Filosofía posmoderna

La filosofía posmoderna es una orientación filosófica que es crítica con las asunciones fundamentales y la tendencia universalizadora de la filosofía occidental. Enfatiza en la importancia de las relaciones de poder, la personalización y el discurso en la "construcción" de la verdad y examina el mundo.

La filosofía posmoderna es particularmente escéptica acerca de oposiciones sencillas binarias características del estructuralismo, haciendo hincapié en el problema del filósofo distinguiendo claramente el conocimiento de la ignorancia, el progreso social de retroceso, el dominio de la sumisión, y la presencia de la ausencia.[2]

La filosofía posmoderna tiene fuertes relaciones con la literatura sustancial de la teoría crítica.[3]

Cuestiones de definición

El filósofo John Deely ha argumentado que la reclamación polémica de la etiqueta "posmoderno" a pensadores como Derrida y otros es prematura en la medida que los "así llamados" posmodernos siguen rigurosamente la tendencia moderna del idealismo riguroso, es más un ultramodernismo que algo más. Un posmodernismo que está a la altura de su nombre, por lo tanto, no debe confinarse más en la preocupación posmoderna con "cosas" no con la reclusión moderna en las "ideas", sino que debe llegar a un acuerdo con la forma de los signos encarnados en las doctrinas semióticas de pensadores tales como el filósofo portugués John Poinsot y el filósofo americano Charles Sanders Peirce.[4]​ Escribe Deely,

La época de la filosofía Griega y Latina estaba basada en un sentido preciso del "ser": la existencia ejercida por las cosas independientemente de la aprensión y actitud humana. La mucho más breve época de la filosofía moderna se basó más bien en los instrumentos del conocimiento humano, pero en una cierta forma eso comprometió el ser inecesariamente. A finales del siglo XX, hay una razón para creer que una nueva época filosófica estaba surgiendo con el nuevo siglo, prometiendo ser la época más rica para la compresión humana. La era posmoderna se ha posicionado para sintetizar a un nivel superior - el nivel de la experiencia, en donde el ser de las cosas y la actividad del conoceder finito se compenetran mutuamente y proveen los materiales desde donde se puede derivar el conocimiento de la naturaleza y el conocimiento de la cultura en su simbiosis total- los logros de los antiguos y de los modernos de una manera que da todo el crédito a las preocupaciones de ambos. La era posmoderna tiene como su tarea distintiva en filosofía la exploración de un nuevo camino, ya no el antiguo camino de las cosas ni el nuevo camino de las ideas, sino el camino de los signos, por medio del cual las cimas y los valles tanto del pensamiento antiguo como del moderno pueden ser examinadas y cultivadas por una generación que tiene aún más cimas que subir y valles que encontrar.[5]