Fotografía analógica

La fotografía analógica,[3] es el retrónimo con el que se describe al proceso fotográfico tradicional, en comparación con la fotografía digital, de aparición más reciente. Se basa habitualmente en un proceso físicoquímico que involucra el uso de un material fotosensible activo (aplicado sobre placas de vidrio o sobre una película flexible de material traslúcido, actualmente plástico) y su estabilización (revelado), para la obtención y el procesado de las imágenes.

Proceso

Para la obtención de imágenes fotográficas se emplea un soporte conocido como película fotográfica, en donde el elemento sensible a la luz es el halogenuro de plata, el cual es el compuesto activo presente en la emulsión fotográfica; esta, a su vez, es un coloide en suspensión, sobre una base de gelatina muy pura. El tamaño y cantidad de los cristales de halogenuro de plata determinan la sensibilidad de la película, conocida también como velocidad (término que puede confundirse con la velocidad de obturación), la cual está normalizada y se expresa en una escala de sensibilidad fotográfica estandarizada por la ISO. Cuando se abre el obturador por un breve instante, la luz que pasa por el objetivo incide sobre la película, y deja sobre ella la impresión de la imagen, que en este punto recibe el nombre de imagen latente; ésta se irá descomponiendo a partir de ese momento, hasta ser revelada. En realidad la luz da inicio a un proceso físicoquímico, produciendo un punto de sensibilidad en el compuesto, obteniendo así una imagen latente, lo que a la postre, cuando la película se sumerja en el revelador, mediante un proceso de reducción-oxidación, ocurrirá la descomposición del halogenuro en plata metálica negra, obteniéndose así una imagen visible.

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