Filosofía zoológica

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Filosofía zoológica (en francés, Philosophie zoologique ou exposition des considérations relatives à l'histoire naturelle des animaux) es una posterior edición refundida, corregida y aumentada de la obra Indagaciones sobre los cuerpos vivientes de Jean-Baptiste Lamarck donde expone su teoría sobre la evolución de la vida. La obra se divide en una introducción y tres partes. Fue publicada por primera vez en 1809.

Introducción

Comienza la introducción preguntándose si en la naturaleza hay algo más importante que el estudio de los animales y sus conexiones, con el hombre y el estudio del poder que tiene sobre ellos, y su organización, el clima y las zonas donde habitan; cómo su forma de vida y sus hábitos modifican sus caracteres, sus órganos y sus facultades y cómo la complejidad más o menos grande que observamos en estos seres puede conducirnos a conocer en que orden la naturaleza ha obrado para la formación de sus especies.

Advierte que el examen de los organismos no consiste únicamente en conocer sus razas y determinar sus diferencias, fijando sus caracteres particulares, sino que además es importante llegar a conocer el origen de sus facultades, las causas que les hacen mantener la vida y reproducirse y, también, la notable progresión que presentan en la naturaleza, en su organización y en el desarrollo de esas facultades.

Defiende que las facultades sensoriales e intelectuales están supeditadas a “lo físico”, a los órganos que las producen y cómo para confirmar tal hecho hay que retroceder en la escala de complejidad, desde el hombre, el más complejo y perfecto, a lo más simple, y observar cómo la adquisición de estas facultades está ligada a la adquisición de los órganos que las producen. Partiendo de su inexistencia, los hábitos y la necesidad han conducido a las especies a dotarse de los órganos que las producen, perfeccionándolos gradualmente lo que ha llevado a aumentar, también gradualmente, estas facultades.

Niega que las especies se hayan creado tal y como se conocen, sino que la Naturaleza ha obrado por tanteos y sucesivamente. La Naturaleza ha ido creando los diferentes órganos especiales y facultades de que están dotados los animales de manera progresiva.

En un párrafo sintetiza la teoría que va a exponer y tratar de demostrar a lo largo del libro: las circunstancias crean la necesidad, esa necesidad crea los hábitos, los hábitos producen las modificaciones como resultado del uso o desuso de determinado órgano y los medios de la Naturaleza se encargan de fijar esas modificaciones.

Continúa quejándose de la desatención que ha observado por el mundo de los invertebrados y destaca la importancia de su estudio. Nos dice que es en el estudio de los invertebrados donde mejor se puede ver la acción de la Naturaleza, y da cuatro motivos:

  • Las especies son mucho más numerosas.
  • Siendo más numerosas son más variadas.
  • Sus diferencias son mayores, más marcadas y singulares.
  • Se puede seguir más fácilmente el orden en el que la Naturaleza ha ido dotándoles de los diferentes órganos.

Advierte que para el estudio de la Naturaleza es necesario ir de lo general a lo particular. Primero conocer cómo ha obrado la Naturaleza, antes de acometer el estudio de sus detalles.

El verdadero medio, en efecto, de llegar a conocer bien un objeto, hasta en sus más mínimos detalles, consiste en comenzar por considerarle en su totalidad, examinando, por de pronto, ya su masa, ya su extensión, ya el conjunto de las partes que lo componen; por indagar cuál es su naturaleza y su origen, cuáles son sus relaciones con los otros objetos conocidos; en una palabra, por considerarle desde todos los puntos de vista que puedan ilustrarnos sobre todas las generalidades que le conciernen. Después se divide el objeto de que se trata en partes principales, para estudiarlas y considerarlas separadamente bajo todas las analogías que pueden instruirnos respecto de él, y continuando así en dividir y subdividir tales partes, se llega á penetrar hasta las más pequeñas, cuyas particularidades se indaga, sin olvidar los menores detalles. Terminadas tales indagaciones, se procura deducir las consecuencias de ellas, y poco a poco la filosofía de la ciencia se establece, se rectifica y se perfecciona.

Es por que no se ha atendido a esto, con el único interés por el estudio de los detalles, por lo que Lamarck considera que no se ha llegado a descubrir las verdaderas conexiones de todas las especies, sin que se halla llegado a conocer el verdadero plan de la Naturaleza y sus leyes.

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