García Fernández

García Fernández
Conde de Castilla
García Fernandez-Med-Plaza Mayor (Salamanca).jpg
El de las manos blancas
Conde de Castilla
970- 995
Predecesor Fernán González
Sucesor Sancho García
Conde de Monzón
c. 985- 995
Predecesor Ramiro III de León y Teresa Ansúrez
Sucesor Sancho García
Información personal
Nacimiento 938
Burgos
Fallecimiento 29 de junio de 995
Medinaceli
Entierro Monasterio de San Pedro de Cardeña
Familia
Casa real Casa de Lara
Padre Fernán González
Madre Sancha Sánchez
Cónyuge Ava de Ribagorza
Descendencia Sancho García, Gonzalo García, Mayor García, Urraca García, Elvira García, Toda García y Oneca García.
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García Fernández el de las Manos Blancas (Burgos, c. 938[a] - Medinaceli, 995) fue conde de Castilla de 970 a 995.

Hijo de Fernán González y Sancha Sánchez, seguía reconociendo la superioridad jurídica de los monarcas leoneses, aunque tuvo plena autonomía administrativa en su territorio. Para hacer frente al peligro musulmán que se cernía sobre sus fronteras, amplió la base social del condado promulgando las ordenanzas sobre los caballeros villanos de Castrojeriz, equiparando a los caballeros villanos con los infanzones: aquellos campesinos que dispusieran de un caballo para la guerra serían equiparados automáticamente con los nobles de segunda clase.

La gesta nos le pinta como el conde de las manos bellas, pero en realidad, fue un gran guerrero. Un hombre que supo luchar sin desalentarse contra el mejor capitán de su tiempo y uno de los mayores genios de la guerra.[1]

Matrimonio

La boda del futuro conde y de Ava de Ribagorza tendría como fecha aproximada el año 965. Ava era hija del conde Ramón II de Ribagorza, un condado situado más a oriente de Aragón y de Sobrarbe cuya capital era Roda de Isábena, sede episcopal. El año 872 este condado con Ramón I, bisabuelo de Ava, se independiza del conde carolingio de Tolosa. Cuando García contrae matrimonio, el condado de Ribagorza lindaba con el reino de Pamplona cuyos monarcas poseían Aragón y Sobrarbe. Quizás intervino de casamentera Toda, la reina de Pamplona.[2] En aquellas fechas los estrechos, reiterados y complicados lazos de parentesco se traducían en una férrea y continua colaboración política entre Castilla y Pamplona.

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