François Guizot

François Guizot
François Pierre Guillaume Guizot.jpg
Información personal
Nombre de nacimiento François Pierre Guillaume Guizot
Nacimiento 4 de octubre de 1787
Royal Standard of the King of France.svg Nîmes, Languedoc-Rosellón, Reino de Francia
Fallecimiento 12 de septiembre de 1874
Bandera de Francia Saint-Ouen-le-Pin, Calvados, Francia
Nacionalidad francesa
Lengua materna Francés Ver y modificar los datos en Wikidata
Partido político Orleanismo Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Cónyuge
  • Pauline Guizot Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Historiador, político, escritor
Cargos ocupados
Movimientos Liberalismo, doctrinarismo
Miembro de
Distinciones
  • Caballero de la Orden del Toisón de Oro
  • Orden del Mérito de las Ciencias y las Artes
  • Pour le Mérite Ver y modificar los datos en Wikidata
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François Pierre Guillaume Guizot ( Nîmes, 4 de octubre de 1787 - Saint-Ouen-le-Pin, Val Richer, Calvados, 12 de septiembre de 1874) fue un historiador y político francés. Participó en el gobierno durante la monarquía de Luis Felipe de Orleans y fue líder de los doctrinarios.

Biografía

Su familia era burguesa y protestante. Sus padres contrajeron matrimonio en secreto al no poder casarse públicamente si no era con rito católico. Su padre fue guillotinado en 1794, durante el Terror, con lo que pasó a ser el cabeza de familia. Partió hacia el exilio a Ginebra junto a su madre, mujer de principios, liberal y educada en esa misma ciudad (donde había recibido la influencia de Jean-Jacques Rousseau conciliándola con su fe calvinista), al tiempo que inamovible en sus convicciones y sentido del deber, como típica hugonote de su tiempo. Forjó el carácter de su hijo y le educó siguiendo la roussoniana doctrina de Emilio, enseñándole el trabajo manual de carpintero (aún se conserva una mesa hecha por él mismo) y le acompañó incluso en su nuevo exilio de 1848 en Londres, donde murió por causas naturales.

Guizot vovió a París para estudiar derecho en 1805, con 18 años, y con una formación previa suficiente como para ser simultáneamente tutor de la familia del suizo M. Stapfer, antiguo ministro de Francia. Destaca por la calidad de su pluma, en el Publiciste, editado por Jean-Baptiste-Antoine Suard, que le introdujo en los círculos literarios, con lo inició una larga carrera de colaboraciones periodísticas. En octubre de 1809 escribió una crítica de Mártires de Chateaubriand, por la que recibió la gratitud y felicitación de éste. Contrajo matrimonio en 1812 con la escritora Pauline de Meulan, catorce años mayor que él, a quien había conocido por ser también colaboradora de Suard. Antes incluso del matrimonio, Guizot escribió los artículos que ella firmó, mientras permanecía enferma. Pauline murió en 1827, dejándole un hijo, también llamado François (1819-1837). Vuelve a casarse en 1828 con Elisa Dillon, prima de Pauline, y también escritora, con la que tuvo dos hijas, Henriette y Pauline, Maurice Guillaume (1833). Su segunda mujer muere poco después.

Durante el Imperio, Guizot se dedicó enteramente a la literatura, publicando una recopilación de sinónimos (1809), un ensayo sobre las bellas artes (1811) y una traducción de la obra de Edward Gibbon, con notas adicionales, en 1812. Este trabajo fue estimado por Fontanes, gran rector de la Universidad de Francia, que seleccionó a Guizot para la cátedra de Historia Moderna en la Sorbona en 1812. Su primera lección (que publicó en sus Memorias) la dio el 11 de diciembre de ese año. En ella omite el acostumbrado elogio al todopoderoso emperador, a pesar de la insistencia en ese punto de su patrocinador, pero el curso que la siguió marca el comienzo de una gran renovación de la investigación histórica de la Francia del siglo XIX. Con ello adquirió una posición importante en la sociedad parisina, y la amistad de Royer-Collard y los dirigentes del partido liberal, incluido el joven duc de Broglie. Ausente de París en el momento de la caída de Napoleón en 1814, Royer-Collard le recomienda para formar parte del gobierno monárquico restaurado de Luis XVIII como secretario general del ministerio del interior, a las órdenes del abad de Montesquieu. Dimite con la vuelta de Napoleón, el 25 de marzo de 1815 y vuelve a sus trabajos literarios.

El hombre de Gante

François Guizot.

Tras los cien días, se dirige a Gante donde visita a Luis XVIII, y en nombre del partido liberal le advierte que sólo una clara adopción de la política liberal aseguraría la continuidad de la monarquía restaurada, lo que es mal recibido por los consejeros del rey. Esta visita a Gante, en un momento en que Francia se preparaba para una segunda invasión, causó, posteriormente, amargos reproches a Guizot de sus oponentes políticos, que lo consideraron una acción antipatriótica, y le motejaban como insulto: “El hombre de Gante”. También puede verse este hecho (el que un joven profesor de 27 años, de baja cuna fuera escogido para tal misión) como una prueba de que la revolución había “hecho su trabajo” (en expresión del propio Guizot).

