Francisco de Eguía

Francisco Ramón de Eguía. ( Biblioteca Nacional de España).

Francisco Ramón de Eguía y López de Letona ( Durango, Vizcaya, 5 de marzo de 1750- Madrid, 6 de enero de 1827) fue un militar y político español, I conde del Real Aprecio.

Carrera

Inició en 1767 su carrera militar y en 1775 tomó parte en la desafortunada expedición enviada por Carlos III a Argel para castigar a los piratas berberiscos. Seis años después participó en la reconquista de Pensacola, posesión británica desde 1763, en el marco de la intervención española en la guerra de independencia de los Estados Unidos.

Coronel desde 1792 y brigadier a partir del año siguiente, combatió a la Francia revolucionaria en la guerra de la Convención, motivo por el cual recibió el ascenso a mariscal de campo en 1795. Seis años después estuvo en la expedición militar que luchó contra Portugal en la conocida como Guerra de las naranjas, y al año siguiente ascendió a teniente general.

En la Guerra de la Independencia Española desempeñó diversos cargos militares y políticos, el más importante de los cuales fue el de Secretario de Guerra en dos de los gobiernos nombrados por la Junta Central, función ésta que desempeñó entre enero y mayo de 1810.

Hacia finales de 1809, después de estar al mando del Ejército de Extremadura, a Eguía le dan el mando del Ejército del Centro. Le sustituye en el mando del Ejército de Extremadura el duque de Alburquerque.[1]

Opuesto a las Cortes de Cádiz, participó en ellas como diputado suplente por Vizcaya, aunque rara vez intervino en los debates. Defendió la causa absolutista, se resistió a firmar la Constitución y estuvo presente en 1814 en el primer gabinete del rey Fernando VII, de nuevo como Secretario de Guerra. En este puesto se encargó de organizar la represión. Continuó desempeñando ese cargo en el siguiente gobierno, encabezado por Pedro Cevallos Guerra, hasta marzo de 1815. Volvió a formar parte de dos gabinetes más: los presididos respectivamente por José García de León y Pizarro y por Carlos Martínez de Irujo y Tacón, marqués de Casa Irujo, entre junio de 1817 y junio de 1819, siempre encargado de la secretaría de la Guerra. Se vio envuelto en el escándalo de la compra de buques de guerra rusos que resultaron estar en pésimas condiciones.

Capitán general de Granada a partir de esa última fecha, el triunfo de la revolución que inició en 1820 el llamado Trienio Liberal le obligó a huir a Francia. Desde allí ayudó a enviar guerrillas absolutistas a España, adonde regresó en 1823 tras el final de aquel periodo, pero Fernando VII no volvió a contar con él para ejercer tareas políticas, aunque le recompensó con diversos títulos, como el de conde del Real Aprecio.

Eguía fue inmensamente impopular y casi todos los testimonios de quienes le conocieron, incluso dentro de su propio partido, le son hostiles. El 21 de octubre de 1809, un oficial de enlace británico, el coronel Phillip Keating Roche, le escribía a su gobierno que el general Aréizaga: «ha sido nombrado comandante del ejército en lugar del general Eguía, quien ha sido por fin destituido para gran satisfacción de casi todo el mundo». Se le reprochaba su tendencia al nepotismo. El general Girón, el general Álava, Francisco de Longa... todos hablaron mal de él. Posteriormente, sus propios compañeros de partido se volvieron contra él porque se atrevió a proponer una relajación de la represión política y ciertas concesiones liberalizantes, a la manera de la "carta otorgada" de Luis XVIII.

Se le menciona en el episodio nacional Memorias de un cortesano de 1815 de Benito Pérez Galdos


Predecesor:
José Luyando

(Gobiernos del Trienio Liberal)

Presidente de la Junta Provisional de Gobierno de España e Indias
1823
Sucesor:
Pedro Alcántara de Toledo y Salm-Salm
(Presidente de la Regencia)

Antonio Vargas laguna
(Secretario de Estado por habilitación de la Reina María Cristina)
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