Fundación Nacional Francisco Franco

La Fundación Nacional Francisco Franco es una institución privada española, sin ánimo de lucro, cuyos objetivos son difundir la memoria y obra de Francisco Franco.[1]

El principal activo de la fundación es el archivo personal de Francisco Franco, que contiene unos 30.000 documentos (300.000 páginas) de carácter muy diverso: correspondencia con otros jefes de Estado, informes confidenciales de tipo personal, copias de escritos originales, anotaciones particulares, así como borradores de leyes o reglamentos. Su actual presidente es Gonzalo Fernández de la Mora Varela y la presidencia de honor corresponde a Carmen Franco y Polo, la hija del dictador.[2]

La polémica

En noviembre de 2002, el Gobierno de José María Aznar recibió críticas de algunos políticos y medios de comunicación por haber concedido ayudas a varios proyectos de la Fundación. Gonzalo Anes, director de la Real Academia de la Historia, defendió estas ayudas basándose en que la informatización de los archivos históricos —fin al que iban dirigidas las subvenciones—, la haga quien la haga, siempre es buena para facilitar el trabajo de los historiadores mientras estos archivos permanezcan públicos, circunstancia que ha sido motivo de controversia.

La Fundación Nacional Francisco Franco por un lado argumenta que no lo impide. Pero varios historiadores,[4] Mayayo envió el 22 de noviembre de 2002 una denuncia de los hechos por escrito a la entonces ministra de Cultura Pilar del Castillo.

En 2003, el gobierno del PP volvió a subvencionar a la Fundación Francisco Franco, y Mayayo recuerda que no ha recibido respuesta[5] y que envió a Del Castillo una denuncia en la que hacía constar que, aunque acudió a esa fundación debidamente acreditado, solo consiguió ver algunas fotocopias de documentos públicos y un despacho de la agencia de noticias Efe «ya conocidos y que pueden encontrarse en los archivos de la Administración». También denunciaba que no se le permitió consultar el índice del archivo, con el argumento de que no existía. Tampoco pudo ver ninguna carta, manuscrito ni anotación personal del dictador.

El 16 de febrero de 2012 esta institución inició los trámites para denunciar a Eugenio Merino por la escultura Always Franco expuesta en la edición de ARCO de 2012.[7]

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