Folclore de Chile

El huaso y la lavandera, por Mauricio Rugendas.

El folclore de Chile, por las características culturales y demográficas de ese país, es el resultado del mestizaje producido de elementos europeos con elementos indígenas durante el periodo de La Colonia. Debido a razones culturales e históricas, las expresiones culturales varían notoriamente en diferentes zonas del país, por ello se clasifican y distinguen cuatro grandes zonas en el país: Zonas norte, central, sur y austral.

La zona norte se caracteriza por diversas manifestaciones culturales que combinan la influencia de los pueblos indígenas andinos con la de los conquistadores hispanos, a las que se suma la importancia de las festividades y tradiciones religiosas, destacándose las diabladas y la Fiesta de La Tirana.

La zona central se identifica principalmente con las tradiciones rurales del campo chileno y la denominada cultura huasa, que se extiende entre las regiones de Coquimbo y del Biobío, mayoritariamente. Como en esta región geográfica se concentra la mayor parte de la población chilena, se considera tradicionalmente la principal identidad cultural del país y se exterioriza a mediados de septiembre, durante la celebración de Fiestas Patrias. El folclore de la zona central de Chile es de una raigambre predominantemente española, la que se manifiesta en su música (cuecas, tonadas, payas, estas últimas de origen exclusivamente español), los instrumentos musicales utilizados ( guitarras, arpas, acordeón), la tradición oral (refranes, cuentos, poesía) y en el vestuario utilizado (que en los huasos es principalmente de origen andaluz). Todo lo anterior se explica debido a que los pueblos indígenas y su cultura ancestral desaparecieron de la Zona Central de Chile a comienzos del siglo XVIII.

En la zona sur, la cultura mapuche y las tradiciones de la hacienda dominan en La Araucanía, mientras que la influencia alemana es preponderante en las cercanías de Valdivia, Osorno y Llanquihue. Por otro lado, en el archipiélago de Chiloé se generó una cultura con su propia mitología, originada por el sincretismo de las creencias indígena y española.

La zona austral ha generado una identidad propia influenciada por los inmigrantes, tanto de Chiloé y del centro del país, como de la ex- Yugoslavia, y la cultura de los gauchos y que en Magallanes se caracteriza por un marcado regionalismo.[1]

La identidad cultural de la isla de Pascua es única debido al desarrollo de una cultura polinésica desde tiempos inmemoriales completamente aislada por varios siglos.

En 2007, el gobierno estableció el 22 de agosto como el «Día nacional del Folclore».[4]

Danzas de Chile

La cueca ( Mauricio Rugendas, 1843).

De acuerdo al Diario de mi residencia en Chile en 1822 de Maria Graham, el compositor e investigador Pablo Garrido señala que «[e]n la casa de los Cotapos, donde [la escritora inglesa] se alojó en Santiago, [Graham vio] bailar minué, alemanda, cuadrilla, danzas españolas y cuando; el cuando y la zamba en un paseo a Ñuñoa; la campana (baile a solo, por un hombre) en un fundo de Angostura de Paine, y la patria a un grupo de muchachas campesinas en Melipilla».[5]

Por su parte, el músico y compositor chileno de la época José Zapiola Cortés enumeró varias danzas en sus memorias Recuerdos de treinta años (1810-1840) (1872):

Los bailes que nosotros no hemos conocido; pero de que hemos oido hablar en nuestra niñez son, el paspié, el rigodon, etc. Hemos conocido el minuet, la alemanda, la contradanza, el rin, el churre, especie de gavota, el vals, la gavota i las cuadrillas introducidas en Chile el año de 1819. Como bailes a solo, el fandango i la cachucha, bailada i cantada por primera vez por oficiales i tropa del batallon de Talaveras.
Respecto a bailes de chicoteo, recordamos que por los años de 1812 i 1813 la zamba y el abuelito eran los más populares; ámbos eran peruanos.
San Martin, con su ejército, 1817, nos trajo el cielito, el pericon, la sajuriana i el cuando, especie de minuet
Desde entónces, hasta hace diez o doce años, Lima nos proveía de sus innumerables y variadas zamacuecas, notables e injeniosas por su música, que inútilmente tratan de imitarse entre nosotros. La especialidad de aquella música consiste particularmente en el ritmo i colocacion de los acentos propios de ella, cuyo carácter nos es desconocido, porque no puede escribirse con las figuras comunes de la música.
La gavota, baile frances, entre dos personas, [...] estuvo mui de moda desde el año de 1823 hasta el 28 o 30 [...] ( ortografía original).[6]

Las fiestas más importantes en el campo de la zona central son el rodeo y la vendimia.

