuerpo en el lugar donde los bueyes habían quedado parados, este sería el Monasterio de San Millán de Yuso.

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