Gabriel Fauré

Gabriel Fauré
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Gabriel Fauré (1905) por Pierre Petit.
Información personal
Nombre de nacimiento Gabriel Urbain Fauré
Nacimiento 12 de mayo de 1845
Bandera de Francia Pamiers, Francia
Fallecimiento 4 de noviembre de 1924 (79 años)
Bandera de Francia París, Francia
Causa de muerte Causas naturales Ver y modificar los datos en Wikidata
Lugar de sepultura Cementerio de Passy Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Francesa Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Cónyuge Marie Fremiet
Pareja
  • Emma Bardac Ver y modificar los datos en Wikidata
Educación
Alma máter
  • Escuela Niedermeyer de Paris Ver y modificar los datos en Wikidata
Alumno de
Información profesional
Ocupación Compositor, organista y pedagogo
Empleador
  • Iglesia de la Madeleine
  • Conservatorio Nacional de Música y Danza de París (desde 1892)
  • Conservatorio Nacional de Música y Danza de París (1905–1920) Ver y modificar los datos en Wikidata
Estudiantes Maurice Ravel, Charles Koechlin, George Enescu, Nadia Boulanger y Louis Aubert Ver y modificar los datos en Wikidata
Género Ópera, música del Romanticismo y música clásica Ver y modificar los datos en Wikidata
Instrumento(s) Órgano y órgano Ver y modificar los datos en Wikidata
Movimientos Música clásica Ver y modificar los datos en Wikidata
Obras notables
Participó en Guerra franco-prusiana Ver y modificar los datos en Wikidata
Distinciones
  • Gran Cruz de la Legión de Honor Ver y modificar los datos en Wikidata
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Gabriel Urbain Fauré ( Pamiers, Francia, 12 de mayo de 1845[nota 1] - París, ibídem, 4 de noviembre de 1924) fue un compositor, pedagogo, organista y pianista francés. Fauré es considerado uno de los compositores franceses más destacados de su generación y su estilo musical influyó a muchos compositores del siglo XX. Entre sus obras más conocidas destacan la Pavana, el Réquiem, los nocturnos para piano y las canciones « Après un rêve» y « Clair de lune». Aunque sus composiciones más conocidas y accesibles para el gran público son generalmente las de sus primeros años, Fauré compuso gran parte de sus obras más apreciadas por los críticos al final de su carrera, en un estilo armónica y melódicamente más complejo.

Nació en una familia culta pero sin particular afición musical, y demostró su talento para la composición cuando apenas era un niño. Fue enviado a un colegio de música en París, donde se formó para ser organista de iglesia y director de coro. Entre sus mentores se encontraba Camille Saint-Saëns, quien se convirtió en su amigo de por vida. Tras graduarse en 1865, Fauré se ganaba la vida de forma modesta como organista y maestro, lo que le dejaba poco tiempo para componer. Cuando alcanzó el éxito y ocupó los importantes cargos de organista de la iglesia de la Madeleine y director del Conservatorio de París, apenas tenía tiempo para componer; durante las vacaciones de verano, se retiraba al campo para dedicarse a dicha tarea. En sus últimos años, Fauré fue reconocido en Francia como el compositor francés más importante de su época. En 1922 se le rindió un homenaje musical nacional sin precedentes en París, encabezado por el entonces presidente Alexandre Millerand. Fauré tenía algunos admiradores en Inglaterra pero su música, si bien era conocida en otros países, tardó décadas en ser ampliamente aceptada.

Su legado ha sido descrito como el enlace entre el final del Romanticismo con el Modernismo del segundo cuarto del siglo XX. Cuando nació, Frédéric Chopin aún componía, y en el momento de su fallecimiento, se escuchaban estilos como el jazz y la música atonal de la Segunda Escuela de Viena. El Grove Dictionary of Music and Musicians, que lo describe como el compositor más avanzado de su generación en Francia, indica que sus innovaciones armónicas y melódicas influyeron en la enseñanza de la armonía musical en generaciones venideras. Contrastando con el encanto de sus primeras obras, sus últimas composiciones, escritas cuando su sordera era cada vez mayor, son consideradas imprecisas y de carácter introvertido y, en otras ocasiones, agitadas y apasionadas.[5]

