Gómez I Suárez de Figueroa

Gómez I Suárez de Figueroa ( 1382- 1429). Ricohombre castellano e hijo de Lorenzo I Suárez de Figueroa, maestre de la Orden de Santiago, y de su primera esposa, Isabel Messía.[1]

Fue señor de Zafra, Villalba, Feria, La Parra y Nogales, entre otras villas,[3]

Vida

El 26 de febrero de 1394, siendo menor de edad y mayordomo mayor de la reina Catalina de Lancáster, el rey Enrique III de Castilla, le otorga las localidades de Feria, Zafra y La Parra, núcleo inicial del Señorío de Feria, en reconocimiento a los servicios que él y su familia habían prestado a la Corona y a la familia Trastámara, convirtiéndose en el I Señor de la Casa de Feria. En realidad la donación se habría hecho a su padre, el Maestre, pero éste se guardó bien de que en el documento de concesión se especificara que la misma era para su hijo y no para él, para evitar posibles reclamaciones de la Orden de Santiago, algo que a la larga llegaría a ocurrir y llevaría a los sucesores de Gómez I a tener que pleitear con los futuros Maestres de la Orden de Santiago.

Con su hijo en la Corte y aún en minoría de edad, es el Maestre el que se encarga de defender sus territorios e incorporar nuevas propiedades al mismo. Así, en 1395 adquiere a los albaceas de Leonor Enríquez y Beltrán Piñel las localidades de Nogales y Villalba de los Barros (donde establecen su primera residencia señorial). En la compra a los albaceas de Leonor Enríquez además de Nogales adquiere terrenos en Zafra, La Parra y Badajoz, por ochenta mil maravedíes. Y en 1402 adquiere Valencia de Mombuey y Oliva de la Frontera, antiguas aldeas templarias que compra a Pedro Ponce. En 1404, consigue un privilegio real para añadir estas poblaciones al Señorío.

Gómez acudió pocas veces a su estado debido a la inestabilidad del mismo a consecuencia de las guerras con Portugal y a su corta edad que le impidió participar en el conflicto bélico de finales del siglo XIV. Es con la paz cuando el I Señor de Feria empieza a prestar atención a su estado, pero es a la muerte de su padre cuando se tiene que encargar de la gobernación de sus dominios y la consolidación de sus intereses en la Baja Extremadura. Llega a ser Alcaide de Badajoz y Capitán General de la frontera de Andalucía y primer ricohombre y consejero de Juan II de Castilla. Un aspecto que destaca de su actuación política es el mantenimiento de la fidelidad a la Monarquía de Castilla.

En 1426 ordena construir la muralla de Zafra y en 1428 erigir en Zafra el Monasterio de Santa María del Valle de Zafra, conocido popularmente como Convento de Santa Clara, como panteón del linaje de la Casa de Feria y para la profesión de dos de sus hijas.

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