Francisco Ferrer Guardia

Francisco Ferrer Guardia
Francisco Ferrer Guardia.jpg
Francisco Ferrer Guardia, 1909.
Información personal
Nacimiento 10 de enero de 1859
Alella
Fallecimiento 13 de octubre de 1909
(50 años)
Barcelona
Causa de muerte Fusilamiento Ver y modificar los datos en Wikidata
Lugar de sepultura Cementerio de Montjuic Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad español
Familia
Cónyuge Teresa Sanmartí
Leopoldine Bonnard
Hijos 3
Información profesional
Ocupación pedagogo
Firma Signature of Francesc Ferrer i Guàrdia.jpg
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Francisco Ferrer Guardia (en catalán: Francesc Ferrer i Guàrdia; Alella, 10 de enero de 1859- Barcelona, 13 de octubre de 1909) fue un pedagogo libertario y librepensador español. Fue condenado a muerte por un consejo de guerra que lo acusó de haber sido uno de los instigadores de los sucesos de la Semana Trágica de Cataluña de julio de 1909. Su condena a muerte y su posterior ejecución levantaron una oleada de protestas por toda Europa y por América, y también en España, que acabaron provocando la caída del gobierno de Maura.

Ferrer Guardia recogió la tradición moderna iniciada por Rousseau en el siglo XVIII —contraria a la autoridad y a la cosmovisión religiosa—, para adaptarla al anarquismo y el librepensamiento que florecía en las ciudades industriales.[1]

Biografía

Francisco Ferrer Guardia nació en Alella el 14 de enero de 1859,[2] comarca de El Maresme. Sus padres, Jaume Ferrer y Maria Àngels Guàrdia, eran campesinos acomodados, propietarios de la masía Boter (Coma Clara). De familia muy católica y monárquica, Ferrer y su hermano Josep reaccionaron como anticlericales y Ferrer ingresó en la logia masónica Verdad de Barcelona. A sus catorce años de edad, fue enviado por la familia a trabajar a Barcelona, donde entró como aprendiz en un comercio de harinas en el barrio de San Martín de Provensals, cuyo dueño le inscribió en clases nocturnas y le inició en los ideales republicanos. De formación autodidacta, estudió a fondo la doctrina de Francisco Pi y Margall y las tesis internacionalistas.

En 1883 entra a trabajar como revisor en la línea de ferrocarril Barcelona-Cerbère, lo que aprovecha para ejercer de enlace con Ruiz Zorrilla, de cuyo Partido Republicano Progresista era militante. Apoyó en 1886 el pronunciamiento militar del general Villacampa, partidario de Ruiz Zorrilla, cuya finalidad era proclamar la República, pero al fracasar este tuvo que exiliarse en París, acompañado de Teresa Sanmartí, con la que tuvo cuatro hijos. Subsistió dando clases de español y ejerciendo como secretario sin sueldo de Ruiz Zorrilla. Hasta la década de 1890 continuó siendo republicano, pero a partir de entonces comienza un viraje hacia el anarquismo. Participó en 1892 en el Congreso Universal de Librepensamiento organizado en Madrid (también conocido como Congreso Librepensador Madrid de 1892) por la Federación Internacional de Librepensamiento (con sede en Bruselas)[4]

En 1893 se separa de Teresina, la cual, en desacuerdo por la custodia de sus dos hijas mayores, intenta matarlo el 12 de junio de 1894. A pesar del fracaso de este crimen pasional, Ferrer no puso denuncia.[2]

En 1893 se separa tras un curioso incidente, en el que Ferrer recibe varios disparos de manos de su propia esposa, ninguno de gravedad. En 1899 se casa con Leopoldine Bonnard, maestra librepensadora, con la que recorre Europa. Este tiempo lo aprovechó para concebir los conceptos educativos anarquistas que luego aplicaría en España en sus proyectos, y conoce a un grupo de anarquistas y anarcosindicalistas ( Jean Grave, Jean Jaurés, Federico Urales o Anselmo Lorenzo), que le influyen decisivamente en su pensamiento. Una cuantiosa herencia (un millón de francos) de una antigua alumna, Ernestina Meunier, hizo posible que pudiera llevar a cabo su proyecto en la ciudad de Barcelona, donde inaugura en agosto de 1901 la Escuela Moderna, un proyecto práctico de pedagogía libertaria, que le acarreó la enemistad con los sectores conservadores y con la Iglesia católica, que veían en estas escuelas laicas una amenaza a sus intereses. La Escuela Moderna promovida por Ferrer funciona intermitentemente en Barcelona desde 1901 hasta 1909, período en el cual se clausura repetidas veces y sufre la persecución de los sectores políticos y religiosos más conservadores de la ciudad. Tuvo escolarizados a más de un centenar de niños de ambos sexos, practicándose así la coeducación, algo inédito en aquellos tiempos, complementándose con la publicación de un boletín, charlas y Universidad Popular para los adultos, recitales y teatro. En sus aulas no se impartían enseñanzas religiosas, pero sí científicas y humanistas, se fomentaba la no competitividad, el pensamiento libre e individual (es decir, no condicionado), el excursionismo al campo y el desarrollo integral del niño. Durante todo el primer tercio del siglo XX, decenas de escuelas, ateneos libertarios y universidades populares seguirían los planteamientos ferrerianos de la Escuela Moderna.

