Fusilamientos de Heredia

Fusilamientos de Heredia
Fusilamientos de Heredia.jpg
Ilustración contemporánea de los hechos.
Lugar Heredia, Álava (Flag of Spain (1785-1873 and 1875-1931).svg  España)
Blanco(s) Prisioneros cristinos
Fecha 17 de marzo de 1834
Tipo de ataque Fusilamiento en masa
Muertos 118
Perpetrador(es) Ejército carlista
Motivo Represalia por las bajas sufridas
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Los fusilamientos de Heredia constituyen un episodio de la Primera Guerra Carlista en que las tropas absolutistas al mando de Zumalacárregui dieron cuenta de más de 100 prisioneros enemigos que habían rendido sus armas.

Antecedentes

Al recibir el coronel Tomás de Zumalacárregui el mando de las tropas carlistas navarras durante la Primera Guerra Carlista (noviembre de 1833), encontró una tropa muy mal equipada, formada por unos 2500 hombres organizados en cuatro batallones.

La falta de armas y municiones hizo que Zumalacárregui comenzase realizando operaciones contra el ejército liberal con el único fin de obtener como botín armas y municiones.

Siguiendo esta pauta, partiendo de la escasa guarnición de Vitoria y pensando encontrar entre sus componentes individuos afines a su causa, decidió atacar la ciudad.

Las tropas de Vitoria estaba bajo el mando del general Joaquín de Osma, comandante general de las provincias vascongadas. La componían 750 soldados de infantería y 136 de caballería.

Los Celadores de Álava

En diciembre de 1833 se había creado en Vitoria un cuerpo franco con el nombre de Celadores de Álava. Su misión consistía en mantener el orden en los pueblos de Álava que vivían bajo el peligro constante que suponía la presencia de Zumalacárregui y su cuerpo de aduaneros. El día del ataque contra Vitoria los celadores se encontraban acuartelados en Gamarra Mayor, pequeña localidad situada a 4 kilómetros al norte de la capital alavesa.

El ataque

Zumalacárregui se acercó, al amanecer el día 16 de marzo de 1834 y viniendo desde Navarra a Vitoria, donde se le unieron los batallones carlistas alaveses. Disponía de unos tres mil hombres. Envió contra los Celadores de Álava un escuadrón de caballería y dos compañías de infantería a Gamarra.

Con el resto de sus recursos inició el ataque por las cuatro puertas de la ciudad. Los "adictos" que esperaba le ayudasen desde el interior de la ciudad aparentemente no existían, porque los carlistas no recibieron ninguna ayuda de su parte. El ataque carlista fracasó, debiendo retroceder con grandes bajas. Un texto contemporáneo informa: "se ha dado sepultura a unos cuarenta cadáveres facciosos".

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