Frente de los Balcanes

Campaña de los Balcanes
Bundesarchiv Bild 101I-166-0508-31, Kreta, Vormarsch deutscher Fallschirmjäger.jpg
Paracaidistas alemanes en Creta en 1941.
Fecha Abril de 1941 hasta abril de 1945
Lugar Balcanes
Resultado Derrota del Eje
Cambios territoriales Yugoslavia y Grecia adquieren pequeños territorios en perjuicio de Italia
Beligerantes
Flag of the German Reich (1935–1945).svg Alemania
Flag of Italy (1861-1946).svg Reino de Italia
Flag of Bulgaria.svg Reino de Bulgaria
Flag of Hungary (1915-1918, 1919-1946).svg Reino de Hungría
Flag of Romania.svg Reino de Rumania
Flag of Independent State of Croatia.svg Croacia
Flag of Serbia (1941–1944).svg Serbia de Nedić
Flag of Montenegro (1905-1918 & 1941-1944).svg Estado independiente de Montenegro
Chetniks Flag.svg Chetniks (desde 1943)
Flag of the Kingdom of Yugoslavia.svg Reino de Yugoslavia
Flag of SFR Yugoslavia.svg Yugoslavia (Partisanos)
Flag of Greece (1822-1978).svg Reino de Grecia
Flag of New Zealand.svg Nueva Zelanda
Flag of Australia.svg Australia
Flag of the United Kingdom.svg Reino Unido
Chetniks Flag.svg Chetniks (hasta 1943)
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El Frente de los Balcanes fue abierto en 1941 cuando Benito Mussolini ordenó invadir el Reino de Grecia. Las campañas fallidas italianas en los Balcanes, motivaron una respuesta alemana que concluyó con la subyugación de las naciones balcánicas. La guerra de partisanos en Yugoslavia y Grecia y la campaña del Ejército Rojo entre 1944 y 1945 cerraría el telón de este teatro de operaciones secundario de la Segunda Guerra Mundial.

Las luchas libradas en los Balcanes durante la Segunda Guerra Mundial pueden dividirse en dos etapas:

  • La Campaña del Eje en los Balcanes: iniciada en octubre de 1940 y concluida en mayo de 1941.
  • Lucha partisana en los Balcanes: duraría hasta el fin de la ocupación alemana en 1945.

Los países que enviaron cantidades importantes de sus ejércitos a este frente fueron: Alemania, Estado Independiente de Croacia, Reino Unido, Reino de Italia, Nueva Zelanda, y la Unión Soviética. Los partisanos y guerrilleros de Grecia y Yugoslavia se enfrentaron a las tropas de las fuerzas del Eje, en términos similares a los de un ejército organizado. Tropas de otros países de la Mancomunidad de Naciones también participaron, si bien sus contribuciones no fueron determinantes. Aunque parte de la lucha se llevó a cabo en Albania, las tropas de este país no combatieron ya que habían sido dominadas por Italia meses antes.

Campaña italo-germana de los Balcanes

Antecedentes

Al finalizar la Primera Guerra Mundial, Albania logró convertirse en un Estado independiente al desmembrarse el Imperio otomano como un reino. Sin embargo, la autonomía de Albania estaba lejos de ser segura, ya que todos sus vecinos reclamaban territorios de Albania como suyos. Ante la cada vez mayor inmiscusión de Yugoslavia en los asuntos internos albaneses, el regente albanés Zog I buscó el apoyo italiano, sin embargo, eventualmente la Italia de Mussolini también empezó a intervenir en la política interna del país, tanto así que en 1934 Mussolini intentó implementar la enseñanza del italiano en las escuelas albanesas. En abril de 1939, las tropas italianas entraron a Albania, Zog huyó a París, y su ejército de 13 mil soldados fue rápidamente derrotado.

Mussolini, deseando ver renacer el imperio romano, vio una oportunidad de oro cuando Francia fue derrotada por Alemania en junio de 1940 (ver Batalla de Francia). Cuando el líder fascista se enteró de que Hitler había intervenido en Rumania, permitiendo que el General Ion Antonescu tomara el poder sin siquiera avisarle, montó en cólera, ya que Hitler no había considerado a Italia, aún cuando Rumania formaba parte de los Balcanes, zona de influencia italiana. Consciente de que el Reino de Grecia había forjado lazos militares con el Reino Unido, Mussolini decidió actuar, con la idea de asegurar su futura zona de influencia.

