Formación territorial de España

A lo largo de la historia, diversos Estados y multitud de pueblos asentaron en la península ibérica sus instituciones políticas. Dado que algunos desaparecieron y otros evolucionaron, no existe consenso historiográfico a la hora de precisar en qué momento temporal se puede situar el origen o fundación de España como país (nación o Estado),[1] hasta el punto de que incluso se baraja la posibilidad de que tal momento no se pueda precisar, por entender que España es el fruto de un proceso evolutivo.

Existen cinco propuestas principales para situar el momento a partir del cual se puede hablar de España como país: la época de los reinos visigodos; la unión de Coronas a partir de los Reyes Católicos; la existencia de un primer monarca común, Carlos I; el cambio organizativo y político que el centralismo de Felipe V supuso; y la promulgación de la Constitución de Cádiz.

Escudo de España (mazonado).svg
Escudo de España desde 1981
Hispania Hispania
Hispania Romana (izquierda) y España autonómica (derecha)

Cambios fonéticos y semánticos de la palabra

Cambios fonéticos

La palabra España deriva fonéticamente de la palabra latina "Hĭspānia", a través de tres cambios:

  • la pérdida de la /h-/ inicial aspirada (regular en todas las lenguas romances).
  • el paso de /ĭ/ > /e/ (regular en todas las lenguas romances, excepto en sardo).
  • la palatalización de la /n/ > /ñ/ antes de la secuencia /ia/.

Sin embargo, España no puede considerarse la traducción al español de la palabra latina Hispania, ya que conceptualmente expresan significados diferentes, no siendo por lo tanto equiparables.

De acuerdo con las leyes del cambio fonético, todo cambio fonético tiende a ser uniforme en las palabras que presentan secuencias similares, así por ejemplo la palabra latina hĭstoria sufrió cambios similares a Hĭspania, como testimonia el título Estoria de España de Alfonso X del siglo XIII (de hecho la moderna palabra "historia" en su forma actual ha sido reintroducida posteriormente como cultismo en español, sustituyendo a la antigua forma estoria que, como palabra patrimonial y a diferencial del cultismo, sí había experimentado los cambios fonéticos habituales).

Cambios semánticos

Pérdida del sentido geográfico de la palabra

En tiempos de los romanos "Hispania" correspondía al territorio que ocupaban en la península, Baleares y, en el siglo III, parte del norte de África (la Mauritania Tingitana, que se incluyó en el año 285 en la Diócesis de Hispania).[4]

En tiempos de los visigodos, el rey Leovigildo se titula a sí mismo como rey de “Gallaecia, Hispania y Narbonensis",[6]

Los reinos de la Reconquista comienzan a usar la palabra Hispania para referirse a la parte cristiana de la península. Por ejemplo, en tiempos del rey Mauregato fue compuesto el himno O Dei Verbum en el que se califica al apóstol como dorada cabeza refulgente de "Ispaniae" ("Oh, vere digne sanctior apostole caput refulgens aureum Ispaniae, tutorque nobis et patronus vernulus") [9]

Identificación con las coronas de Castilla y Aragón

A medida que avanza la reconquista, varios reyes se proclamaron príncipes de España, tratando de reflejar la importancia de sus reinos en la península.[10] Tras la unión dinástica de Castilla y Aragón, se comienza a usar en estos dos reinos el nombre de España para referirse a ambos de forma conjunta.

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