Francisco de Borja

San Francisco de Borja
S.J.
San Francisco de Borja.jpg
San Francisco de Borja por Alonso Cano, Museo de Bellas Artes, Sevilla
Confesor
Nacimiento 28 de octubre de 1510
Gandía, Valencia, España
Fallecimiento 30 de septiembre de 1572
(61 años)
Roma, Italia
Venerado en Iglesia Católica
Canonización Fue canonizado en 1671 por el papa Clemente X
Festividad
Atributos una calavera coronada con una corona imperial.
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Francisco de Borja y Aragón, S.J., también conocido como San Francisco de Borja[4]

Infancia y juventud

Palacio Ducal de Gandía, casa natal de Francisco de Borja.

Aunque de niño fue muy piadoso y deseó convertirse en monje, su familia lo mandó a la corte del emperador Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico y en 1522 se encontraba en el palacio de Tordesillas para servir a la reina Juana I que estaba recluida ahí.[5]

En 1528, Juan de Borja concedió a su primogénito la mitad de la baronía de Llombay y el título de barón,[6]

Isabel de Portugal, retratada por Tiziano. La muerte de la emperatriz causó una impresión tan profunda en Francisco de Borja, que consideró esa fecha como la de su conversión.

Isabel de Portugal murió en Toledo el 1 de mayo de 1539 con solo 36 años de edad. Era considerada una de las mujeres más bellas de su tiempo, como lo atestigua un lienzo del Tiziano. Esta muerte causó una impresión muy profunda en Francisco de Borja, quien desde entonces la recordó todos los años en su Diario por considerarla la fecha de su conversión:

Por la emperatriz que murió tal día como hoy. Por lo que el Señor obró en mí por su muerte. Por los años que hoy se cumplen de mi conversión.[9]

Francisco de Borja

Felipe, hijo de Isabel de Portugal, encabezó los funerales y Francisco de Borja organizó la comitiva que escoltó el cuerpo de la emperatriz hasta su tumba en la Capilla Real de Granada, donde sería sepultado junto a los restos de los Reyes Católicos. El día 18, se descubrió el féretro antes de introducirlo en el sepulcro a fin de corroborar una vez más su identidad. Al ver descompuesto el rostro de la emperatriz que el mundo había admirado por su belleza, dijo:

He traído el cuerpo de nuestra Señora en rigurosa custodia desde Toledo a Granada, pero jurar que es ella misma, cuya belleza tanto me admiraba, no me atrevo. [...] Sí, lo juro (reconocerla), pero juro también no más servir a señor que se me pueda morir.[10]

Francisco de Borja

En ese mismo año, Carlos V lo nombró virrey de Cataluña cargo que desempeñó con gran eficiencia.[8]

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