Filosofía japonesa

La filosofía japonesa se origina a partir del desarrollo cultural de Japón, a través del proceso religioso e histórico que surgió del pensamiento chino, manteniéndose hasta el período Heian, del cual se inicia el pensamiento japonés y al igual que el primero, se orienta a los asuntos de sabiduría práctica.

Religión, mitología y filosofía

En el momento de los inicios de la era japonesa (siglos III-IV), el carácter del origen filosófico se deriva de las creencias animistas y chamánicas en el surgimiento del sintoísmo, del cual con el tiempo se sistematizará de un modo doctrinal hacia la ritualización y los dioses.

Con la llegada de la influencia cultural china y coreana (siglo V) surge además el estudio de la historia japonesa, y el pensamiento filosófico queda supeditado a la mitología y a las creencias sintoístas como lo demuestra en los textos del Kojiki (Crónica de las cosas antiguas, del año 712) y del Nihon shoki (Crónica de Japón, del año 720) del cual nos marca un estatus de historia y política que marca el componente literario japonés.

Para reforzar el poder imperial del emperador (tenno) se hace explícito el fundamento de la doctrina imperial, en el cual se daba el poder divino y el principio del estado. Al llegar el confucionismo a Japón, se reforzó esta creencia gracias a los puntos capitales que ofrecía como el predominio celestial sobre lo terrenal, la piedad filial y las virtudes cardinales.

Con respecto al taoísmo tuvo poca atención pese a que algunas de sus características fueron asimilándose con el tiempo al sintoísmo, al confucionismo y sobre todo al budismo zen.

Fue precisamente con el budismo, la que marcaría junto al shinto, la influencia decisiva de la formación filosófica japonesa, manteniendo su correspondencia entre las divinidades de ambas religiones, predominando la corriente budista mahāyāna y su fusión con la parte tántrica.

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