Cuando Hitler se enteró de los planes de Mussolini, el 28 de octubre, voló inmediatamente a Roma para intentar detener esta absurda campaña, ya que el ejército italiano no estaba en condiciones de iniciar una campaña de este tipo todavía. Hitler llegó demasiado tarde ya que Mussolini en persona le contó que sus ejércitos ya habían cruzado la frontera griega de Albania ese mismo día.[1]

Invasión de Yugoslavia y Grecia

Tal como Hitler había predicho, la improvisada campaña italiana en Grecia no salió bien, y las fuerzas del primer ministro griego Ioannis Metaxas repelieron al ejército invasor de vuelta a Albania. Para mediados de diciembre, los griegos ocupaban una cuarta parte de Albania. Rápidamente la situación se estancó, ya que ningún país tenía suficiente fuerzas para lanzar una ofensiva importante. En marzo de 1941, otro contraataque italiano bajo el mando directo de Mussolini fracasó, humillándolo. Peor aún, la presencia de aviones de la RAF en Grecia alertaron a Hitler, que estaba a punto de invadir a la Unión Soviética y no quería iniciar su ofensiva con la posibilidad de que el Reino Unido ocupara Grecia y bombardeara los pozos petrolíferos de Rumania. Obligado a intervenir en Grecia, Hitler empezó a buscar la manera de cruzar Yugoslavia para así poder llegar a Albania.

El regente de Yugoslavia, el príncipe Pablo, se dio cuenta de que los ejércitos alemanes pensaban cruzar por su territorio para llegar a Albania. Como los Reino de Hungría, Reino de Rumania y Reino de Bulgaria eran aliadas de Hitler, Pablo fue presionado por todos sus vecinos para unirse al Pacto Tripartito. En efecto, el 25 de mayo de 1941, Pablo sucumbió a las amenazas de las fuerzas del Eje, sin embargo, la población serbia se levantó en masa contra su regente y lo derrocaron dos días después.[2]

Encolerizado, Hitler ordenó suspender la operación Barbarroja hasta haber acabado con la resistencia en los Balcanes, por lo que el 6 de abril, desde todas sus fronteras el Reino de Yugoslavia fue atacado y Belgrado fue bombardeada. Después de 11 días de lucha Yugoslavia se rindió y fue dividida entre Alemania, el Reino de Hungría, el Reino de Italia y el Reino de Bulgaria[3] Inmediatamente los croatas fascistas del Ustachá declararon el Estado Independiente de Croacia, estado que ocupó gran parte de las actuales Bosnia y Herzegovina y Croacia.

Al mismo tiempo que Yugoslavia era invadida, las fuerzas alemanas entraron al Reino de Grecia desde el norte. En vista de que la mayoría de los cañones griegos se encontraban en Albania, la potencia de fuego alemana superó a la griega, cuando concluyó la invasión de Yugoslavia, los panzer empezaron a entrar a Grecia y el 9 de abril ya estaban en Tesalónica. Las fuerzas británicas se retiraron a las Termópilas y de ahí a Corinto. Mientras tanto, el I Ejército Griego fue cercado y obligado a rendirse, sin embargo, el comandante griego se negó a hacerlo frente a los italianos. Hitler en persona tuvo que intervenir para salvarguardar el honor de Italia. El 27 de abril las tropas alemanas entraron a Atenas y colocaron la bandera de guerra de Alemania sobre el Acrópolis. Con la guerra en Grecia perdida, entre el 24 y el 28 de abril, unos 43 mil soldados británicos, neozelandeses, griegos y yugoslavos fueron evacuados a Creta. Sin embargo unos 8 mil soldados aliados fueron capturados, además la mayoría de prisioneros de guerra italianos fueron liberados.

Paracaidistas alemanes caen sobre Creta

El 20 de mayo, miles de paracaidistas alemanes al mando de Kurt Student aterrizaron sobre Creta, sin embargo sufrieron fuertes bajas, lo que facilitó la evacuación por mar de las tropas aliadas estancadas en la isla griega. Después de una semana de intesos combates (véase Batalla de Creta), la isla finalmente se rindió, sin embargo en este punto la victoria fue considera pírrica, tanto así, que se afirma que el propio Student comentaría después: "Creta fue la tumba de los paracaidistas alemanes". Después de esta operación, Hitler prohibió la utilización de paracaidistas en gran escala.

Al final, la victoria alemana en Grecia se logró gracias al rápido movimiento de los panzer, ventaja tecnológica con las que no contaban en abudancia las divisiones italianas. Los tanques alemanes irrumpieron en las líneas enemigas y no dejaron que se fortalecieran nuevas líneas de defensa. Alemania perdió 2.500 soldados en la campaña, mientras que las bajas italianas pudieron haber llegado hasta cien mil. Unos once mil soldados aliados fueron capturados, sin contar los de Yugoslavia y Grecia. Muchos historiadores aseguran que la aventura alemana en Grecia demoró en seis semanas a la operación Barbarroja, lo que eventualmente pudiera haber motivado que los ejércitos alemanes llegaran muy tarde a Moscú, logrando el invierno la suspensión de operaciones, permitiendo que el Ejército Rojo se reorganizara y lograra eventualmente repeler a los invasores de vuelta a Alemania.

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