Francia en la Edad Moderna

Francia en la Edad Moderna es un periodo de la Historia de Francia que comprende desde los años finales del siglo XIV y principios del siglo XV hasta el comienzo de la Revolución a finales del siglo XVIII. En este periodo, Francia se organizó en torno a una monarquía absoluta.

Antiguo Régimen en Francia

El término Antiguo Régimen (en francés, el Ancien Régime) se refiere principalmente al sistema aristocrático, social y político establecido en Francia desde el siglo XV al siglo XVIII. Las estructuras administrativas y sociales del Antiguo Régimen fueron el resultado de años de construcción estatal, actos legislativos (como la Ordenanza de Villers-Cotterêts), conflictos internos y guerras civiles, pero Francia continuó siendo un mosaico confuso de privilegios locales y diferencias históricas hasta que la Revolución Francesa trajo consigo una supresión radical de la incoherencia administrativa.

Expansión territorial francesa 1552-1798.

A mediados del siglo XV, Francia era significativamente menor que en la Edad Contemporánea,[2]

Desde finales del XV hasta el siglo XVII, Francia se embarcó en una expansión territorial masiva:

Francia permaneció durante ese periodo como un rompecabezas de privilegios locales y diferencias históricas, y el poder arbitrario del monarca estaba limitado por las particularidades históricas y regionales. Las divisiones y prerrogativas administrativas, fiscales, legales, judiciales y eclesiásticas, se entrecruzaban frecuentemente (por ejemplo, los obispados y diócesis raramente coincidían con las divisiones administrativas). Ciertas provincias y ciudades habían ganado privilegios especiales (como tipos impositivos menores en la gabela, el impuesto de la sal). El sur de Francia estaba gobernado por la ley escrita adaptada del derecho romano, mientras que el norte lo estaba por el derecho consuetudinario (que en 1453 fue codificado de forma escrita).

Francia también se embarcó en la exploración, colonización, y los intercambios mercantiles con el continente americano. La Colonización francesa de América estableció Nueva Francia, Martinica, Guadalupe, Saint-Domingue y Guayana, también la India francesa, y establecimientos en el Océano Índico (Reunión), el Lejano Oriente, y algunos puestos comerciales en África.