Figurillas de terracota griegas

Hermes Crioforo (?), figurilla de terracota beocia, c. 450 a. C., Louvre.

Las figurillas de terracota son un modo de expresión religiosa y artística hallado con frecuencia en la Antigua Grecia. Baratas y fáciles de producir, estas figurillas eran abundantes y proveen un testimonio invaluable acerca de la vida cotidiana y la religión de los antiguos griegos.

Técnicas de manufactura

Mujer con los brazos alzados, ofrenda funeraria típica, Chipre, siglo VII a. C.

Modelado

El modelado es la técnica más común y simple, también utilizada para la creación de bronces: los prototipos eran hechos de arcilla. Los trabajos pequeños se trabajaban directamente con las manos. Para los modelos más grandes, el coroplasta (o κοροπλάθος/ koropláthos, manufacturador de las figurillas) presionaba pelotitas o bolas de arcilla contra un objeto de madera.

Moldeado

Molde de yeso del reverso de una figurilla de Deméter- Isis.

El molde se obtenía aplicando una capa de arcilla o yeso sobre el prototipo. Los moldes sencillos (utilizados por los griegos continentales hasta el siglo IV a. C.) se secaban sencillamente. Los moldes bivalvulares, cuya idea había sido tomada de los egipcios por los griegos insulares, debían ser cortados para obtener un anverso y un reverso, con los que suelen asociarse “puntos clave”, es decir protuberancias que permitían unir mejor ambas partes. Cuando la pieza era complicada, con proyecciones importantes brazos, piernas, cabeza, vestimenta), el artesano podía dividir el molde en pequeñas partes; luego, la pieza se secaba.

La segunda fase consistía en aplicar una capa de arcilla dentro del molde, al cual podían hacérsele cortes de antemano para lograr el efecto de un relieve. El grosor de la capa de arcilla variaba según el tipo de objeto que debía realizarse. Ambas partes del molde se unían y, luego, el objeto era desmoldado y el artesano podía proceder a realizar los últimos toques que, generalmente, consistían en alisar el lugar de unión de los moldes. Además, el artesano hacía una pequeña abertura, un agujero de ventilación que permitiese salir el vapor durante la cocción. La ventilación también podía ser empleada para ensamblaje, permitiendo intervenir dentro de la pieza. Así, los miembros eran unidos al torso, ya sea pegándolos con barbotina (arcilla mezclada con agua) o mediante un ensamble de tipo caja y espiga.

Cocción y acabado

Finalmente la pieza es cocida en el kiln, a temperaturas que oscilan entre los 600 y 800 °C. El kiln era el mismo que usaban los alfareros. El engobe podía aplicarse una vez que la figurilla había sido cocida. En ocasiones, el engobe podía cocerse a baja temperatura. En sus comienzos, la gama de colores disponibles era bastante reducida: rojo, amarillo, negro y azul. A partir del período helenístico, se agregaron el anaranjado, rosa malva y verde. Los pigmentos se obtienen de tintes minerales: ocre para el amarillo y el rojo, carbón para el negro, malaquita para el verde, etc.