Bailes de la Zona Central

La zamacueca ( Manuel Antonio Caro, 1873).

En la zona central del país, las expresiones folclóricas se vieron fuertemente influenciadas por la colonización española y allí se asentaron ciertas danzas tradicionales que persisten hasta el día de hoy. La cueca, consagrada como danza folclórica nacional, se practica en esta área asiduamente, mucho más que en todas las otras regiones, con la mayor penetración en los distintos estratos socioeconómicos y educacionales.

Otros bailes dignos de mención por su representatividad tradicional, aunque muy circunscritos a unas pocas localidades rurales, son el gato, la jota, la mazamorra, la mazurca, el pequén, la porteña, la resfalosa, el repicao, la sajuriana y el sombrerito. También son protagonistas de esta zona el correteado, las polcas y los valses, que si bien se folclorizaron más tarde que las anteriores, viven actualmente en campos y ciudades.

En estas regiones no se puede desconocer la presencia del folclore, por medio de los bailes, en las quintas de recreo y en las celebraciones más cotidianas, como los bautizos, cumpleaños, casamientos, funerales, onomásticos. Asimismo, en son de petición y agradecimiento en tiempos de vendimia, trabajos de siembra, cosecha, construcción de viviendas, entre otros.

Durante gran parte de su historia, Chile no tuvo un baile oficial debido a la heterogeneidad de sus danzas tradicionales. La cueca fue oficialmente establecida como la danza nacional de Chile el 6 de noviembre de 1979.[7]

Clase de zamacueca a fines del siglo XIX.

Existen diferentes tipos de cuecas:

instrumentos de la zona central

  • Guitarra (cordófono). El más difundido de los instrumentos musicales tanto en Chile como en todos los países de habla hispana, como transcripción del griego Kithara. La española tenía seis cuerdas simples. La primitiva, en Chile, tuvo seis cuerdas dobles. Su caja de madera con boca circular en el centro y un mástil con traste, son unas de las características de la guitarra actual. Ningún instrumento musical se ejecuta tanto como la guitarra, seguida por el acordeón y diferentes tipos de sonajeros.
  • Arpa (cordófono). Es un instrumento folclórico y clásico, difundido durante el siglo pasado. Se usa entre Aconcagua y Ñuble, en conjuntos folclóricos. Es casi triangular y consta de tres elementos fundamentales: la caja de resonancia, la columna y la ménsula o clavijero que mantiene el encordado en tensión sobre la caja. Tiene entre 33 y 34 cuerdas. Existen en tamaño portátil confeccionadas por expertos artesanos.
  • Guitarrón (cordófono). El Guitarrón Chileno es un multicordófono compuesto que posee 25 cuerdas, agrupadas en cinco órdenes principales sobre el diapasón y cuatro órdenes monocordales secundarios, fuera de él, llamados diablitos. Tiene una longitud de cuerdas que oscila entre 46 y 64 centímetros, forma de guitarra avihuelada, plano especular rectilíneo y puente de tracción, con alas en forma de volutas, junto a las cuales aparecen característicamente dos adornos llamados puñales. Estudios permiten asegurar que el origen de este instrumento es chileno, producto del ingenio del pueblo chileno. Se le utiliza básicamente en el Canto a lo Poeta.
  • Charango (idiófono). Es un instrumento peruano-boliviano introducido en el folclor chileno en la década de 1960. Es una tabla de un metro o más de largo, por treinta y cinco o cuarenta y cinco centímetros de ancho, con un encordado fijo de alambre acerado muy delgado, que se estira mediante dos botellas redondas o preferentemente planas que se colocan en ambos extremos: lograda la tensión necesaria se le colocan dos trocitos de madera para evitar que se corran las botellas y pierda su armonía.
  • pandero (idiófono). El pandero se fabrica con una armazón hexagonal, a la cual se le remacha un parche o cuero muy delgado en uno de sus lados. Se le hacen unos calados en los costados de la armazón donde se le colocan chapas de latón o bronce, de formas semicóncavas para mayor sonoridad. La cubierta del parche se unta con pez de castilla o grasa de vacuno para ofrecer resistencia al pulgar durante el roce y lograr una mejor vibración del instrumento.
  • Tormento (idiófono). El tormento de salón era una cajita de 30 centímetros de longitud por unos 20 centímetros de ancho y de 10 a 15 centímetros de altura, con cuatro patas plegables. Su cubierta superior estaba formada por una serie de tablitas sueltas engranadas en una especie de pestaña para que no se salieran. Para permitir mayor sonoridad no tenía cubierta inferior. En su interior tenía adosada una especie de sonajas de metal y se percutía encima de la cubierta con un palillo baqueta. El tormento actual, usado en chinganas y ramadas es de mayor tamaño. Mide entre 50 a 60 centímetros de longitud por unos 35 a 45 centímetros de ancho.
  • Cacharaina (idiófono). Es una quijada de burro o mula a la que se le sueltan los molares y premolares. La superficie de la mandíbula se pinta y dibuja con temas llamativos como flores, hojas, etc. Su forma de ejecución es similar al Guiro tropical, o sea, rozando los dientes con un palito para producir el sonido. Pero su forma más frecuente es tomar la quijada con una mano empuñada en la parte más ancha, produciendo de esa manera una mejor resonancia de instrumento. En algunas partes del país es Carretilla, en la Isla de Pascua se le llama Kahuaha.

