Filosofía política

La filosofía política de John Locke y otros influyó en la redacción de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, que luego sirvió de modelo para muchos otros países.

La filosofía política es la rama de la filosofía que estudia cómo debería ser la relación entre los individuos y la sociedad,[4]

En un sentido vernacular, el término «filosofía política» a menudo refiere a una perspectiva general, o a una ética, creencia o actitud específica, sobre la política que no necesariamente debe pertenecer a la disciplina técnica de la filosofía.[6]

La filosofía política tiene un campo de estudio amplio y se conecta fácilmente con otras ramas y subdisciplinas de la filosofía, como la filosofía del derecho y la filosofía de la economía.[1]

En el plano metafísico, la principal controversia divisora de aguas es acerca de si la entidad fundamental sobre la cual deben recaer los derechos y las obligaciones es el individuo, o el grupo.[1]

Los fundamentos de la filosofía política han variado a través de la historia. Para los griegos la ciudad era el centro y fin de toda actividad política. En la Edad Media toda actividad política se centraba en las relaciones que debe mantener el ser humano con el orden dado por Dios. A partir del Renacimiento la política adopta un enfoque básicamente antropocéntrico. En el mundo moderno y contemporáneo surgen y conviven muchos modelos, que van desde los totalitarismos hasta los sistemas democráticos participativos (entre los cuales existen muchas variantes).

Historia

Antigüedad

Antigua China

La filosofía política china data del periodo de las Primaveras y otoños, específicamente con Confucio en el siglo VI a. C. La filosofía política china se desarrolló como una respuesta a la ruptura social y política del país característico del período de primaveras y otoño y del período de los Reinos Combatientes. Cada una de las principales filosofías durante el período, el confucianismo, el legalismo, el moísmo, el agriculturalismo y el taoísmo, poseía un aspecto político en su desarrollo disciplinario. Filósofos como Confucio, Mencio, y Mozi, se centraron en la unidad y en la estabilidad como base de sus filosofías políticas. El confucianismo abogó por un gobierno meritocrático jerarquizado, basado en la empatía, la lealtad y las relaciones interpersonales. El legalismo propugnó por un gobierno altamente autoritario basado en castigos y leyes draconianas. El mohismo defendía la idea de un gobierno comunitario y descentralizado, centrado en la frugalidad y el ascetismo. Los agrarios abogaban por un comunalismo utópico campesino y el igualitarismo[8]

Antiguas Grecia y Roma

La filosofía política occidental se origina en la filosofía de la antigua Grecia, remontándose al menos hacia Platón.[11]

Antigua India

La filosofía política india evolucionó en tiempos antiguos y efectuó una distinción clara entre “nación y Estado” y “religión y Estado”. Las constituciones de los estados hindúes evolucionaron con el tiempo y se basaron en tratados políticos y jurídicos y en instituciones sociales predominantes. Las instituciones del Estado se dividieron en gran parte en aquellas dirigidas a la gobernabilidad, la administración, la defensa, la ley y el orden. ´´Mantranga´´, el principal cuerpo gobernante de estos estados, consistía en el Rey, Primer Ministro, Comandante en Jefe del Ejército, y el Sacerdote-Jefe Real. El Primer Ministro encabezaba el comité de ministros junto con el jefe del ejecutivo (Maha Amatya).

El Artha-shastra proporciona un relato de la ciencia de la política para un gobernante sabio, incluyendo asuntos como las políticas para las relaciones exteriores y las guerras, el sistema de un “Estado espía”, y la vigilancia y la estabilidad económica del Estado.[16]

Cristiandad medieval

San Agustín

La filosofía cristiana temprana de Agustín de Hipona fue fuertemente influenciada por Platón. Un cambio clave provocado por el pensamiento cristiano fue la moderación del estoicismo y la teoría de la justicia del mundo romano, así como el énfasis en el papel del Estado en la aplicación de la misericordia como ejemplo moral. Agustín también predicó que uno no era un miembro de su ciudad, sino que era tanto ciudadano de la Ciudad de Dios (Civitas Dei) como de la Ciudad del Hombre (Civitas Terrena). La Ciudad de Dios de Agustín es una obra influyente de este período que atacó la tesis, sostenida por muchos cristianos romanos, de que la visión cristiana podría realizarse en la Tierra.[17]