Biografía

Primeros años

Gabriel Urbain Fauré nació en Pamiers, en el departamento de Ariège, Francia, el 12 de mayo de 1845, siendo el quinto de los seis hijos que tuvo el matrimonio entre Toussaint-Honoré Fauré (1810-85) y Marie-Antoinette-Hélène Lalène-Laprade (1809-1887).[6]

Lo enviaron a vivir con una nodriza hasta que alcanzó la edad de cuatro años.[9] En el poblado, había una capilla adjunta a la escuela, en la que el joven Fauré pasaba horas tocando el armonio:

Crecí, siendo un niño tranquilo de buen comportamiento, en un área de gran belleza [...] Pero la única cosa que realmente recuerdo es el armonio en aquella pequeña capilla. Cada vez que podía salirme corría hacia allí y me entretenía [...] Tocaba atrozmente [...] sin ningún método, completamente sin técnica, pero recuerdo que estaba feliz; y si eso es lo que significa tener vocación, entonces es una cosa muy agradable.[10]

Gabriel Fauré en 1864, con el uniforme de la École de Musique Classique et Religieuse.

Una anciana ciega, que escuchaba y daba consejos al muchacho, le habló al padre de Fauré del talento musical de su hijo.[5]

Fauré continuó como alumno en la escuela durante once años, durante los cuales estuvo sostenido económicamente por una beca concedida por el obispo de su diócesis.[5]

Tras el fallecimiento de Niedermeyer en marzo de 1861, fue Camille Saint-Saëns quien ocupó su lugar a cargo de los estudios de piano e introdujo la música contemporánea, incluyendo obras de Robert Schumann, Franz Liszt y Richard Wagner.[18] Más adelante, Fauré recordaría el papel que tuvo en su carrera musical:

Dejando que el tiempo de clase se extendiera más de lo estipulado, se iba al piano y nos revelaba aquellas obras de los maestros a las que no teníamos acceso por el rigor de la naturaleza clásica de nuestro programa de estudios y que, además, en aquellos años tan lejanos, se conocían poco [...] Por aquel entonces contaba con 15 o 16 años, y de esa época data el apego casi filial [...] la inmensa admiración, la gratitud incesante que he tenido por él, durante toda mi vida.[19]

Saint-Saëns seguía con entusiasmo el progreso del joven Fauré, ayudándolo cada vez que podía. Nectoux afirma que en cada etapa de la carrera de Fauré «la influencia que Saint-Saëns ejerció puede darse por sentado».[22]

Primeros cargos musicales

Retrato de Fauré (c. 1870) hecho por Paul Mathey (1844-1929).

Al salir de la École Niedermeyer, Fauré fue nombrado jefe organista de la iglesia de Saint-Sauveur, en Rennes, Bretaña. Asumió el cargo en 1866.[29]

Después de la derrota de Francia por parte de Prusia, hubo un breve y sangriento conflicto en París de marzo a mayo de 1871, durante la Comuna.[31]

Cuando Fauré volvió a París en octubre de 1871, fue nombrado maestro de coro en la iglesia de Saint-Sulpice, bajo la dirección del compositor y organista Charles-Marie Widor.[5]

Fue miembro fundador de la Société Nationale de Musique, formada en febrero de 1871 bajo la presidencia conjunta de Romain Bussine y Saint-Saëns, con el fin de promover la nueva música francesa.[35]

Fauré c. 1875.

En 1874, Fauré se mudó de Saint-Sulpice a la iglesia de la Madeleine como suplente del organista principal, Saint-Saëns, ante las numerosas ausencias de este cuando se encontraba de gira de conciertos.[38]

Según Nectoux, los Clerc fueron la familia comprensiva que Fauré no tuvo durante su estancia en la escuela de Niedermeyer.[40] Este tipo de eventos no estaban sólo reservados para músicos, sino también para otro tipo de personas de renombre aun sin ser profesionales de la música. Esta área de influencia le permitió a Fauré conseguir múltiples recomendaciones en eventos musicales, lo que le estimuló y le brindó más experiencia en su trabajo.