En la segunda restauración, Guizot fue nombrado secretario general del ministerio de justicia con el Marqués de barbé-Marbois, pero dimite junto a él en 1816. En 1819 fue nombrado director general de comunas (ayuntamientos) y departamentos (provincias) del Ministerio del Interior, pero deja el cargo con la caída del duque de Decazes en febrero de 1820. Durante estos años, Guizot se convirtió, junto a Royer-Collard, en uno de los líderes de los doctrinarios, un pequeño partido fuertemente vinculado a la Carta Otorgada de 1814 y a la corona, que intentaba una política del justo medio entre el absolutismo y la Revolución. Sus opiniones tienen más el rigor de una secta que la elasticidad de un partido político. Adherido a los grandes principios de la libertad y la tolerancia, se oponían firmemente a las tradiciones anárquicas de la Revolución. Los elementos de inestabilidad social siempre estaban activos, y esperaban someterlos, no por medidas reaccionarias, sino por la aplicación firme del poder enmarcado en una constitución basada en el sufragio de la clase media y defendido por los mayores intelectuales del momento. Se oponían con la misma fuerza tanto al espíritu democrático de la época como al militarismo de tradición imperial y al sectarismo y absolutismo de la corte. A pesar de tales intenciones, son más conocidos por su constante oposición a las demandas populares que por los servicios que sin duda dieron a la causa de la libertad moderada. Como era previsible, fueron barridos por la revolución (1830).

En la década de 1820, con la reacción en su apogeo tras el asesinato del duque de Berry y la caída del gobierno Decazes, Guizot fue suspendido de sus funciones en 1822. Desempeñó un papel importante entre los jefes de la oposición liberal al gobierno de Carlos X, aun sin pertenecer al Parlamento. Colaboró en particular en Le Globe y desarrolló su periodo literario más activo. En 1822 publicó sus cursos con el título Histoire des origines du gouvernement représentatif, 1821-1822, una obra sobre la pena capital para delitos políticos y varios panfletos políticos importantes. De 1822 à 1830, publicó dos colecciones de fuentes históricas: las Mémoires de l’histoire d’Angleterre en 26 volúmenes y las Mémoires sur l’histoire de France en 31 volúmenes, tradujó a William Shakespeare, y también un volumen de ensayos sobre Historia de Francia. Su trabajo más remarcable fue la primera parte de su Histoire de la révolution d’Angleterre de Charles I à Charles II en dos volúmenes (1826-1827), considerado de gran mérito e imparcial, que resumió y completó en 1848 durante su exilio en Inglaterra. La administración de Martignac restablece a Guizot en su cátedra en 1828 y en el consejo de Estado. Fue entonces cuando impartió los célebres cursos que aumentaron su reputación como historiador y le situaron entre los mejores escritores de Francia y Europa, publicados como 'Histoire de la civilisation en Europe (1828) e Histoire de la civilisation en France (1830), considerados como clásicos de la historia moderna.

Entrada en el gobierno

A la edad de cuarenta y tres años, Guizot tuvo la oportunidad de mostrar su talento como orador. En enero de 1830, fue elegido diputado por Lisieux, escaño que conservó durante toda su vida política. Guizot asumió inmediatamente una posición importante en la Asamblea, y su primer discurso fue para defender la célebre adresse des 221, en respuesta al discurso amenazante del trono, que fue seguido por la disolución de la cámara y es considerado como acontecimiento precursor de la revolución. A su vuelta de Nimes el 27 juillet, la caída de Carlos X era inminente. Guizot es llamado por sus amigos Casimir Perier, Jacques Laffitte, Villemain y Dupin para coordinar la protesta de los diputados liberales contra las ordenanzas de Saint-Cloud del 25 de julio. Junto a ellos, se esfuerza en controlar todo posible carácter revolucionario. Guizot estaba convencido de que la ocasión hacía peligrar el régimen parlamentario en Francia y que la fatuidad y estupidez de Carlos X y del Príncipe de Polignac llevarían a un inevitable cambio dinástico. Se convierte en uno de los más ardientes partidarios de Luis Felipe, a quien la revolución de Julio lleva al trono, y al propio Guizot al Gobierno, donde destacó por el impulso y la renovación de la instrucción pública. En este periodo se caracterizó por una oposición constante contra Adolphe Thiers.

En agosto de 1830, Guizot fue nombrado Ministro del Interior, pero dimite en noviembre. Ya se había sumado a los escaños del partido de la resistencia, y durante los dieciocho años siguientes se probó como un declarado enemigo de la democracia, e inflexible campeón de «la monarchie limitée par un nombre limité de bourgeois» (la monarquía limitada por un número limitado de burgueses).

