Final Fantasy (videojuego)

Final Fantasy (ファイナルファンタジー Fainaru Fantajī ?) es un videojuego de rol creado por Hironobu Sakaguchi, desarrollado y publicado en Japón por Square Co. en 1987; y publicado en Estados Unidos por Nintendo of America, Inc. en 1990. Es el primer juego de Square de la serie Final Fantasy. Originalmente lanzado para la consola Nintendo Entertainment System (también conocida como NES), Final Fantasy fue relanzado para varias consolas más y es frecuentemente incluido junto a Final Fantasy II en colecciones de juegos. La historia comienza con cuatro jóvenes llamados los Guerreros de la Luz, quienes llevan consigo uno de los cuatro cristales elementales del mundo, los cuales han sido oscurecidos por los cuatro Monstruos Elementales. Juntos, viajarán para derrotar a estas malvadas fuerzas, restablecer la luz a los cristales y salvar su mundo.

En general, el juego recibió críticas positivas y fue reconocido como uno de los más influyentes y exitosos videojuegos de rol para la consola NES, consiguiendo popularizar en gran medida su género. Los halagos se centraron en las gráficas del juego, mientras que las críticas lo hicieron en el tiempo que se utilizaba para encontrar batallas aleatorias para subir el nivel de experiencia del jugador. Hasta marzo de 2003, todas las versiones vendidas de Final Fantasy ascendían a un total de casi 2 millones de copias mundiales.

Desarrollo

Final Fantasy fue desarrollado durante la inminente bancarrota de Square en 1987 y en una muestra de humor el director Hironobu Sakaguchi declaró que su juego "final" sería un juego de rol de "fantasía", de ahí el nombre.[3]

Los personajes del juego y el logotipo del título fueron diseñados por Yoshitaka Amano. El escenario fue escrito por Akitoshi Kawazu y el escritor independiente Kenji Terada. El programador independiente américo-iraní Nasir Gebelli, quien estaba viviendo en Japón en esa época, trabajó como programador para el juego. Entre los otros desarrolladores se encontraban Hiromichi Tanaka, Kōichi Ishii, y Kazuko Shibuya. Continuando con la exitosa localización en Estados Unidos de Dragon Quest, Nintendo de América tradujo Final Fantasy al inglés y lo publicó en Estados Unidos en 1990. La versión americana de Final Fantasy tuvo un éxito modesto, parcialmente gracias a las tácticas agresivas de Nintendo de aquel entonces. Ninguna versión del juego se comercializó en la región de Europa y Australasia hasta el lanzamiento de Final Fantasy Origins en 2003.[1]

La música para Final Fantasy fue compuesta por Nobuo Uematsu y fue su décimo sexta composición musical para un videojuego.[2]

Historia

Final Fantasy tiene lugar en un mundo de fantasía con tres grandes continentes. Los poderes elementales en este mundo están determinados por el estado de cuatro cristales, cada uno gobierna uno de los cuatro elementos básicos: tierra, fuego, agua y viento. El mundo de Final Fantasy está habitado por numerosas razas, incluyendo humanos, elfos, enanos, sirenas, dragones y robots. Cada raza no humana tiene su propio pueblo en el juego, aunque algunos individuos son encontrados en pueblos de humanos en otras áreas también. Cuatrocientos años antes del inicio del juego, los habitantes del pueblo Lufenia usaron el poder del cristal del viento para construir aeronaves y una estación espacial gigantesca, la Fortaleza voladora, pero fueron testigos del declive de su país y de cómo el cristal del viento se oscurecía. Doscientos años después, tormentas violentas hundieron un templo masivo que servía como centro de una civilización oceánica y el cristal de Agua se oscureció. Le siguieron los cristales de la Tierra y el Fuego, plagando la tierra con violentas llamaradas y pudriendo las llanuras y la vegetación del pueblo agricultor de Melmondia. Un tiempo después, el sabio Luka dijo una profecía que anunciaba la llegada de los cuatro Guerreros de la Luz con cuatro cristales para salvar al mundo en tiempos de oscuridad.

El juego comienza con la aparición de los cuatro jóvenes Guerreros de la Luz, los héroes de la historia, los cuales llevan consigo cada uno de los cristales oscurecidos. Inicialmente, los Guerreros de la Luz llegan a Cornelia, un poderoso reino que ha sido testigo del secuestro de su princesa, Sara, por un caballero maligno llamado Gárland. Los Guerreros de la Luz viajan al Templo del Caos, cerca de Cornelia, donde derrotan a Gárland y regresan a la princesa Sara a su hogar. En agradecimiento, el rey de Cornelia construye un puente que permite a los Guerreros de la Luz continuar hacia el este, hasta la ciudad de Pravoca. Ahí, los Guerreros de la Luz liberan al pueblo de Bike y su banda de piratas, y obtienen el barco de los piratas para su propio uso. Aunque tienen la posibilidad de viajar por el agua, los guerreros quedan atrapados en el Mar Aldeo, ya que una gran roca bloquea la salida de este mar. Un grupo de enanos del Monte Duegario trata de destruir la roca pero no pueden destruirla sin nitropolvo, el cual se encuentra en una habitación en el Castillo de Cornelia pero la única forma de conseguirla es con la llave que tiene el Príncipe de los Elfos, en Elfeim.