Santo Tomás de Aquino

Tomás de Aquino se ocupó meticulosamente de las variedades del derecho. Según Tomás de Aquino, hay cuatro tipos de ley:

  1. La ley eterna ("el gobierno divino de todo").
  2. La ley positiva divina (habiendo sido "posicionada" por Dios, externa a la naturaleza humana).
  3. La ley natural (la forma correcta de vivir que se puede descubrir por la razón natural, lo que no puede ser desconocido, lo interno a la naturaleza humana).
  4. La ley humana (lo que comúnmente llamamos " ley" -incluyendo el derecho consuetudinario y la “Communitas Perfecta”).

Aquino nunca discute la naturaleza o categorización del derecho canónico. Hay un debate académico alrededor del lugar del derecho canónico dentro del marco jurisprudencial tomista.

Edad de Oro del islam

Mutazilitas vs. asharitas

El surgimiento del islam, basado tanto en el Corán como en Mahoma, alteró fuertemente los equilibrios de poder y las percepciones de origen del poder en la región mediterránea. La filosofía islámica antigua enfatizó un vínculo inexorable entre la ciencia y la religión, y el proceso de ijtihad para encontrar la verdad; en efecto, toda filosofía era "política", puesto que tenía implicaciones reales para la gobernabilidad. Esta opinión fue desafiada por los filósofos "racionalistas" mutazilitas, que sostuvieron una visión más helénica, poniendo la razón por encima de la revelación, y como tal, son conocidos por los eruditos modernos como los primeros especulativos del Islam; Fueron apoyados por una aristocracia secular que buscaba libertad de acción independiente del califato. Sin embargo, hacia finales del periodo antiguo, la "tradicionalista" visión azharita del islam había triunfado en general. Según esta, la razón debe estar subordinada al Corán y a la Sunna. [18]

La filosofía política islámica, estaba, de hecho, arraigada en las mismas fuentes del islam, es decir, el Corán y la Sunna, las palabras y prácticas de Mahoma, haciéndolo esencialmente teocrático. Sin embargo, en el pensamiento occidental, se supone generalmente que era un área específica peculiar meramente a los grandes filósofos del Islam: al-Kindi (Alkindus), al-Farabi (Abunaser), İbn Sina ( Avicena), Ibn Bajjah ( Avempace), Ibn Rushd ( Averroes) e Ibn Jaldún. Las concepciones políticas del Islam como kudrah (poder), sultán, umma, cemaa (obligación) -e incluso los términos "básicos" del Corán -como, ibadah (culto), din (religión), rab (maestro) e ilá (deidad)- se toman como base analítico. Por lo tanto, no solo las ideas de los filósofos políticos musulmanes sino también muchos otros juristas y ulama plantearon ideas y teorías políticas. Por ejemplo, las ideas de los jariyíes sobre el califato y la umma en los primeros años de la historia del islam, o las de los chiitas sobre el concepto de imamah, se consideran pruebas del pensamiento político. Los enfrentamientos entre los sunitas y los chiitas en los siglos VII y VIII tuvieron un auténtico carácter político.

Ibn Jaldún

El intelectual árabe Ibn Jaldún es considerado uno de los más grandes teóricos políticos. El filósofo y antropólogo británico Ernest Gellner consideró la definición de gobierno de Ibn Jaldún "...una institución que previene la injusticia de otra manera que la que comete a sí misma", como la mejor en la historia de la teoría política. Para Ibn Jaldún, el gobierno debería restringirse a un mínimo por ser un mal necesario, siendo la restricción que hacen los hombres a otros hombres.[19]

Europa Medieval

La filosofía política medieval en Europa estaba fuertemente influenciada por el pensamiento cristiano. Tenía mucho en común con el pensamiento islámico mutazalita en el sentido de que los católicos, aunque subordinaban la filosofía a la teología, no sometieron la razón a la revelación, pero en caso de contradicciones, subordinaron la razón a la fe como los islámicos azharitas. Los escolásticos, al combinar la filosofía de Aristóteles con el cristianismo de San Agustín, enfatizaron la armonía potencial inherente a la razón y a la revelación.[21]

Filósofos políticos medievales, como Tomás de Aquino en Summa Theologiae, desarrollaron la idea de que un rey que es un tirano no es rey en absoluto, y podría ser derrocado.

