Francisco Antonio García Carrasco

Francisco Antonio García Carrasco
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Gobernador de Chile
1808- 1810
Predecesor Juan Rodríguez Ballesteros
Sucesor Mateo de Toro Zambrano

Información personal
Nacimiento 15 de diciembre de 1742
Ceuta; España
Fallecimiento 10 de agosto de 1813
Lima; Virreinato del Perú
Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
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Francisco Antonio García Carrasco Díaz ( Ceuta, 15 de diciembre de 1742- Lima, 10 de agosto de 1813) fue un militar español y gobernador de Chile en el periodo 1808-1810.

La mayor parte de su vida transcurrió en los campamentos, alejado de la vida social y del trato cortesano. Una vez muerto el gobernador de Chile Muñoz de Guzmán en febrero de 1808, de acuerdo con la disposición dictada por Carlos IV en 1806, le correspondió tomar el mando al militar de más alta graduación. Tras amenazar a la Real Audiencia para que cumpliese el dictamen real,[n 1] tomó definitivamente el cargo de gobernador de Chile. A causa de aquella amenaza al tribunal, se produjo un gran antagonismo entre el gobernador y la Audiencia.

Carrasco fue el último gobernador español antes de las acciones emancipadoras de Chile. Al asumir el gobierno, y debido a su inexperiencia administrativa, confió en los consejos de Juan Martínez de Rozas.

Caída de García Carrasco

La invitación de la Junta Suprema Central a designar un diputado fue recibida con indiferencia, tanto por García Carrasco como por los criollos. Tras un proceso de agitación social en Buenos Aires y las intervenciones de los virreyes provocaron que García Carrasco hiciera apresar al procurador de la ciudad, Juan Antonio Ovalle, a José Antonio de Rojas, patriota de rica familia, y al abogado Bernardo Vera y Pintado, enviándolos a Valparaíso para ser embarcados hacia Perú y ponerlos a disposición del virrey Abascal (25 de mayo de 1810). Estas medidas, basadas en simples sospechas y delaciones, provocó la más violenta reacción en la aristocracia criolla. Además en Chile se había recibido la noticia de que la Junta de Gobierno de Buenos Aires había depuesto al virrey Cisneros, lo que exacerbó más los ánimos en Chile.[1]

Las noticias del extrañamiento de Ovalle, Rojas y Vera a Callao provocaron tumultos populares y la agitación provocó que el pueblo de la capital, incentivado por criollos ricos, se armase dispuesto a obtener la renuncia de García Carrasco y reemplazarlo por una Junta de Gobierno. La Real Audiencia intervino, para evitar la constitución de la Junta y propuso a los cabildantes obtener la renuncia de García Carrasco, reemplazándolo por el militar de más alta graduación. A petición del Tribunal, García Carrasco entregó el mando al brigadier Mateo de Toro Zambrano ante una asamblea de los miembros del cabildo y los altos jefes del ejército y de las milicias (16 de julio de 1810).

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