1877 fue un año importante para Fauré, tanto a nivel personal como profesional.[46]

Años medios

Marie Fremiet, esposa de Fauré.

En 1883, Fauré se casó con Marie Fremiet, la hija del notable escultor Emmanuel Frémiet.[51]

La cantante Emma Bardac, con la que se relacionó sentimentalmente a Fauré.

Aunque Fauré valoraba a Marie como amiga y confidente, escribiéndola a menudo -a veces a diario- cuando estaba fuera de casa, ella no compartía su naturaleza apasionada, que encontraba satisfacción en otra parte.[5]

Para apoyar económicamente a su familia, Fauré pasó algún tiempo trabajando en la iglesia de la Madeleine y dando clases de piano y de armonía. Sus composiciones le reportaron una cantidad insignificante de dinero, debido a que su editor las compraba por 60 francos cada una y Fauré no obtenía derechos de autor por su uso.[59]

Cuando era joven, Fauré era muy feliz; un amigo suyo mencionó en un escrito su «alegría jovial, algo infantil».[64]

Ambroise Thomas calificaba como «peligrosamente moderno» a Fauré para encabezar el Conservatorio.

Durante este tiempo, o un poco después, comenzó el enlace de Fauré con Emma Bardac; en palabras de Duchen, «por primera vez, a sus cuarenta y tantos años, experimentó que le correspondían, una relación apasionada que se extendió durante varios años».[71]

Durante la década de 1890, la situación de Fauré mejoró. Cuando Ernest Guiraud, profesor de composición en el Conservatorio de París, murió en 1892, Saint-Saëns le alentó a presentarse al puesto vacante. Los más influyentes en el Conservatorio consideraron a Fauré como peligrosamente moderno y su director, Ambroise Thomas, rehusó darle el puesto al declarar: «¿Fauré? ¡Jamás! Si él es elegido, yo renuncio».[73]

En 1896, Ambroise Thomas murió y Théodore Dubois asumió la dirección del Conservatorio. Fauré reemplazó a su vez a este último como organista jefe de la Madeleine. La elección de Dubois tuvo más repercusiones: Jules Massenet, profesor de composición en el Conservatorio, esperaba reemplazar a Thomas en su puesto, pero había excedido la confianza de todos al insistir en asumir el cargo de por vida.[79]

Las obras de Fauré en los últimos años del siglo XIX incluyeron música incidental para el estreno inglés de la obra de teatro Pelléas et Mélisande (1898) de Maurice Maeterlinck, con título homónimo, y de Prométhée, una tragedia lírica compuesta para el anfiteatro en Béziers. La obra, escrita para actuaciones al aire libre, está compuesta para enormes elencos instrumentales y vocales. Su estreno, en agosto de 1900, fue un gran éxito, a tal grado que se repitió en Béziers al año siguiente y en París en 1907. En mayo de 1917, se produjo una versión orquestada para elencos de tamaño habitual en teatros de ópera para la Ópera de París. Tras esto, se realizaron más de cuarenta actuaciones en París.[5]

Director del Conservatorio de París

Maurice Ravel fue alumno de Gabriel Fauré en el Conservatorio de París.

En 1905, se suscitó un escándalo en los círculos musicales franceses en torno al principal galardón musical en Francia, el Premio de Roma. Se cree que algunos miembros reaccionarios del Conservatorio le negaron de forma injusta el premio a Maurice Ravel, alumno de Fauré.[83]

La nueva posición de Fauré le reportó una mayor estabilidad económica, además de ser más reconocido como compositor en Europa. Sin embargo, la dirección del Conservatorio le dejó sin tiempo para la composición en contraste a cuando llevaba una vida como organista y maestro de piano. Tan pronto como el año laboral terminó, en los últimos días de julio, salió de París y pasó casi dos meses, hasta principios de octubre, en un hotel, ubicado cerca de los lagos suizos, para concentrarse en la composición.[5]

Fauré alrededor de 1900.