La Carta Magna, considerada por muchos como la piedra angular de la libertad política angloamericana, propone explícitamente el derecho a la rebelión contra el gobernante por causa de la justicia. Otros documentos similares a la Carta Magna se encuentran en otros países europeos como España y Hungría.[22]

Renacimiento europeo

Durante el Renacimiento, la filosofía política secular empezó a emerger después de cerca de un siglo de pensamiento político teológico en Europa. Mientras que la Edad Media sí vio la política secular en la práctica bajo el gobierno del Sacro Imperio Romano Germánico, el campo académico era completamente escolástico, y por lo tanto, de naturaleza cristiana.

Maquiavelo

Una de las obras más influyentes durante este floreciente período fue “ El príncipe” de Nicolás Maquiavelo, escrito entre 1511 y 1512 y publicado en 1532, después de la muerte de su autor. Ese trabajo, así como los “ Discursos sobre la primera década de Tito Livio”, un riguroso análisis del período clásico, influyeron mucho en el pensamiento político moderno en occidente. Una minoría (incluyendo a Jean-Jacques Rousseau) interpretaba “El príncipe” como una sátira destinada como regalo a los Médici después de su recuperación de Florencia atendiendo a la posterior expulsión de Maquiavelo de Florencia.[24]

Ilustración europea

La Libertad guiando al pueblo, de Eugène Delacroix (1830, Louvre), pintura creada en un momento en que viejas y modernas filosofías políticas entraron en violento conflicto.

Durante el periodo de la Ilustración, nuevas teorías sobre lo que es el ser humano y sobre la definición de la realidad y la forma en que esta se percibe, junto con el descubrimiento de otras sociedades en las Américas y las cambiantes necesidades de las sociedades políticas (especialmente después de las revoluciones en Inglaterra, Francia, las colonias inglesas en Norteamérica y Haití) llevaron a nuevas preguntas e ideas de pensadores como Thomas Hobbes, John Locke, Montesquieu y Jean-Jacques Rousseau.

Estos teóricos fueron impulsados por dos preguntas básicas: una, por qué derecho o necesidad las personas forman Estados; y dos, cuál podría ser la mejor forma que debiera adoptar un Estado. Estas preguntas fundamentales implicaban una distinción conceptual entre los conceptos de "Estado" y "gobierno". Se decidió que "Estado" se referiría a un conjunto de instituciones duraderas a través de las cuales el poder sería distribuido y su uso se justificaría. El término "gobierno" se referiría a un grupo específico de personas que ocuparían las instituciones del Estado, y crearían las leyes y ordenanzas por las cuales las personas, incluidas ellas mismas, estarían obligadas. Esta distinción conceptual continúa operando en la ciencia política contemporánea, aunque algunos politólogos, filósofos, historiadores y antropólogos culturales han argumentado que la mayor parte de la acción política en cualquier sociedad ocurre fuera del Estado, y que hay sociedades que no están organizadas en Estados que igualmente deben ser tenidas en cuenta en términos políticos. Mientras no se introdujera el concepto de orden natural, las ciencias sociales no podrían evolucionar independientemente del pensamiento teísta. Desde la revolución cultural del siglo XVII en Inglaterra, que se extendió a Francia y al resto de Europa, la sociedad ha sido considerada sujeta a leyes naturales similares al mundo físico.[25]

