Francisco Santa Cruz Pacheco

Francisco Santa Cruz Pacheco (Orihuela, 10 de mayo de 1797-Madrid, 1883)[1]​ fue un político español, elegido diputado por Teruel en varias legislaturas durante el reinado de Isabel II, senador vitalicio, ministro de la Gobernación y de Hacienda durante el bienio progresista, presidente del Senado en 1871-1872, reinando Amadeo de Saboya, y gobernador del Banco de España.

Biografía

De adscripción liberal, ya en 1820, al inicio del trienio liberal, se inscribió como voluntario en la Milicia Nacional de Orihuela, de la que fue hecho teniente capitán.[6]

Congresista

Aunque vinculado al Partido Progresista, en 1851 (gobierno de Juan Bravo Murillo) resultó elegido diputado por el distrito de Albarracín con 140 votos de los 286 censados con derecho a voto, siendo reelegido en 1853 (144 votos de 317 electores, de los que votaron 253). En octubre de 1854, siendo ministro de la Gobernación y, como tal organizador de las elecciones, resultó elegido diputado por las circunscripciones de Cuenca y Teruel, optando por el escaño de esta última en la que obtuvo 6242 votos de los 7600 emitidos. En 1857 volvió a serlo por el distrito de Albarracín, con 137 votos, y por Teruel en enero de 1869 (25653 votos sobre 40546 votantes). Todavía sería elegido diputado en 1871 y en las primeras Cortes de la Restauración, aunque en ambas ocasiones optó por la plaza de senador.[8]

Responsabilidades de gobierno

El 30 de julio de 1854 fue nombrado ministro de la Gobernación en el primer gobierno formado por Espartero tras la llamada Revolución de 1854, cargo en el que se mantuvo hasta junio de 1855 cuando se vio obligado a dimitir como consecuencia de un voto de censura en el Congreso a raíz del intento de recortar la autonomía de la Milicia Nacional y de limitar su actividad política.[12]

Cerca del final de su carrera política, en 1881, Ángel María Segovia resumía su dilatada y diversa trayectoria:

El señor Santa Cruz, a trueque de ser el árbitro de todos los destinos públicos en la provincia de Teruel, no tiene inconveniente en prestar su apoyo a cualquier gobierno, aún cuando no esté muy conforme con sus ideas políticas. Unas cuantas credenciales para sus parientes y amigos, pesan lo suficiente en la conciencia del Sr. Santa Cruz para inclinarle al lado del ministerio que se las da. El señor Santa Cruz es uno de los primeros capitalistas de Teruel, y aparte de sus condiciones como hombre político, tiene la envidiable y no vulgar cualidad de ser muy buen amigo de sus amigos e incansable protector de sus paisanos, entre los cuales, si le fuera posible, repartiría todos los empleos de la nación.[13]

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