Fornicación

La fornicación (del latín: fornicāri, que significa "tener relaciones sexuales con una prostituta", que deriva de: fornix, zona abovedada —donde habitualmente se apostaban las prostitutas romanas—, burdel) es un término usado en referencia a la relación sexual fuera del ámbito matrimonial,[1] es decir, aquella relación sexual que se dé entre dos personas que no están unidas por este vínculo conyugal.

En ciertos ámbitos, y por su sentido originario —lo que se hace bajo el fornix[2] —, se conoce como fornicación a la relación sexual a cambio de dinero. A los que actúan de este modo, se los ha denominado como "fornicarios".

Aspectos religiosos

La fornicación es un concepto esencial y relevante en el contexto de la condena religiosa de toda relación sexual que no suceda dentro del matrimonio convenientemente sacramentado.[3] No está limitada únicamente a la penetración, sino que también incluye el sexo anal y otras formas que el hombre o la mujer emprendan para la satisfacción de sus deseos sexuales, el comercio u otro fin distinto del considerado legítimo en el marco de esa clase de norma moral.

Se podría hacer la siguiente distinción:

  • Una persona casada que tiene relaciones fuera del matrimonio, fornica y adultera.
  • Una persona soltera que tiene relaciones con otra, fornica, pero no adultera.

En el judaísmo

El judaísmo tradicional prohíbe las relaciones sexuales fuera del matrimonio, y se contempla como graves pecados el adulterio, el incesto y la homosexualidad. El judaísmo reformista y el judaísmo reconstruccionista no observan ni requieren el cumplimiento de las tradicionales reglas en materia sexual y han aceptado las parejas no casadas y las homosexuales.

En el cristianismo

En el cristianismo, a pesar de las amplias variaciones entre diferentes confesiones cristianas, que suelen incluir específicamente diferentes puntos de vista sobre la sexualidad, es posible trazar un cuadro general de la visión del sexo en la doctrina bíblica.

Las bases de muchos puntos de vista cristianos provienen de la idea de que la sexualidad humana fue creada por Dios con el propósito de la procreación y la intimidad que proporciona a una pareja sexualmente activa una relación íntima, emocional y espiritual, a través de la íntima relación física. De ese modo, el sexo debe restringirse a una relación de por vida entre un hombre y una mujer. El matrimonio es un compromiso a una relación íntima y permanente como base sobre la que construir una familia estable. Dado el énfasis en la función procreativa del sexo, las relaciones sexuales y los actos sexuales específicos que no conduzcan a la concepción son desaconsejados o expresamente exhortados en gran parte de las confesiones cristianas.

Iglesias protestantes y anglicanas

En muchas iglesias luteranas, reformadas y "unidas" de la EKD en Alemania y Países Bajos o Suiza, así como en la iglesia luterana de Suecia, las iglesias episcopalianas (confesión anglicana) de Canadá y los Estados Unidos, las iglesias más liberales, como los unitarios o los cuáqueros, se ha venido introduciendo un punto de vista diferente sobre la homosexualidad, y las parejas homosexuales son bendecidas en sus iglesias.

La mayor parte de las iglesias anglicanas y evangélicas,[4] como los baptistas del Sur, ven la homosexualidad como un pecado. Además de esto puedes leer 1 Corintios 13 donde habla sobre amor. Si una mujer se respeta así misma y teme a Dios, no lo hará debido a que nuestro cuerpo es un templo y de junta con el de Cristo.

Iglesia católica e Iglesia ortodoxa

La Iglesia católica afirma la santidad de toda vida humana, desde la concepción hasta la muerte natural. Sostiene que cada persona está creada «a imagen y semejanza» de Dios, y que la vida humana no debería ser preterida por otros valores (económicos, sexuales, preferencias personales, conveniencias o ingeniería social). Por tanto, la Iglesia católica enseña que la sexualidad fuera del matrimonio es un pecado capital, porque viola el propósito de la sexualidad humana al participar en el "acto conyugal" antes de estar casado. El acto conyugal "anima a una unidad personal más profunda, una unidad que, más allá de la unión en una carne, conduce a formar un corazón y un alma" ( Catecismo de 1643), ya que el lazo matrimonial es un signo del amor entre Dios y la humanidad ( Catecismo de 1617).

