García Ordóñez

García Ordóñez
Conde de Nájera
Información personal
Mandato c. 1081 - 1108
Nacimiento fl. 1062
Fallecimiento 29 de mayo de 1108
Batalla de Uclés
Familia
Padre Ordoño Ordóñez
Madre Enderquina
Cónyuge Urraca Garcés
Eva de Rochechouart?[1]
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García Ordóñez (fallecido el 29 de mayo de 1108 en la Batalla de Uclés), llamado también «García de Grañón» y apodado «el Crespo»[4] por consiguiente, García sería primo segundo del rey Alfonso VI de León.

Biografía

Aparece por primera vez en la documentación junto a su padre en un diploma fechado el 10 de mayo de 1062 perteneciente al cartulario del Monasterio de San Pedro de Arlanza.[6] También fue uno de los magnates más destacados de la curia regia del rey Alfonso VI, confirmando el primer diploma del monarca en Castilla el 3 de diciembre de 1072, quien lo nombraría ayo de su único hijo varón Sancho Alfónsez cuando nació, entre 1092 y 1095. En 1074 fue armígero real (armiger regis, cargo que aún no implicaba las funciones que en el siglo XIII tendría el alférez, y equivalía al de un escudero) de Alfonso VI.

Ostentó la dignidad condal desde quizá 1077—en que se menciona en la documentación del Monasterio de San Juan de Burgos un Garsias comes de Nazara[8]

Fue tenente de Pancorbo en 1070,[1]

Ruina de un castillo en Pancorbo, una de las tenencias del conde García Ordóñez.

En 1079, enviado por Alfonso VI a recaudar las parias del rey taifa de Granada Abd Allah ibn Buluggin, ayudó a este a combatir contra Al-Mu'tamid de Sevilla, a quien defendía Rodrigo Díaz el Campeador que también había sido enviado por el rey Alfonso VI con objeto de cobrarlas al rey de Sevilla. En esta contienda, en que se enfrentaron las huestes cristianas, venció el Cid, lo que quizá originaría la animadversión de García Ordóñez hacia el Campeador. En todo caso, en 1092 Rodrigo Díaz el Campeador saqueó sus tierras riojanas.[1]

En cuanto a su política en su propio solar, trasladó el peso político y militar de Nájera hacia Logroño, desarrollando en esta localidad la antigua puebla situada junto al puente sobre el Ebro (entrada del Camino de Santiago a tierras riojanas). Después de los estragos causados por las incursiones y saqueos del Cid, el conde García y su esposa repoblaron la ciudad de Logroño. El rey Alfonso otorgó la Carta Puebla o Fuero de Logroño en 1095. El documento comienza así:

Yo, Alfonso, por la gracia de Dios con el consejo de mi esposa Berta, otorgamos esta carta a los pobladores de Logroño, hacemos saber como el muy fiel conde don García y su esposa doña Urraca, que para la gloria de nuestro Reino estuvieron al frente del gobierno de los najerenses y calagurritanos, decidieron con nuestro consejo y consentimiento poblar la villa llamada Logroño, y aconsejaron dar ley y fuero a los que allí quisieran establecerse a fin de que pudiera vivir sin verse sometidos a la grave opresión de la servidumbre...

y termina con la siguiente frase:

Y yo, Alfonso rey, confirmé esta carta cuando fui en persona a socorrer al conde García en Campo Jerumi en Alberite. [d]

También obtuvo de este rey la promulgación del fuero de Miranda (1099).[1]

En 1096 acudió, junto a las tropas de Gonzalo Núñez, al socorro de Huesca en la batalla de Alcoraz, que pertenecía al rey de la taifa de Zaragoza Al-Musta'in II y estaba siendo sitiada por Pedro I de Aragón. La ayuda castellana al rey musulmán fue infructuosa, pues Huesca fue conquistada el 15 de noviembre de ese año. Según una noticia no del todo segura, García Ordóñez habría sido capturado por el rey de Aragón en esta lid.[1]

Participó en varias campañas contra los almorávides en 1104 y 1105[10] y muchos caballeros, siendo la muerte más sentida la del joven infante Sancho Alfónsez. En un momento del combate mataron al caballo del infante y, tal como se describe el hecho en las crónicas de la época:

...al arrastrar consigo al hijo del rey, se apeó el conde y parapetó como pudo al niño entre él y su escudo (...) valiente como era, no sólo protegió al niño con el escudo sino que repelió los ataques que llovían de todos los lados, pero al serle cercenado un pie de un tajo, no pudo aguantar más y cayó sobre el niño para morir antes que el niño.

Según las crónicas musulmanas y cristianas, esto ocurrió mientras otros condes y caballeros huían, siendo esta una imagen muy distinta a la que ofrecen las fuentes literarias, que ya desde la biografía latina Historia Roderici (1188-1190) y el himno panegírico del Campeador Carmen Campidoctoris ( c. 1190) elaboran una imagen de García Ordóñez caracterizada por su enemistad con el Cid, por su cobardía para enfrentarse al Campeador (fanfarrón pero «temeroso y asustado en demasía» al «tener que vérselas con Rodrigo», «amilanado» y huyendo del Cid lo presenta la Historia Roderici) [13]

Históricamente, las relaciones entre Rodrigo Díaz y García Ordóñez fueron buenas al menos hasta 1079, pues el conde de Nájera fue uno de los garantes de las arras entregadas por el Campeador a Jimena Díaz.[15]

Lo que no puede dudarse es que García Ordóñez fue un eficiente vasallo de Alfonso VI, que repobló con éxito las tierras riojanas y aseguró que fueran incorporadas a Castilla, muriendo dignamente al proteger hasta el último instante al heredero a la corona de León y Castilla, el infante Sancho Alfónsez.[15]

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