Formalismo ruso

Víktor Shklovski (1893–1984) es considerado el padre del formalismo ruso.
Vladímir Propp (1895–1970) se dedicó principalemnte a investigar la estructura del cuento tradicional.

El término formalismo ruso designa a un movimiento intelectual que marca el nacimiento de la teoría literaria y de la crítica literaria como disciplinas autónomas y que también tuvo su influencia en la evolución de los estudios lingüísticos.[1] Desde un primer momento el término formalismo ruso engloba un conjunto de estudios y teorías que dista de ser homogéneo pero que tienen en común el tratamiento de la literatura con base en un objeto de estudio: la «literariedad», es decir, la propiedad esencial de toda obra literaria. Al definir esa propiedad, el formalismo buscó conferir un estatuto científico al estudio de la literatura. Sus teorías fueron desarrolladas por los participantes en dos movimientos: en San Petersburgo, por OPOYÁZ y, en Moscú, por el Círculo Lingüístico de Moscú.

El movimiento nació durante la Primera Guerra Mundial en la Rusia prerrevolucionaria.[2]

Básicamente, el movimiento formalista pretende un estudio de la literatura desde sus mecanismos de funcionamiento interno, sin considerar factores externos como ser el autor, la relación con otras obras u otros sistemas. No obstante, y a causa de las críticas del comunismo soviético, los estudios formalistas abandonan progresivamente esta postura inmanentista y comienzan a considerar factores externos a la obra, sobre todo con los trabajos realizados en los años ’20.[2] Esa falta de atención respecto de los factores sociales señalada por el marxismo oficial de Rusia es las que han resaltado investigadores posteriores, quienes consideraron que el modelo de estudio propuesto por esta escuela, a pesar de sus aportaciones, presentó limitaciones que llevaron a su agotamiento.

Entre los principales investigadores del movimiento figuran Víktor Shklovski –considerado el padre del formalismo–, Borís Tomashevski, Iuri Tiniánov, Borís Eichenbaum, Vladímir Propp y Román Jakobson. Algunos de ellos debieron emigrar a causa de las presiones del gobierno soviético y en su exilio, influyeron en el desarrollo de nuevos paradigmas de la teoría literaria y de lingüística como la Escuela de Praga, el funcionalismo checo y el estructuralismo.[3] Asimismo sus teorías influyeron en la obra de Mijaíl Bajtín y Yuri Lotman.

Origen

Se formó con estudiantes que se reunían en la OPOYÁZ, Sociedad para el Estudio de la Lengua Poética, que duró desde 1914 hasta 1923. En 1930, el régimen estalinista condenó formal y categóricamente sus perspectivas por su falta de contenido social; esta interdicción obligó a sus componentes al exilio y a relegar sus obras a la oscuridad. En esta época los trabajos de los formalistas rusos se transformaron en una rareza bibliográfica. Pero, mientras, algunas apariciones en Europa provocaron el interés del estructuralismo francés, que utilizó largamente el Formalismo Ruso para formular algunas de sus teorías.

El formalismo ruso modificó las posturas respecto a los conceptos de arte, literatura y texto en el transcurso del siglo XX y abrió el camino de la nueva crítica angloamericana ( New criticism) e, incluso, a la crítica marxista.

Según Raman Selden, los formalistas rusos se interesaban en establecer un método científico (formal) que pudiera estudiar seriamente la literatura.

Sin embargo, esta postura fue modificada sustancialmente en épocas posteriores cuando los formalistas se interesaron en el desarrollo de modelos e hipótesis que "permitieran explicar cómo los mecanismos literarios producen efectos estéticos y cómo lo literario se distingue y se relaciona con lo extraliterario".

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