Frente Oriental (Segunda Guerra Mundial)

Frente Oriental
Teatro Europeo de la Segunda Guerra Mundial
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Fecha 22 de junio de 1941 - 15 de mayo de 1945
Lugar Unión Soviética y Europa Oriental
Resultado

Decisiva victoria soviética. Fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa (concurrentemente con el Frente occidental), destrucción de la Alemania Nazi.

Cambios territoriales

División de Alemania

  • Fronteras de Polonia ajustadas.
Beligerantes
Bandera de Alemania Alemania
Bandera de Italia Reino de Italia
Bandera de Rumania Reino de Rumanía,[1]
Bandera de Hungría Reino de Hungría
Bandera de Bulgaria Reino de Bulgaria[1]
Flag of First Slovak Republic 1939-1945.svg República Eslovaca
Cobeligerante
Bandera de Finlandia Finlandia[1]
Bandera de la Unión Soviética Unión Soviética
Bandera de Polonia Polonia
Flag of SFR Yugoslavia.svg Partisanos yugoslavos
Flag of the Czech Republic.svg Checoslovaquia
Bandera de Bulgaria  Bulgaria (1944)[1]
Otros
Comandantes
Bandera de Alemania Adolf Hitler
Bandera de Alemania Heinrich Himmler
Bandera de Alemania Günther Blumentritt
Bandera de Alemania Fedor von Bock
Bandera de Alemania Ernst Busch
Bandera de Alemania Heinz Guderian
Bandera de Alemania Gotthard Heinrici
Bandera de Alemania Ewald von Kleist
Bandera de Alemania Günther von Kluge
Bandera de Alemania Georg von Küchler
Bandera de Alemania Wilhelm Ritter von Leeb
Bandera de Alemania Wilhelm List
Bandera de Alemania Alexander Löhr
Bandera de Alemania Erich von Manstein
Bandera de Alemania Walter Model
Bandera de Alemania Friedrich Paulus
Bandera de Alemania Georg-Hans Reinhardt
Bandera de Alemania Lothar Rendulic
Bandera de Alemania Gerd von Rundstedt
Bandera de Alemania Ferdinand Schörner
Bandera de Alemania Maximilian von Weichs
Bandera de España Emilio Esteban Infantes
Bandera de España Agustín Muñoz Grandes
Bandera de Finlandia Erik Heinrichs
Bandera de Finlandia Karl Lennart Oesch
Bandera de Italia Giovanni Messe
ROA chevron.svg Piotr Krasnov
Bandera de Rumania Nicolae Ciuperca
Bandera de Rumania Constantin Constantinescu
Bandera de Rumania Petre Dumitrescu
Bandera de Hungría Miklós Kállay
Bandera de Bulgaria Boris III
Bandera de la Unión Soviética Iósif Stalin
Bandera de la Unión Soviética Dmitri Pávlov
Bandera de la Unión Soviética Alekséi Antónov
Bandera de la Unión Soviética Iván Bagramián
Bandera de la Unión Soviética Filip Gólikov
Bandera de la Unión Soviética Leonid Góvorov
Bandera de la Unión Soviética Mijaíl Kirponós
Bandera de la Unión Soviética Iván Kónev
Bandera de la Unión Soviética Rodión Malinovski
Bandera de la Unión Soviética Kiril Meretskov
Bandera de la Unión Soviética Iván Petrov
Bandera de la Unión Soviética Aleksandr Rodímtsev
Bandera de la Unión Soviética Konstantín Rokossovski
Bandera de la Unión Soviética Pável Rótmistrov
Bandera de la Unión Soviética Vasili Sokolovski
Bandera de la Unión Soviética Semión Timoshenko
Bandera de la Unión Soviética Iván Tiulénev
Bandera de la Unión Soviética Fiódor Tolbujin
Bandera de la Unión Soviética Aleksandr Vasilevski
Bandera de la Unión Soviética Nikolái Vatutin
Bandera de la Unión Soviética Kliment Voroshílov
Bandera de la Unión Soviética Andréi Yeriómenko
Bandera de la Unión Soviética Matvéi Zajárov
Bandera de la Unión Soviética Georgi Zhúkov
Bandera de la Unión Soviética Vasili Chuikov
Flag of SFR Yugoslavia.svg Josip Broz Tito
Bandera de Grecia Aléxandros Papagos
Bandera de Polonia Edward Smigly-Rydz
Bandera de Polonia Zygmunt Berling
Bandera de Polonia Tadeusz Bór-Komorowski
Fuerzas en combate
2.000.000 (1939)
10.000.000 (1941-1945)
1.000.000 (1939)
40.000.000 (1941-1945)
Bajas
15.000 muertos (1939)
7.000.000 muertos (1941-1945)
70.000 muertos (1939)
9.000.000 muertos (1941-1945)
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El frente de Europa oriental o frente oriental fue el principal frente durante la Segunda Guerra Mundial. En la Unión Soviética (y hoy en la Federación Rusa y demás repúblicas exsoviéticas) se lo denominó Gran Guerra Patria (en ruso, Великая Отечественная война, Velíkaya Otéchestvennaya voyná). Cubrió el centro y el este de Europa y fue abierto por la Alemania nazi al invadir Polonia en 1939[2] , siendo cerrado por la Unión Soviética al capturar Berlín en 1945, manteniéndose inactivo temporalmente en 1940.

