Fosa temporal

Las fosas o fenestras temporales son aberturas del cráneo situadas detrás de las órbitas de los ojos de muchos vertebrados amniotas. Hacen que el cráneo sea más ligero y permiten la inserción de músculos que accionan la mandíbula inferior. Los huesos que rodean estas fenestras varían considerablemente según los grupos.

Según el número y la disposición de las fosas temporales, se diferencian cuatro tipos de cráneos: anápsido, sinápsido, diápsido y euriápsido. Son términos descriptivos que también tienen sentido filogenético, pero todos estos tipos han aparecido por convergencia en los diferentes grupos de amniotas.

Debe diferenciarse claramente el tipo de fenestración hallado en los diferentes grupos de los grupos que han recibido su nombre a partir de ese tipo de fenestración. Por ejemplo, la condición anápsida se caracteriza por la ausencia de fosas temporales y a partir de ella se definió la subclase Anapsida (anápsidos), un taxón que incluye las tortugas y sus ancestros extintos en que la mayoría de sus miembros tienen un cráneo de tipo anápsido (es decir, sin fenestras); pero algunos de ellos sí tienen fenestras (lantanosúquidos, milerétidos), mientras que algunos miembros del grupo Diapsida, como los captorrínidos, han perdido las fenestras y tienen un cráneo tipo anápsido, pero no son miembros de la subclase Anapsida.[1]

Configuración anápsida

Cráneo de tipo anápsido
j: yugal, p: parietal, po: postorbitario,
q: cuadrado, qj: cuadratoyugal, sq: escamosal

Este tipo de cráneo carece de fosas temporales. Esta configuración es considerada la condición plesiomórfica (ancestral) de los amniotas.

Este tipo de cráneo es propio de la subclase Anapsida, que toma su nombre precisamente de la configuración de su cráneo. Se considera que los miembros de esta subclase nunca han tenido fenestras temporales. No queda ninguno en la actualidad, mas se conocen varios grupos fósiles, como los mesosaurios, los pareiasáuridos o los captorrínidos.

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