Floridor Pérez

Floridor Pérez
Perez, Floridor 01.jpg
Floridor Pérez, abril 2013
Información personal
Nombre de nacimiento Floridor Pérez Lavín
Nacimiento 12 de octubre de 1937 (79 años)
Yates, Cochamó
Flag of Chile.svg  Chile
Nacionalidad Chilena
Familia
Cónyuge Natacha
Información profesional
Ocupación Escritor, profesor
Género Poesía, ensayo
Firma Perez, Floridor autografo.jpg
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Floridor Pérez Lavín (Yates, Cochamó, 12 de octubre de 1937) es un poeta chileno de la llamada generación literaria de 1960.

Biografía

Comenzó a interesarse por la poesía a los 9 años. "Primero por leerla, por escucharla y por recitarla, porque en aquellos tiempos lejanos, cuando no había televisión, los chicos de la casa éramos parte de la entretención que se les ofrecía a las visitas, claro los más dotados tocaban un instrumento musical o cantaban, pero a mí solo me daba para recitar".[1]

En el colegio, Floridor Pérez se interesó por la política; su padre era comunista, y él "encabezó centros de alumnos y representó a la comunidad en reuniones y encuentros. Con apenas quince años tuvo la responsabilidad de proclamar a un candidato a diputado. 'Cuando terminé me senté y un hombre que parecía un oso polar cruzó todo el salón y me levantó a un metro del suelo para abrazarme; se llamaba Volodia Teitelboim'.

Años después promovió y presidió el primer Congreso de Estudiantes Normalistas de Chile, que dio como resultado la creación de la federación que los agrupó".[2]

Estudió pedagogía en castellano en la Escuela Normal de Victoria egresando el año 1957 y ejerció durante muchos años como maestro rural de enseñanza básica en la VIII Región del Bio-Bío, de educación media en el norte, y en el centro del país en las universidades Andrés Bello, de Chile, Católica y Adolfo Ibáñez.

Floridor Pérez en un homenaje a Gonzalo Rojas, Museo Histórico Nacional, abril 2013

Publicó su primer poemario, Para saber y cantar, en 1965.

Sobre su vena periodística, ha comentado: "Empecé a escribir en publicaciones escolares, en los 80, en la revista Apuntes y, en los 90, en Tareas escolares Zig-Zag. Pero yo desde que era profesor en Los Ángeles, mantenía una página semanal en el diario La Tribuna, que salía los sábados. Los domingos hacía un programa en la radio Agricultura que se llamaba Antena Literaria, nada original [...] Mi pasión por el Periodismo, mi vocación pedagógica y mi interés por la poesía y la literatura, se juntó y armó una nueva profesión, por lo que empecé a impartir clases en distintas universidades".[1]

Durante el gobierno de Salvador Allende fue nombrado asesor en la editorial Quimantú, por lo que debía hacer frecuentes viajes a Santiago desde el pueblo de Mortandad, en cuya escuelita enseñaba.[3]

Después del golpe militar del 11 de septiembre de 1973 de Augusto Pinochet, Floridor Pérez fue relegado a la isla Quiriquina.[1] Después de la isla, fue relegado a Combarbalá.

En 1990 obtuvo la Beca Fundación Andes de escritor en residencia en la Universidad de Concepción.[5]

Su obra no se circunscribe a la poesía: "Floridor Pérez ha desarrollado una amplia labor de recopilación, conservación y difusión de las tradiciones chilenas, así como de compilador de cuentos populares, como el volumen Pedro Urdemales.[7]

Ha conducido talleres literarios, como el que ha hecho con Jaime Quezada en La Chascona, la que fuera casa de Neruda en Santiago. "El taller muestra el camino, no enseña a caminar [...] Yo me comprometería a enseñar a escribir, pero sí me comprometo a enseñar a borrar", ha comentado Floridor Pérez.[8] Dirige –desde su creación en 1988- el Taller de Poesía de la Fundación Pablo Neruda.

Sus poemas se han traducido a otros idiomas; en Alemania apareció una antología bilingüe de Floridor Pérez.[1]

En 2011, gracias al Consejo de la Cultura, Floridor Pérez viajó a conocer su pueblo natal. Allí dijo: "Yo había estado en la región antes, pero nunca había venido al lugar donde nací. Recorriendo estos parajes tan lejanos, lo único que puedo imaginar son las aventuras que deben haber pasado mis padres que se movilizaban en bote, debido a la total inexistencia de caminos en el año 1937".[9]

Floridor Pérez firmando un autógrafo

Sobre los temas que le son cercanos y su estilo se ha dicho: "En sus poemas está presente la cotidianidad, la voz de la naturaleza, la calidez humana, la dignidad contestataria y el discurso del hombre de la calle, todo ello con un lenguaje coloquial que rescata las formas populares. La brevedad, la claridad y la naturalidad son los rasgos más visibles de su estilo".[5]

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