Música y danzas de la Zona Sur

El sur de Chile es lluvioso y las actividades tradicionales predominantes son la agricultura y la ganadería. Los bailes y cantos del pueblo mapuche tienen principalmente una función religiosa y se practican durante el guillatún. En muchos lugares de la zona sur se han perdido las características propias del folklore local y se emulan los bailes y cantos de zonas ubicadas en las proximidades de ellos. En numerosos lugares, la cueca a la manera de la zona central ha desplazado a todas las otras danzas.

Los alemanes que inmigraron a las provincias de Valdivia, Osorno y Llanquihue introdujeron el acordeón, especialmente el cromático o de botones, que luego se extendió a todo el sur del país y se integró a la música ya existente.

En la costa de la provincia de Osorno existen bailes huilliches, cantados en chesungun (el dialecto local del mapudungun), como la sajuria y la cueca huilliche. Los instrumentos más comunes de la música festiva son el bombo, la guitarra y el bandio.

En el Archipiélago de Chiloé el folklore también tiene características particulares, pues se mantuvieron con pocos cambios muchas tradiciones españolas y otras se mezclaron con las huilliches, dando lugar a formas de expresión nuevas. Durante la guerra de Independencia de Chile, en que Chiloé se mantuvo fiel a la Corona, los soldados realistas introdujeron a las islas bailes como el chocolate o el pericón que luego se transformó en pericona. Aparte de los bailes festivos, se tocan pasacalles durante las fiestas religiosas, acompañados siempre por guitarras, bombos y acordeones.

Entre los bailes de Chiloé se encuentran:

Bailes de la Zona Austral

En estas tierras quien domina es el gaucho y sus bailes, los cuales son tradicionales desde la provincia de Palena en la X Región de Los Lagos hasta Tierra del Fuego. Estos son:

  • Ranchera:

Deriva de la mazurca (un ritmo de origen polaco). En la forma de la danza, la pareja realiza sobrepasos al compás de 3/4. Coreográficamente marcan la figura de una rueda o una elipse, interrumpida a intervalos, de acuerdo a los cambios de velocidades o estribillos del tema.

  • Valse:

La danza del valse practicado en la Comuna de Coyhaique, se diferencia de su homólogo europeo, porque los pasos son más cortos, aunque guarda muchísima semejanza en los giros y en la postura corporal de los danzarines.

  • Polka criolla:

El autor ha observado dos modalidades diferentes de ejecutarla: una muy vivaz, con pasos largos ( similar a las versiones argentinas y mexicanas) y otra muy sobria (semejante en el paso a una milonga porteña, pero difiere en los giros y se le agrega algunas figuras del pasodoble).

Danza española, de compás binario, derivada de la marcha. En el acompañamiento musical, cuando hay más de una guitarra, se busca imitar los acordes de los instrumentos españoles.

Ritmo derivado del chamamé maceta (lento), oriundo de Corrientes, en el norte de Argentina. La danza en el paso difiere de la practicada en Corrientes y otras provincias argentinas.

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