Flores de Bach

Flores de Bach, también llamadas remedios florales de Bach o esencias florales de Bach, es la denominación genérica y comercial de un conjunto de preparados artesanales no farmacológicos, símil-homeopáticos, elaborados a partir de una decocción o maceración en agua de flores maduras de diversas especies vegetales silvestres o naturalizadas de la región de Gales y la Inglaterra contigua, diluida en brandy ( destilado del vino, usado como medio conservante).[6] Aunque la mayoría de los «remedios florales» están elaborados cada uno según un tipo específico de flor y algunos también con otras partes de la planta (brotes, hojas, corteza), estos preparados no son productos fitoterapéuticos.

Historia

El nombre genérico «flores de Bach» o «remedios florales de Bach» hace referencia a su creador, Edward Bach (1886-1936), un médico y homeópata inglés que inventó estos 38 preparados y desarrolló su utilización en una modalidad terapéutica conocida mayormente como flores de Bach.

El apellido de Bach es de origen galés y la pronunciación de la ch en Bach es similar a la castellana, y no como en los músicos alemanes de apellido homógrafo, que se pronuncia baj.

El Dr. Edward Bach incursionó en diferentes ramas de la medicina, primero como médico clínico y cirujano, luego en la inmunología desempeñándose como bacteriólogo y patólogo y posteriormente ejerciendo la homeopatía, ramas que pueden repartirse en dos terrenos, el de la terapéutica y el filosófico.

Según el Dr. Bach, el uso de las flores de Bach está destinado a aliviar desequilibrios psicoemocionales y de carácter (tales como miedo, impaciencia, angustia, incertidumbre, ira, confusión, intolerancia, timidez, entre otros), para influir o prevenir padecimientos físicos y psíquicos ( enfermedades). Básicamente, Bach concibió el uso de sus remedios basándose en la hipótesis de que las enfermedades son consecuencia de trastornos o desequilibrios de la dimensión emocional-mental de la personalidad producto de un conflicto Alma-Personalidad. Este tipo de ideas forman parte de la concepción mística de Bach sobre la salud-enfermedad.

Las influencias de vertiente terapéutica están dadas por su experiencia clínica, por su trabajo en el Hospital Homeopático de Londres, donde conoció el Organon de Samuel Hahnemann (1755-1843), por los fundamentos hipocráticos de la escuela médica clásica y por la lectura de Paracelso (1493-1541), recuperador de la creencia popular en las « señales terapéuticas»; pero también por la inspiración recibida al asistir a unas conferencias que dio el místico alemán Rudolf Steiner (1861-1925), fundador de la medicina antroposófica.

La vertiente filosófica está dada por la filosofía oriental (principalmente la hindú que se infiltra por medio del colonialismo), la obra de J.W. Goethe (1749-1832) y la de Martin Heidegger (1889-1976). Para sus seguidores, «Bach no solo creó un sistema terapéutico; también creó un sistema de pensamiento. Un modelo desde el cual pensar la realidad». (B. Espeche; E. Grecco. Bach por Bach, escritos florales). El sistema de 38 flores es una simplificación y acotación de un repertorio cotidiano de remedios homeopáticos.

Bach elaboró las primeras doce esencias de flores entre 1928 y 1932, a las que llamó Doce curadores. Luego añadió siete remedios florales más, que reconoce como ayudantes o auxiliares ante situaciones en la que los anteriores parecían tener efectos parciales. Todos estos remedios fueron elaborados con el método solar. A partir de esto, formuló y escribió Los doce curadores y los siete ayudantes, e inmediatamente, hacia 1935, comenzó el desarrollo de un nuevo ciclo de 19 remedios preparados mediante un proceso diferente, el método del hervor.

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