Gótico perpendicular

El período del gótico perpendicular es la tercera etapa histórica de la arquitectura gótica inglesa, y debe su nombre a su característico énfasis en la línea recta; también se lo conoce como estilo Rectilíneo.

El estilo perpendicular apareció hacia 1350. Era una evolución del estilo curvilíneo (Decorated Style) de finales del siglo XIII y principios del XIV, y perduró hasta mediados del siglo XVI (los términos "perpendicular" y "curvilíneo" no se empleaban en esta época; fueron creados por el historiador Thomas Rickman en su Attempt to Discriminate the Style of Architecture in England (Intento de discriminar los estilos arquitectónicos en Inglaterra; 1812–1815) y todavía se emplean (falta citar fuente)).

En estos estilos arquitectónicos tempranos hay una superposición gradual: según cambiaban las modas, se introducían elementos innovadores entre otros más conservadores, sobre todo en grandes construcciones, como las iglesias y las catedrales, que se construían (y reformaban) a lo largo de períodos extensos de tiempo. En las muestras más tardías del período curvilíneo la supresión de los círculos en las tracerías de las ventanas había conducido al empleo de curvas dobles que evolucionaron hacia la tracería flamígera; la intoducción de las líneas perpendiculares fue una reacción en sentido contrario.

Elementos del estilo

Westminster Hall con su magnífico artesonado, según una imagen de principios del s. XVIII.
Bóvedas de abanico en la abadía de Bath (restauración).

La linealidad y la perpendicularidad son especialmente claras en el diseño de las ventanas, que alcanzaron tamaños grandes, a veces inmensos, con ajimeces más delgados que en épocas anteriores, lo que dio más libertad a los maestros vidrieros. Aquéllos suben hasta los arcos, y la parte superior de la ventana se subdivide por tracería más compleja. Los contrafuertes y los lienzos de muro se dividen asimismo en paneles verticales. Otra novedad importante de este período fue la bóveda de abanico.

Las portadas se enmarcan a menudo en un alfiz, rellenándose las enjutas con cuadrifolios o tracería. Se sigue empleando el arco apuntado, pero también se introducen los arcos conopiales y Tudor.

En el interior de la iglesia, el triforio desaparece o es sustituido por paneles, y se da mayor importancia a las ventanas del claristorio, a menudo los elementos más notables de estas iglesias. Las molduras son más planas que en períodos anteriores, y una de las principales características es la introducción de grandes vanos elípticos.

Algunos de los mejores elementos de este período son los artesonados de madera, como los de Westminster Hall ( 1395), Christ Church Hall, Oxford, y Crosby Hall.

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