Frente del Norte de Europa

El Frente del Norte de Europa engloba a las múltiples campañas y operaciones militares llevadas a cabo en Escandinavia por las diversas naciones que participaron en la Segunda Guerra Mundial. A diferencia del frente Oriental o el frente del Oeste, el frente se encontró disperso geográficamente y temporalmente, además, no incluyó siempre a las mismas naciones.

El frente del norte de Europa fue abierto inicialmente por la Unión Soviética al intentar anexar a Finlandia. Cerrado temporalmente, fue reabierto cuando Alemania ocupó a Noruega y Dinamarca. Aprovechándose de la desastrosa situación militar de la Unión Soviética en 1941, Finlandia ocupó Carelia, pero fue vencida de nuevo, y al final fue obligada a enfrentarse a su otrora aliado Alemania.

Las campañas militares llevadas a cabo en Escandinavia y en las cercanías durante la Segunda Guerra Mundial pueden dividirse en cuatro etapas:

Los países que enviaron cantidades importantes de sus ejércitos a este frente fueron: Alemania, Dinamarca, Finlandia, Gran Bretaña, Noruega y la Unión Soviética. Voluntarios de Francia, Suecia y otros países también participaron, si bien sus contribuciones no fueron determinantes.

Antecedentes

La situación de los países nórdicos al inicio de la Segunda Guerra Mundial era de absoluta neutralidad. Suecia y Noruega recibían continuamente ofrecimientos de parte de Gran Bretaña para formar un frente contra Alemania, pero estas naciones juzgaron correctamente que esta alianza las beneficiaría muy poco a ellas, que de hecho tenían un activo comercio con Alemania. Por su parte, Finlandia tenía fuertes vínculos con Alemania que se afianzaron cuando recibió ayuda de Alemania durante su lucha por su independencia de Rusia en 1917. Sin embargo, Finlandia conocía su posición de inferioridad militar ante la Unión Soviética y ninguna simpatía por Alemania la haría desafiar a la Unión Soviética, además, los gobernantes finlandeses no miraban con buenos ojos a los nazis. Por su parte, Dinamarca había luchado por establecer una posición de neutralidad similar a la de Suiza, tanto así, que inicialmente rechazó los ofrecimientos de los Aliados de recibir territorio alemán al finalizar la Primera Guerra Mundial, ya que entre otras cosas, no deseaba molestar Alemania.

Estas posiciones cautelosas en extremo de las naciones escandinavas no las ayudaron a escapar de la Segunda Guerra Mundial, ya que las luchas entre las potencias europeas las arrastraron contra su voluntad a todas, exceptuando Suecia, hacia el peor conflicto de la historia de la humanidad.

Other Languages