Francisco Jiménez de Cisneros

Francisco Jiménez de Cisneros
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80º Arzobispo de Toledo
Primado de España
Canciller Mayor de Castilla
20 de febrero de 14958 de noviembre de 1517
Predecesor Pedro González de Mendoza
Sucesor Guillermo de Croy

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Gobernador del Reino de Castilla
23 de enero de 15168 de noviembre de 1517
Predecesor Fernando II de Aragón, Gobernador del Reino
Sucesor Carlos I, Rey de Castilla

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Presidente del Consejo de Regencia de Castilla
25 de septiembre de 150617 de agosto de 1507
Predecesor Felipe I, Rey de Castilla
Sucesor Fernando II de Aragón, Gobernador del Reino
Información religiosa
Ordenación episcopal 11 de octubre de 1495
Proclamación cardenalicia Mayo de 1507 por Julio II
Título cardenalicio Cardenal presbítero de Santa Balbina
Información personal
Nombre religioso Emmo. y Rvmo. don Francisco Cardenal Ximénez de Cisneros
Nacimiento 1436
Torrelaguna
Banner of arms crown of Castille Habsbourg style.svg Corona de Castilla[1]
Fallecimiento 8 de noviembre de 1517
(81 años)
Roa, España
Alma máter Universidad de Salamanca
Universidad de Alcalá

Firma Firma de Francisco Jiménez de Cisneros

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Escudo de Francisco Jiménez de Cisneros

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Francisco Jiménez de Cisneros o Giménez de Cisneros, cuyo nombre de pila era Gonzalo,[1] 1436Roa, 8 de noviembre de 1517) fue cardenal, arzobispo de Toledo, primado de España y tercer inquisidor general de Castilla, perteneciente a la Orden Franciscana (O.F.M. Obs.).

También gobernó la Corona de Castilla en dos ocasiones por incapacidad de la reina Juana. Entre 1506 y 1507 presidió el Consejo de Regencia que asumió el gobierno castellano tras la muerte del rey Felipe el Hermoso en espera de la llegada de Fernando el Católico. Entre 1516 y 1517 volvió a asumir el gobierno tras la muerte del rey Fernando y en espera de Carlos I.

Biografía

Nació en Torrelaguna (Madrid)[3] Posiblemente fue enviado a la cercana villa de Alcalá de Henares en su adolescencia a hacer estudios de gramática; los continuó en el Colegio Mayor de San Bartolomé, en Salamanca; de allí pasó a Roma, en donde fue ordenado sacerdote.

Tras el fallecimiento de su padre, regresa a Castilla y consigue el arciprestazgo de Uceda, enfrentándose con el arzobispo de Toledo, lo que significó el encarcelamiento de don Gonzalo por el arzobispo Carrillo durante algunos años. A pesar de su reclusión, Cisneros no renunció a su cargo, en el que fue mantenido por el cardenal Gónzalez de Mendoza, aunque el encierro debió de durar poco tiempo según se deduce en algunas biografías, pues poco después, en 1478, Cisneros era capellán mayor de la catedral de Sigüenza.

Sufrió una profunda crisis espiritual que le llevó a entrar en la orden de los franciscanos; fue entonces cuando sustituyó su nombre de Gonzalo por el de Francisco en honor a San Francisco de Asís. Se encerró en el convento de la Salceda y durante siete años llevó una vida monacal.

De allí lo sacó la reina Isabel la Católica en el año 1492, tras convencerle de que aceptara ser su confesor, siguiendo los consejos del entonces arzobispo de Toledo, el cardenal González de Mendoza, primer protector de Cisneros.

Fue nombrado provincial de la orden franciscana, y acometió en ella una profunda reforma. Más tarde reformó el clero secular.

A la muerte del cardenal Mendoza en 1495, fue consagrado arzobispo de Toledo en el convento de San Francisco de Tarazona, en presencia de los Reyes Católicos, lo que en la Baja Edad Media era ostentar el mayor poder tras La Corona, al ser Primado de España y Canciller Mayor de Castilla.[4]

Personaje político

Escudo de Cisneros en el Ayuntamiento de Torrelaguna.
El Cardenal Cisneros.

Isabel la Católica tuvo en Cisneros no sólo un confesor, sino también un consejero. Al morir la reina, Juana I de Castilla y su esposo Felipe de Habsburgo fueron nombrados reyes de Castilla. El 24 de septiembre,[8]

La nobleza y las ciudades contendieron acerca de quién debía desempeñar la Regencia, pues por un lado estaban los que querían al emperador Maximiliano durante la minoría del príncipe Carlos, como los Manrique, Pacheco y Pimentel; y por otro lado, los que querían la regencia de Fernando el Católico tal y como quedó establecida en el testamento de Isabel la Católica y las cortes de Toro de 1505, como los Velasco, Enríquez, Mendoza y Álvarez de Toledo.[11]

Sin consultar a Juana, Cisneros acudió a Fernando el Católico para que regresara a Castilla.[15]

Tras regresar de tomar posesión del Reino de Nápoles, Fernando el Católico se entrevistó con su hija el 28 de agosto de 1507,[17]

Agradecido con Cisneros, el Rey Católico le consiguió el capelo cardenalicio. Entre 1507 y 1516, aun con extremadas dificultades, Cisneros y el rey Fernando lograron devolver un tanto el prestigio que la monarquía había perdido.[18] Se renovó el entusiasmo conquistador, desempeñando Cisneros un papel importante en la conquista de Orán, al igual que en los tiempos de Isabel la Católica había participado de manera activa en la conquista de Granada.

Tumba del Cardenal Cisneros, obra de Domenico Fancelli y Bartolomé Ordóñez, en la capilla de San Ildefonso (aunque se encuentra vacía, ya que el cardenal se halla enterrado en la Catedral Magistral) en Alcalá de Henares.

Muerto Fernando el Católico, por disposición testamentaria, Cisneros queda constituido nuevamente como Regente del Reino de Castilla hasta que el joven príncipe Carlos, que se encontraba entonces en Flandes, viniera a España para ocupar el trono. En esta etapa de casi dos años, Cisneros, que contaba ya con ochenta años, mostró unas dotes políticas y una habilidad para gobernar extraordinarias. Supo hacer frente a un clima interior extremadamente inestable, con los nobles castellanos ávidos de recuperar el poder perdido. Así mismo, logró abortar las intrigas de los que pretendían sustituir en el trono español a Carlos por su hermano Fernando, que había sido educado en España por Fernando el Católico, destituyendo a todo el entorno del infante y nombrando, el 17 de septiembre de 1517, al marqués de Aguilar de Campoo como "gobernador de su persona y casa". Los acontecimientos se desbordaron y Carlos fue proclamado en Bruselas rey de Castilla y Aragón, en un acto que se podría asemejar a un golpe de Estado, pues la reina legítima era Juana y nadie había declarado su destitución. Sin embargo, Cisneros se advino a los hechos de Bruselas y envió emisarios a Flandes urgiendo la inmediata presencia de Carlos como único medio de parar las inquietudes de rebelión que corrían por el reino. Así pues, de facto había dos gobiernos: el de la corte de Bruselas y el de Cisneros en Castilla.[19]

Cisneros murió en Roa ( Burgos), el 8 de noviembre de 1517, cuando se dirigía a recibir al futuro Carlos I.

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