Debido a que la ideología nazi se oponía a los movimientos eslavos, judíos y comunistas, mientras que el ideario soviético era opuesto al fascismo, la guerra en el frente oriental se caracterizó por la ocurrencia de genocidios en casi todos los países ocupados, así como la constante violación de las acuerdos obtenidos en las Convenciones de Ginebra. En este frente perdieron la vida 27 millones de soviéticos, 6 millones de alemanes y aliados del Eje y casi 6 millones de polacos (más de la mitad eran polacos judíos), más de un 60% de las víctimas de esa guerra en todo el mundo. Se estima que en el frente oriental murieron el 73%[3] de los soldados alemanes que murieron en la guerra y, en el caso de Bielorrusia, Ucrania y Polonia, más del 20% de la población civil fue asesinada.

Tras los cercos de Minsk en julio, Kiev en septiembre y Viazma en octubre de 1941, los alemanes hicieron 3 millones de prisioneros soviéticos, que fueron los primeros en ser sacrificados en las cámaras de gas de los campos de exterminio.

Enfrentado a una guerra total, Stalin no dudó en practicar la táctica de tierra quemada ya probada contra Napoleón en 1812,[4] en organizar una guerra de guerrillas, en trasladar todas las industrias a la retaguardia y en sacrificar a todos los hombres que fuesen necesarios.

Tras la paralización de la ofensiva alemana en diciembre de 1941 y con algo de ayuda de los aliados occidentales, la Unión Soviética pudo reconstruir su ejército, movilizar a todo el país en nombre de defensa de la patria, y para 1942 la producción de armamento soviética ya era superior a la alemana.

La guerra librada en Europa Oriental durante la Segunda Guerra Mundial puede dividirse en varias etapas:

Los países que enviaron cantidades importantes de sus ejércitos a este frente fueron: Alemania, Finlandia, Hungría, Italia, Polonia, Rumania y la Unión Soviética, en esta última se incluyen las tropas de Bielorrusia, Estonia, Letonia, Lituania, Mongolia y Ucrania. Tropas o voluntarios de Croacia, Bélgica, Eslovaquia, España, Grecia, y otros países aliados de las Fuerzas del Eje también participaron, si bien sus contribuciones no fueron determinantes. La participación de los partisanos de Yugoslavia fue muy importante, si bien solamente adquirió la naturaleza de un ejército al acercarse el final de la guerra. Tanto Gran Bretaña como los Estados Unidos enviaron cantidades industriales de armas, aviones, vehículos y materias primas a la Unión Soviética.

Antecedentes

Auge del nazismo

Al rendirse Alemania en la Primera Guerra Mundial, se creó en Europa central y oriental un vacío de poder que ninguna nación pudo llenar. Con la llegada al poder del comunismo y el fascismo a la Unión Soviética y Alemania respectivamente, el panorama político europeo se volvió inestable. Los nazis tenían ambiciones expansionistas y sus esfuerzos de rearme lo demostraban. Alemania llevaba la delantera, aspirando recuperar su puesto de potencia central, ya que la economía alemana estaba mostrando mejorías y su clase media estaba resurgiendo. En esta época Hitler llegó al poder y dotó de una naturaleza claramente ofensiva a ese resurgimiento de Alemania, desafiando el Tratado de Versalles e iniciando un proceso de rearme. Los gobiernos occidentales, representados por Gran Bretaña, Francia, Polonia y Checoslovaquia, empezaron entonces a formar alianzas entre ellos, intentando aislar a las dos naciones anteriores. Sin embargo, la política de apaciguamiento impulsada por el primer ministro británico Neville Chamberlain y que caracterizó a otros países europeos, le concedió a Hitler muchos logros, con los que fue ganando influencia en los países de Europa Central.