Ferrer Guardia detenido es conducido por la Guardia Civil a Montjuic
Imagen del juicio a Ferrer Guardia el 9 de octubre de 1909

Gran partidario de la huelga como arma revolucionaria, editó a su costa el periódico La Huelga General, hasta que en 1906 Mateo Morral, traductor y bibliotecario de su centro educativo, perpetró el atentado frustrado contra Alfonso XIII. Esto tuvo como consecuencia para Ferrer el cierre y varios meses de encarcelamiento acusado de complicidad, al término de los cuales fue absuelto. Intentó volver a abrir la Escuela Moderna, pero no le fue posible, y al año siguiente se trasladó a Francia y a Bélgica; en este último país fundó la Liga Internacional para la Educación Racional de la Infancia, cuyo presidente honorario era Anatole France. En 1908 edita la revista de la Liga L'Ecole rénovée en Bruselas, pero posteriormente la traslada a París, donde retoma la actividad de su editorial y continúa editando el boletín de la Escuela Moderna.

En junio de 1909 regresa de Inglaterra a Cataluña para ver a su cuñada y sobrina enfermas en Montgat. Estando en Barcelona es detenido, acusado de haber sido el instigador de la revuelta conocida como la Semana Trágica. Una revuelta anticlerical, tras la cual Ferrer, debido a sus pocas amistades estratégicas y su antigua vinculación con Mateo Morral, fue declarado culpable ante un tribunal militar y a las 9 de la mañana del 13 de octubre de 1909 fue fusilado en el foso de Santa Amalia de la prisión del castillo de Montjuic.

Es bien sabido, y ya lo fue en su momento, que Ferrer Guardia no tuvo relación con los hechos y que los tribunales militares lo acusaron y condenaron sin más pruebas.[5]

El proceso de Ferrer Guardia estuvo lleno de arbitrariedades e irregularidades que causaron la indefensión del acusado, lo que con gran valor fue denunciado ante el tribunal por su abogado defensor, el capitán Francisco Galcerán Ferrer: ninguna de las declaraciones era precisa y siempre hablaban a través de terceras personas que decían haber visto a Ferrer dirigiendo el incendio de edificios religiosos, etc. En la instrucción no se recogió ningún testimonio favorable al acusado y durante el juicio no pudo ser citado ningún testigo de descargo (algunos de los familiares y amigos de Ferrer habían sido desterrados a Alcañiz). En la acusación se incluyeron hechos y acciones de veinte años antes. Durante la elaboración del sumario careció de abogado, y cuando lo tuvo, sólo dispuso de 24 horas para leer los 600 folios de que constaba, etc.[7]

Protesta en París por la ejecución de Ferrer Guardia (17 de octubre de 1909).
Lápida en el cementerio de Montjuic

La propia hija de Ferrer le envió una carta al rey Alfonso XIII pidiendo clemencia para su padre, pero no obtuvo respuesta:[8]

Rey muy cristiano que para un pueblo caballeroso simboliza la generosidad y la omnipotencia, no rechazad la humilde y ardiente súplica de la hija de Ferrer. Oh Rey que, como Dios mismo, podéis disponer de la vida o de la muerte, disipad por un arranque de vuestro noble corazón la amargura de mi alma y escuchad la humilde y ardiente súplica.

A raíz del proceso y ejecución de Ferrer Guardia, The Times dijo: «Por negligencia o estupidez, el gobierno ha confundido la libertad de instrucción y conciencia, el derecho innato a razonar y expresar su pensamiento, con el derecho de oposición, asimilándolo a una agitación criminal»; Anatole France en carta abierta afirmaba: «Su crimen es el de ser republicano, socialista, librepensador; su crimen es haber creado la enseñanza laica en Barcelona, instruido a millares de niños en la moral independiente, su crimen es haber fundado escuelas»; y William Archer: «Toda la vida activa de Ferrer habría hecho menos daño al catolicismo español que el que le hace en la actualidad la mera mención de su nombre».

En dos ocasiones por lo menos, en julio de 1910 y en marzo-abril de 1911, se debatió en el Congreso de los Diputados de Madrid la petición de revisión del proceso a Ferrer Guardia (y su consiguiente rehabilitación), apoyada por los diputados republicanos y por el diputado socialista Pablo Iglesias, pero en ambas fue rechazada gracias a los votos de los dos partidos dinásticos, el Conservador y el Liberal, y los de la Liga Regionalista. Lo que sí se consiguió fue que en diciembre de 1911 el Consejo Supremo de Guerra revocara la parte de la sentencia que determinó la confiscación de todos los bienes de Ferrer Guardia, al considerarlo el «responsable civil» de los incendios y los saqueos de la Semana Trágica, por lo que fueron devueltos a sus herederos.[9]

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