En 1909, se le nombró miembro del Instituto de Francia. Su suegro y Saint-Saëns, ambos miembros del Instituto desde hacía tiempo, hicieron una fuerte campaña en su favor y al final el músico ganó las votaciones por un estrecho margen, con 18 votos frente a 16 del otro candidato, Charles-Marie Widor.[86]

A principios de siglo, la música de Fauré empezó a introducirse en Gran Bretaña y, con menor alcance, en Alemania, España y Rusia.[1]

El estallido de la Primera Guerra Mundial sorprendió a Fauré en Alemania, a donde había acudido para pasar su retiro anual dedicado a la composición. Logró salir de Alemania para asentarse en Suiza, desde donde pudo trasladarse a París.[98]

Últimos años y legado

Homenaje nacional a Fauré en 1922. Fauré y el presidente Alexandre Millerand están situados entre las dos estatuas.

En 1920, a la edad de 75 años, Fauré se retiró del Conservatorio debido a su creciente sordera y a su debilidad física.[99] Asimismo, en esta época se publicó una nota por el Excelsior titulada «Mon père» donde el propio Fauré recordaba cómo se había adentrado en el mundo de la música:

[...] Fue sorprendente descubrir mis tendencias hacia la música puesto que nadie de mi familia era en sí un músico. El talento se mostró ante mí cuando apenas tenía diez años, y en una etapa tan temprana no significaba una preocupación sobre cualquier efecto posible en mi futuro. Tiempo después quizá surgieron dudas sobre la elección de la música como carrera. De cualquier forma, mi padre se encontraba indeciso —yo era el sexto de sus hijos— y él no podría permitirse el lujo de tomar riesgos.

Excelsior. «Mon père», 12 de junio de 1922.
Fauré en sus últimos años de vida.

Fauré estuvo delicado de salud en sus últimos años, en parte por su tabaquismo. Aun así, mostró disposición para ayudar a jóvenes compositores, entre ellos algunos miembros de Les Six, que eran sus seguidores.[99] Sabía que pronto moriría, por lo que en una carta dirigida a su esposa escrita en octubre de 1924 Fauré concluía diciendo:

Cuando regrese a París, pasaré un pequeño tiempo de cada día dándote cada uno de mis bocetos, borradores y todo lo sobrante que, tras mi muerte, no quiero que sobrevivan, así que puedes quemarlo todo. Mientras he estado enfermo, me he dado cuenta que es algo que de verdad necesito hacer. Así que ayúdame a realizarlo.[101]

En sus últimos meses, Fauré se esforzó por completar un cuarteto de cuerda. Veinte años antes, Ravel le había dedicado su Cuarteto para cuerdas. Ravel y otros instaron a Fauré para componer uno propio. Se negó durante muchos años, con el argumento de que era demasiado difícil. Cuando por fin se decidió a escribirlo, lo hizo con temor, le dijo a su esposa: «He comenzado un cuarteto de cuerdas, sin piano. Este es un género que Beethoven, en particular, hizo famoso, y hace que todas las personas que no son Beethoven estén aterrorizadas de él».[105]

Fauré murió en París a causa de una neumonía el 4 de noviembre de 1924, a los 79 años de edad. Tuvo un funeral de Estado en la iglesia de la Madeleine y su cuerpo fue sepultado en el cementerio de Passy en París.

Tras la muerte del músico, el Conservatorio volvió a su antiguo conservadurismo, donde su práctica armónica constituiría el máximo límite de modernidad, una barrera que los estudiantes no debían cruzar.[106]

En 1945, en un homenaje para conmemorar el centenario de su nacimiento, la musicóloga Leslie Orrey escribió en The Musical Times: «Más profundo que Saint-Saëns, más variado que Lalo, más espontáneo que d'Indy, más clásico que Debussy, Gabriel Fauré es el maestro por excelencia de la música francesa, el espejo perfecto de nuestro genio musical. Quizás cuando los músicos ingleses conozcan mejor su trabajo, esas palabras de Roger-Ducasse parecerán, ya no un elogio, sino algo que le correspondía».[108]

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