El Catecismo de la Iglesia católica indica que las relaciones sexuales en el matrimonio son "una manera de imitar en la carne la generosidad y fecundidad del Creador"[7]

Corintios 6:18 Huid la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre hiciere, fuera del cuerpo es; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.
Tesalonicenses 4:3 Porque la voluntad de Dios es vuestra santificación: que os apartéis de fornicación;
Diccionario adventista: Fornicación (heb. 5enûnîm, 5enût [del verbo zânâh]; gr. pornéia [tal vez derivado del verbo clásico pérn'mi, "vender"] ). Los términos originales indican toda clase de relaciones sexuales ilegales. La prohibición del 7º mandamiento (Ex. 20:14) incluye la fornicación, que era parte de los ritos religiosos de los cultos cananeos y en los que a veces los israelitas se mezclaban (2 Cr. 21:11). Jesús afirmó que un hombre no podía divorciarse de su mujer "a no ser por causa de fornicación" (Mt. 5:32). El elemento gentil en la iglesia cristiana primitiva fue amonestado contra esta forma de impureza (Hch. 15:20, 29), y Pablo tuvo que escribir claramente a la iglesia de Corinto por causa de la fornicación que había entre ellos; tal que ni siquiera se practicaba entre los notoriamente licenciosos paganos de la región (1 Co. 5:1). Advirtió a los miembros de la iglesia que no debían mantener contactos con un fornicario aunque pretendiera ser creyente (1 Co. 6:9, 11). Además, señaló que los tales no tienen parte en el reino de Cristo (v 9). El libro del Apocalipsis usa el término en sentido figurado para indicar apostasía espiritual (Ap. 17:2; 19:2).
Santo Tomás de Aquino enseñaba que "Se dice que el fornicador peca contra su propio cuerpo, no simplemente por el placer de la fornicación se consuma en la carne, lo que también es el caso de la gula, sino también porque actúa contra el bien de su propio cuerpo por una excesiva resolución y deshonra, y una excesiva asociación con otro. Ni sigue de ello que la fornicación sea el pecado más grave, ya que en el hombre la razón es de mayor valor que el cuerpo, por lo que en caso de ser un pecado más opuesto a la razón, será más grave"[8]
Catecismo de la Iglesia Católica, 2353: La fornicación es la unión carnal entre un hombre y una mujer fuera del matrimonio. Es gravemente contraria a la dignidad de las personas y de la sexualidad humana, naturalmente ordenada al bien de los esposos, así como a la generación y educación de los hijos. Además, es un escándalo grave cuando hay de por medio corrupción de menores.

En el islam

El islam considera que el estado natural del ser humano es el matrimonio.

4:24 [...] Os están permitidas todas las otras mujeres, con tal que las busquéis [...] con intención de casaros, no por fornicar. [...]

En particular, el adulterio acarrea un severo castigo. Las relaciones prematrimoniales también son consideradas pecado, aunque menos grave. Todas las leyes de la sharia que regulan la conducta sexual se aplican igualmente a varones y mujeres. El matrimonio temporal ( mut'a, concebido para un periodo de tiempo preestablecido) no está permitido por la mayoría de los expertos suníes, pero sí por los shiíes, siendo su validez una materia que continúa debatiéndose.

La homosexualidad está prohibida en el islam. Los actos de sodomía son explícitamente castigados con la muerte de acuerdo con el siguiente hadiz: «Quienquiera que encuentres haciendo el acto del Pueblo de Lot, entonces mata tanto al que lo hace como a quienquiera que se lo esté haciendo».

En el hinduismo

Al contrario que otras religiones, en el hinduismo la visión de la moral sexual difiere ampliamente dependiendo de la secta en concreto. Los propios textos sagrados hindúes son muy vagos sobre el asunto. En la doctrina religiosa, la prohibición contra el sexo fuera del matrimonio está muy relacionada con los estadios hindúes de vida prescritos, que hay que seguir si se quiere alcanzar el moksha (concepto similar al nirvana budista, o ‘liberación del alma’).

En el budismo

El budismo observa dos enfoques para la ética y moral sexual dependiendo de si se dirige a laicos o a monjes. Los laicos deben observar una guía de cinco preceptos éticos, entre los cuales se incluye evitar una conducta sexual incorrecta. Esta prohibición se refiere a adulterio, pedofilia, violación y otras parafilias y conductas sexuales que conlleven el sufrimiento para otras personas o uno mismo.[9]

En el gnosticismo

El gnosticismo dice que fornicar, es tener satisfacción sexual con pérdida del líquido sexual, sin hacer referencia a si es debido a la masturbación, cópula, cón su pareja, sin ella, o por cualquier otro medio. [ cita requerida] En cuanto a las mujeres, se considera que llega la fornicación, con las contracciones espasmódicas propias del orgasmo. [ cita requerida]

El gnosticismo, al respecto, tiene sus propios códigos y reglamentos de ética y moral sexual.[ cita requerida]

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