Para 1939 Alemania poseía influencia política sobre Austria, Checoslovaquia, Hungría, Rumania y varias naciones de los Balcanes. Stalin observaba impotente cómo Alemania se hacía cada vez más poderosa, mientras que la Unión Soviética parecía destinada a convertirse en el estado paria de Europa.

Pacto Ribbentrop-Mólotov

Caricatura polaca donde Ribbentrop rinde tributo a Stalin.

Para abril de 1939, la intención de Hitler de recuperar el territorio alemán perdido en 1918 y entregado a Polonia era evidente, ya que había renunciado al Pacto de No Agresión que había firmado con este país cinco años atrás. Stalin era consciente de que finalmente tendría que enfrentarse a Alemania, tanto como de que su ejército aún no estaba listo. Desesperada, la Unión Soviética buscó aliados en Francia y Gran Bretaña, pero este último país respondió enviando delegados en barco, a pesar de que sabían que la petición soviética era urgente. Cuando estos delegados llegaron en agosto, los soviéticos descubrieron que no poseían ningún poder especial para negociar. La opinión soviética era que las naciones occidentales no tenían deseos de evitar la invasión de Polonia, ya que podían sacrificar a este país, si esto llevaba a que finalmente Alemania y la Unión Soviética se aniquilaran entre si.[5]

Finalmente, en la segunda semana de agosto, las naciones occidentales dieron una respuesta positiva. Sin embargo, las negociaciones se estancaron al llegar al tema de la defensa de Polonia. El gobierno polaco no deseaba que las tropas soviéticas entraran en su territorio, a pesar de que sabían que la invasión alemana era inminente. Las naciones occidentales presionaron a Polonia para que aceptara esta condición, pero el gobierno polaco dejó claro que prefería que su país fuera invadido por Alemania antes que por la Unión Soviética. En aquel momento, Polonia confiaba plenamente en sus alianzas con Francia y el Reino Unido, por lo que no veía la alianza con su desconfiable vecino como algo esencial. Las negociaciones fueron suspendidas y la Unión Soviética se encontró sola de nuevo ante Alemania.

El 19 de agosto de 1939, el ministro de Relaciones Exteriores alemán Joachim von Ribbentrop visitó Moscú para la firma de un tratado comercial con la Unión Soviética. Una vez allí, Ribbentrop sugirió a Viacheslav Mólotov que discutieran expandir el tratado a temas relacionados con la política exterior, ya que las empresas alemanas querían tener ciertas garantías ante las futuras buenas relaciones entre ambas naciones. Se presume que esta aproximación alemana tuvo lugar sólo porque Hitler también consideraba que su ejército tampoco estaba listo para ocupar la Unión Soviética, ya que la ideología hitleriana no permitía la coexistencia pacífica con este país. Finalmente, el 23 de agosto se firmó el Pacto Ribbentrop-Mólotov, que definía los límites de las esferas de influencia soviética y alemana, lo que en otras palabras se podía traducir como el reparto de Europa Oriental[6]

El Protocolo Adicional Secreto de dicho pacto especificaba el reparto de Polonia, Rumania y países bálticos.[7]

Invasión de Polonia[2]

Situación política de Europa después de la invasión de Polonia.

El 1 de septiembre de 1939 Alemania invadió Polonia, y para sorpresa de Hitler, Gran Bretaña y Francia le declararon la guerra dos días después. Una pequeña fuerza de Eslovaquia invadió también desde los montes Cárpatos al sur.

El ejército polaco no había sido movilizado completamente ni había renovado su armamento en forma satisfactoria, lo que explica que participaran cuerpos de caballería, por completo obsoletos, en la batalla.[8] La planicie polaca era ideal para el uso de la Blitzkrieg, la nueva táctica militar alemana, que intentaba evitar el estancamiento del frente, tal como había ocurrido en la Primera Guerra Mundial. El ejército polaco no estaba listo para esta táctica y desplegó toda su fuerza a lo largo del frente, sin profundidad suficiente en sus líneas. Cuando los tanques alemanes cruzaron las líneas por distintos puntos del frente, no atacaron a las fuerzas polacas, sino que las rodearon cortando su retaguardia, dejándolas aisladas. Después llegó la infantería pesada alemana, que acabó con las bolsas polacas.