Las relaciones políticas y económicas fueron influenciadas drásticamente por estas teorías mientras que el concepto de gremio fue subordinado a la teoría del comercio libre, y el dominio católico de la teología fue cada vez más desafiado por las Iglesias protestantes subordinadas a cada Estado-nación, las que también predicaban en la lengua vulgar o nativa de cada región (lo que la Iglesia católica condenaba airadamente). Con todo, la Ilustración fue un ataque directo a la religión, particularmente al cristianismo. El crítico más franco de la iglesia en Francia fue Voltaire, una figura representativa de la Ilustración. Después de Voltaire, la religión nunca volvería a ser la misma en Francia.[26]

John Locke

John Locke, en particular, ejemplificó esta nueva era de la teoría política con su obra “ Dos tratados sobre el gobierno civil”. En él, Locke propone una teoría del estado de naturaleza que complementa directamente su concepción de cómo ocurre el desarrollo político y cómo puede fundarse a través de la obligación contractual. Locke refutó la teoría política paternalista fundada por Sir Robert Filmer en favor de un sistema natural basado en la naturaleza en un determinado sistema. La teoría del derecho divino de los reyes se convirtió en una fantasía pasajera, expuesta al tipo de ridículo con que John Locke la trató. A diferencia de Maquiavelo y Hobbes, pero como Tomás de Aquino, Locke aceptaría el dictamen de Aristóteles de que el hombre busca ser feliz en un estado de armonía social como animal social. A diferencia de la visión preponderante de Aquino sobre la salvación del alma del pecado original, Locke creía que la mente del hombre entra en este mundo como una tabla rasa. Para Locke, el conocimiento no es innato, revelado ni basado en la autoridad, sino sujeto a la incertidumbre templada por la razón, la tolerancia y la moderación. Según Locke, un gobernante absoluto como lo propuso Hobbes es innecesario, porque la ley natural se basa en la razón y busca la paz y la supervivencia para el hombre.

Industrialización y la era moderna

La crítica de Karl Marx al capitalismo —desarrollada junto a Friedrich Engels — fue, junto al liberalismo y el fascismo, uno de los movimientos ideológicos que definieron el siglo XX. La revolución industrial produjo una revolución paralela en el pensamiento político. La urbanización y el capitalismo cambiaron la forma de la sociedad enormemente. Durante el mismo periodo, el movimiento socialista empezó a tomar forma. A mediados del siglo XIX, se desarrolló el marxismo, y el socialismo en general aumentó su apoyo popular, mayormente de la clase obrera urbana. Sin romper completamente con el pasado, Marx estableció principios que serían usados por los futuros revolucionarios del siglo XX, como Vladimir Lenin, Mao Zedong, Ho Chi Minh, y Fidel Castro. Aunque la filosofía de la historia de Hegel es similar a la de Immanuel Kant, y que la teoría de la revolución de Marx hacia el bien común es parcialmente basada en la visión kantiana de la historia, Marx declaró que se estaba dando vuelta la dialéctica de Hegel, la que estaba "parada de cabeza”, hacia "el lado correcto otra vez".[28]​ Hacia fines del siglo XIX, el socialismo y los sindicatos eran miembros establecidos del panorama político. Además, las variadas ramas del anarquismo, con pensadores como Mikhail Bakunin, Pierre-Joseph Proudhon o Peter Kropotkin, y del sindicalismo también obtuvieron cierta prominencia. En el mundo angloamericano, el antiimperialismo y el pluralismo político comenzaron a prevalecer hacia inicios del siglo XX.

La Primera Guerra Mundial fue un acontecimiento decisivo en la historia de la humanidad, cambiando las opiniones de los gobiernos y la política. La Revolución rusa de 1917 (y revoluciones similares, aunque menos exitosas, en muchos otros países europeos) llevó al comunismo, —en particular a la teoría política del leninismo, y también a un nivel más pequeño y gradual el luxemburguismo— al escenario mundial. Al mismo tiempo, los partidos socialdemócratas ganaron elecciones y formaron gobiernos por primera vez, a menudo como resultado de la introducción del sufragio universal [31]

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