En 1831, Casimir Perier formó une administración más vigorosa y compacta hasta su muerte en 1832. El verano quedó marcado por el ascenso de los republicanos en París, y no se formó un gobierno estable hasta el 11 de octubre de 1832 , con el mariscal Soult de primer ministro, el Duque de Broglie en Exteriores, Adolphe Thiers en Interior, y Guizot como ministro de Instrucción pública. Guizot, era ya muy impopular entre los liberales más avanzados, y continuó siéndolo el resto de su vida. «Je ne recherche pas l’impopularité, je n’en pense rien» (yo no buscaba la impopularidad) decía. Fue con este puesto de segundo rango en el gobierno con el que se demostró su gran capacidad para ser útil al país. Los deberes que este puesto le impuso se correspondían perfectamente con sus gustos literarios. Se aplicó en primer lugar a la aprobación de la ley del 28 de junio de 1833 que creó y organizó la educación primaria en Francia, y los tres años siguientes a aplicarla. Esta ley marcó un periodo de la historia nacional francesa.

En quince años, bajo su influencia, el número de las escuelas primarias aumentó de diez a veintitrés mil; se introdujeron las escuelas normales para maestros, y el sistema de inspección; y se crearon los consejos de educación, bajo la autoridad compartida de laicos y eclesiásticos. La educación secundaria y universitaria fueron igualmente objeto de su protección y desvelos y se dio una prodigioso impulso a los estudios filosóficos y a la investigación histórica. Una de las secciones del Institut de France, la Academia des Ciencias morales y políticas, que había sido suprimida por Napoleón, fue relanzada por Guizot el 26 de octubre de 1832. Antiguos miembros de esa academia, como Talleyrand, Sieyès, Roederer y Lakanal, retomaron sus puestos e se eligieron nuevas celebridades para debatir los grandes problemas políticos y sociales. Se fundó igualmente la Sociedad de Histoire de Francea para la publicación de trabajos históricos, y se emprendió una gran cantidad de publicaciones de crónicas medievales y documentos diplomáticos a cargo del Estado, así como una Inspección general de monumentos históricos.

El objetivo del gabinete de octubre de 1832 era organizar un partido conservador y poner en marcha una política de resistencia al partido republicano, que amenazaba la existencia de la monarquía. Gracias a la insistencia de Guizot, tales medidas no traspasaron los límites de la ley, y fue por el ejercicio legal del poder que logra reprimir la insurrección que originó la guerra civil de Lyon y la revuelta de París. La fuerza del gobierno no descansaba en sus miembros, sino en el hecho de que Guizot y Thiers trabajaban en cordial cooperación. Los dos grandes rivales en el Parlamento seguían el mismo camino; pero ninguno de los dos podía someterse a la supremacía del otro, y las circunstancias mantuvieron casi siempre a Thiers en la oposición mientras que Guizot asumía la responsabilidad del poder.

Solo fue una vez, en 1839, en la oposición a Mathieu Molé, que se formó un gobierno intermediario. Esta coalición entre Guizot y los líderes de centro derecha e izquierda, Thiers et Odilon Barrot, nacida de su ambición y sus celos hacia Mole, está considerada como uno de los principales errores de su vida. Obtuvo la victoria al precio de sus principios, y el ataque del gobierno Guizot agravó la crisis y la insurrección republicana. Ninguno de los tres jefes de aquella allianza obtuvo puesto ministerial, y Guizot se contentó con aceptar el cargo de embajador en Londres, lo que le aleja del combate parlamentario por un tiempo. Era la primavera de 1840, y Thiers retoma poco tiempo después el ministerio del exterior.

Guizot fue recibido con honores por la reina Victoria de Inglaterra y por la sociedad londinense. Sus trabajos literarios eran muy estimados, su persona respetada, y Francia representada por uno de sus principales oradores. Gozaba de la reputación de ser versado tanto en historia británica como en literatura inglesa y estaba comprometido sinceramente con la alianza de las dos naciones en la causa de la paz. Como el mismo remarca, era un extranjero en el Reino Unido y novicio en diplomacia: el estado de confusión de la cuestión siria, donde el gobierno francés se había desmarcado de la política común de las potencias europeas, sumada a la ausencia total de confianza entre Guizot como embajador y su ministro de Exteriores, le situó en una posición embarazosa. Las advertencias que transmite a Thiers no son escuchadas. El tratado del 15 de julio se firmó sin que Guizot fuese avisado, y se ejecutó contra su consejo. Durante algunas semanas, Europa pareció estar al borde de la guerra, hasta que el rey pone fin a la crisis negando su consentimiento a los preparativos de Thiers y haciendo volver a Guizot de Londres para formar gobierno, en ayuda de lo que el propio Luis Felipe llamaba «ma lutte tenace contre l’anarchie» (mi lucha tenaz contra la anarquía).

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