Los Guerreros de la Luz piden ayuda al príncipe de los elfos, pero este contrajo una terrible enfermedad a partir de la cual quedó dormido indefinidamente, sólo la bruja Matoya puede preparar el brebaje, pero no ayudará si no recupera su ojo de cristal. En la búsqueda del ojo de cristal los guerreros entrarán en la Fortaleza Oeste, que ahora está en ruinas, y su único habitante es un Príncipe, quien les pide que recuperen una corona de la Cueva Pantanosa, los guerreros acceden y al entregarla, el príncipe se revela como Astos, un elfo oscuro culpable de poner a dormir al Príncipe elfo. Después de derrotarlo, los Guerreros de la Luz recuperan el ojo de cristal de la bruja Matoya, quien les prepara un brebaje que despertará al Príncipe de los Elfos de su sueño. Nada más despertar, el príncipe les entrega a los guerreros La Llave Mística, necesaria para abrir ciertas puertas del almacén del Castillo de Cornelia, en donde encuentran el nitropolvo. De regreso al hogar de los enanos, entregan el nitropolvo, y los enanos abren un estrecho entre el Mar Aldeo y el océano.

Después de visitar el pueblo en ruinas de Melmondia, los Guerreros de la Luz entran en la Cueva de Tierra para derrotar al Vampiro que los aldeanos creen que causa la putrefacción de la tierra. Después de derrotar al Vampiro, los guerreros descubren que la tierra sigue pudriéndose, por lo que van a la Cueva del Titán para hablar con el sabio Sada. Este les revela que la verdadera fuente de la putrefacción está en lo más profundo de la Cueva de Tierra y les entrega la Vara Terrestre, con la cual los Guerreros de la Luz descubren un pasaje secreto que conduce a otros dos niveles en lo profundo de la Cueva de la Tierra en la cual derrotan al Demonio de la Tierra Lich, deteniendo la putrefacción de la tierra. Continuando su viaje, los Guerreros de la Luz llegan a Lago Creciente, un pueblo a la orilla del río, en el pueblo encuentran al famoso Círculo de Sabios, el cual les dice a los guerreros que el demonio de fuego Marilith, Marilita o Kary se esconde en el Oeste, en el Monte Gulgui. Uno de los sabios le entrega la canoa a los guerreros, por lo que ahora pueden viajar por río, y así poder acceder al Monte Gulgui para derrotar a Marilita. Con el segundo Cristal restablecido, los Guerreros consiguen la Piedra Levi en la Caverna de Hielo, esta piedra sirve para activar el barco volador, y así poder alcanzar los continentes del norte. Viajan a Las Islas Cardias, donde se encuentran con Bahamut, el rey de los dragones, quien les ofrece ayuda a los Guerreros a cambio de que le traigan el objeto cola de rata de la Ciudad del Reto. Los Guerreros de la Luz demuestran su valentía obteniendo la cola de rata y Bahamut agradecido, mejora las habilidades de cada uno, cambiando la profesión de cada uno por una más avanzada, permitiendo un mayor aprendizaje de magias y habilidades físicas. Con las nuevas mejoras, los Guerreros de la Luz viajan a Onlak, donde encuentran un barril sumergible para viajar al Santuario Hundido, pero una mujer se los impide diciendo que necesitan el Oxilíquido para respirar bajo el agua. Los Guerreros de la Luz viajan hacia la caravana en un desierto, y allí compran un hada en una botella, la cual llevan al pueblo de Gaia donde la liberan y esta les agradece entregándoles el Oxilíquido.

Con el Oxilíquido, los guerreros se reencuentran en Onlak con la mujer del muelle quien se revela como una sirena y les deja un Submarino. Con él, Los Guerreros de la Luz llegan al Santuario Hundido donde encuentran y derrotan al demonio de agua Kraken restaurando el cristal de agua. Con el tercer Cristal restablecido, los Guerreros viajan al La Cueva del agua donde encuentran un robot que les entrega el Telecubo. Los Guerreros de la Luz viajan a Lufenia, hogar de los últimos lufenianos, pero no entienden el idioma de Lufenia por lo que deben ir en busca de la piedra Roseta, que obtuvieron en el Santuario Hundido, y entregarla al Dr. Une y este les enseña el lenguaje de los lufenianos. Los Guerreros regresan a Lufenia donde aprenden sobre su historia y obtienen acceso a la Torre Irreal en la que encuentran un teletransportador que se activa usando el Telecubo, y transporta a los Guerreros al Fortaleza Voladora donde encuentran y derrotan al demonio de viento Tiamant, restaurando el cristal de viento.

Con los cuatro demonios destruidos y los cristales restablecidos, los Guerreros de la Luz descubren que su viaje no ha terminado: Los cristales canalizan su energía en un cristal oscuro en el Templo del Caos que abre un túnel del tiempo que lleva a los Guerreros de la Luz 2000 años al pasado. Allí descubren que los cuatro demonios enviaron a Gárland al pasado y en el pasado Gárland envió a los cuatro demonios al futuro para que hicieran lo mismo, creando una paradoja de tiempo que le permitiría vivir por siempre. Los Guerreros de la Luz derrotan a los cuatro demonios del pasado y finalmente luchan contra Gárland transformado en el Archidemonio Caos, al derrotarlo, terminan con la paradoja del tiempo y finalmente regresan a casa. Como efecto secundario, al romper la paradoja cambiaron el futuro, de tal forma que las hazañas heroicas de su propio tiempo permanecen desconocidas fuera de la leyenda.

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