Después de la victoria alemana en la batalla de Bzura, el éxito de la invasión estuvo asegurado, y las fuerzas polacas se retiraron al este, con el objetivo de resistir allí hasta que llegase la ayuda anglo-francesa. Se intentó evacuar a la población civil hacia zonas más seguras, pero el rápido avance alemán impidió que la evacuación tuviera éxito. El 17 de septiembre, la Unión Soviética invadió Polonia desde el este, y el plan de contingencia polaco se desmoronó. Con la batalla perdida, las tropas polacas empezaron a ser evacuadas por el sur hacia Rumania.

Para el 1 de octubre Polonia fue completamente ocupada y el 6 de octubre la invasión concluyó, y en ningún momento la ayuda aliada prometida dio muestras de materializarse. Muchos soldados polacos lograron escapar y se unieron a las filas francesas y británicas, contribuyendo enormemente en la guerra. Además, en Polonia se formaron múltiples movimientos de resistencia política y militar, siendo el más conocido el Armia Krajowa, que obtuvieron resultados notables contra la ocupación nazi.

En la Polonia ocupada por Alemania la calidad de vida de los polacos se empezó a deteriorar rápidamente, especialmente la de los judíos, ya que la ideología nazi los calificaba como infrahumanos ( Untermensch). En el lado soviético, la población también fue humillada, en este caso no por su raza sino por su afiliación política. En la llamada masacre de Katyn, miles de oficiales polacos fueron ejecutados en masa. Hubo fusilamientos de prisioneros de guerra, principalmente militares polacos que habían participado en la guerra polaco-soviética de 1919-1921.

Como consecuencia de la Campaña de Septiembre, la Polonia ocupada consiguió crear un poderoso movimiento de resistencia y contribuyó con fuerzas militares significativas al esfuerzo aliado durante el resto de la Segunda Guerra Mundial.

Guerra de Invierno

Tropas soviéticas después del incidente de la carretera Raate.

Tanto Stalin como Hitler sabían que solamente era cuestión de tiempo que el Pacto Mólotov-Ribbentrop fuera roto. Por ende, en abril de 1938 los soviéticos iniciaron negociaciones diplomáticas con Finlandia con el objetivo de desarrollar una defensa unida contra Alemania. Cuando los militares soviéticos se percataron de que la frontera finesa estaba a solo 32 kilómetros de Leningrado, siendo una potencial base para una invasión germana hacia esa ciudad, la Unión Soviética envió solicitudes a Finlandia para intercambiar territorio, solicitudes que para otoño de 1939 se habían convertido en demandas. Cuando el gobierno finés se negó a aceptar, la Unión Soviética simuló un ataque finlandés en la frontera y el 30 de noviembre de 1939 atacó a Finlandia con 23 divisiones comandadas por Kliment Voroshílov. Finlandia solo contaba con 9 divisiones comandadas por Carl Gustaf Mannerheim.

Lo que estaba destinado a ser un paseo militar soviético, se convirtió en una sangrienta batalla, donde las atrasadas tácticas de combate, la mala preparación para el clima polar y la incompetencia de los oficiales soviéticos, llevaron al Ejército Rojo a sufrir derrotas vergonzosas contra un enemigo numéricamente inferior, pero que había implementado a la perfección las tácticas de guerrilla en la nieve.

En la batalla de Suomussalmi, los soviéticos perdieron dos divisiones completas frente a una fuerza finesa minúscula, sin embargo, esta derrota marcó un cambio de rumbo en la forma que Stalin manejaba la guerra. Inmediatamente, este ordenó la remoción de sus cargos de los principales jefes militares, incluyendo a su amigo Voroshílov, que fue reemplazado por Semión Timoshenko, también amigo de Stalin.

Los reemplazos fueron oficiales más competentes pero que habían sido relegados en la Gran Purga por no pertenecer al Partido Bolchevique o a la facción liderada por Stalin. En pocas semanas, el Ejército Rojo, mejor equipado y dirigido, logró aplastar finalmente a los defensores fineses, que tuvieron que pedir un armisticio. Sin embargo, a pesar de sufrir muchas bajas, Finlandia se ganó el derecho a negociar y logró conservar su autonomía, quedando definitivamente fuera de la esfera de poder de la Unión Soviética. Finlandia perdió todo territorio alrededor del Lago Ládoga, incluyendo la ciudad de Výborg. También cedió territorios en el Norte, el centro e islas en el golfo de Finlandia.

Hitler tomó nota de la debilidad soviética, lamentablemente para él, Stalin también. La guerra de Invierno puede considerarse una lección que la Unión Soviética pagó para conocer la eficiencia de sus tropas en la guerra moderna, que hubiera sido más costosa si la guerra hubiera sido contra Alemania.

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