Francmasonería en Francia

símbolos masónicos
en la espada de Lafayette

Después del nacimiento en Inglaterra de la denominada masonería simbólica, en 1717, el interés de las élites anglófilas por la francmasonería hace que se creen logias en Francia y en el resto de Europa. La curiosidad del público es entonces ya viva. La predisposición de muchos miembros cultivados de la sociedad hace que la nueva institución se desarrolle y se extienda en todo el mundo en algunas décadas. Incluye al principio dos grados (aprendiz aceptado y compañero). El grado de Maestro, basado en la leyenda del asesinato de un Maestro Arquitecto, fue adoptado entre los años 1730 y 1740.

Siglo XVIII

Logias Masónicas en Francia, 1789.

Durante la primera mitad del siglo XVIII la francmasonería francesa, aunque goza de gran autonomía, permanece fiel en lo esencial a los usos importados que caracterizan, paradójicamente bajo el nombre de Rito de los Modernos, las prácticas masónicas más antiguas que se conocen. No obstante, introduce el uso de la espada y confiere a la ceremonia de recepción innovaciones que hoy están universalmente extendidas. A partir de 1736, con la difusión del famoso discurso del Caballero de origen escocés Ramsey, discípulo de Fénelon, convertido al catolicismo y luego preceptor de los hijos del Pretendiente Estuardo al trono de Escocia, comienzan a surgir nuevos grados masónicos para el estudio filosófico de temas derivados de los tres grados básicos o "simbólicos". Se van formando así talleres o logias específicas para el desarrollo de tales grados y, en 1743, el Gran Maestre de la Gran Logia de Francia, conde de Clermont, crea la Logia de San Juan de Jerusalén para coordinar la administración de dichos grados superiores. Surgió así el primer precedente de lo que mucho después habría de ser el Supremo Consejo de Francia del Rito Escocés Antiguo y Aceptado.

En torno a los últimos años de la década de 1760, estas evoluciones llegan al término de una crisis centrífuga que afecta la masonería francesa, marcada por la división de la llamada "Primera Gran Logia" en varios bloques rivales, por la profusión de grados adicionales, la estructuración progresiva de nuevos ritos, la cuestión de la elegibilidad de los cargos, así como la afirmación de corrientes más místicas, paralelamente a la corriente racionalista mayoritaria. Ello, unido a otras discrepancias personales entre miembros de la cúpula de la institución, llevó a la convocatoria de una Asamblea o Convento General que culminó con una estructuración de la masonería francesa como Gran Oriente de Francia, decidida democráticamente por los delegados de las Logias y que unifica a la gran mayoría de ellas, con excepción de una Gran Logia de Clermont que, rechazando especialmente la elección de los Venerables (que hasta entonces lo eran vitaliciamente) seguirá su propio camino durante algunos años.

Esta reorganización de la francmasonería francesa va a permitir inscribir y precisar el corpus ritual y administrativo practicado desde el principio del siglo XVIII. Establecida en 1785 e impresa en 1801 en un Regulador del Masón, esta codificación toma el nombre de Rito Francés. Este período, que ve además dotarse al Gran Oriente de Francia de un sistema de Altos Grados consustanciales al Rito Francés se caracteriza, por otra parte, por el nacimiento del Régimen escocés Rectificado en 1778 y más tarde, en 1804, del Rito escocés Antiguo Aceptado, que la Obediencia reconoce también.

En 1789, el Gran Oriente de Francia cuenta con cerca de 30.000 miembros y de mil talleres. Es una organización potente, penetrada por las Luces filosóficas y distintas culturas especulativas. La actividad de las logias quedó paralizada varios años durante la Revolución y se sabe hoy que no hubo " conspiración masónica en la revolución francesa" en el origen de aquel movimiento histórico, pero si procede reconocer que numerosos francmasones influyeron personalmente sobre los acontecimientos, tanto por parte de los revolucionarios como por la de sus oponentes realistas ( Luis XVI había sido también iniciado masón y el Gran Maestre del Gran Oriente de Francia, Felipe de Orleans, llamado Felipe Igualdad, abandonó la masonería desde los primeros momentos) ).La influencia de las ideas enciclopedistas, defendidas por notables masones, fue importante y también perceptible en el funcionamiento de muchas de las señas simbólicas adoptadas por las nuevas instituciones. Por otra parte, es significativa la obra compuesta por el Hermano Rouget de Lisle que se convierte en el himno nacional francés. No obstante, el Gran Oriente de Francia conoció, de 1793 a 1796, un letargo casi total y los francmasones en general rechazaron, si no sufrieron, el Terror.

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