Fiesta del Judas

La Fiesta del Judas es una tradición local de algunos pueblos españoles e Ibero Americanos en los que, preferentemente el Domingo de Resurrección, en Semana Santa, se apedrea, lincha o quema un muñeco que representa a Judas Iscariote, por su traición a Cristo. y se celebra el 21 de mayo

En algunos lugares, esta celebración se realiza otro día del año.

Apedreamientos

El Día del Judas en Robledo de Chavela

El Día del Judas[1] se celebra en Robledo de Chavela ( Madrid) y lo organizan los juderos, o quintos de la localidad. Los quintos se encargarán de apedrear un muñeco, clavado en lo alto de un largo tronco y que ha sido preparado por ellos durante los dos meses previos:

El Judas es un muñeco que los quintos hacen y disfrazan del personaje que haya sido más popular durante el año; se ata a un pino de gran altura (motivo de competición entre las quintas de años sucesivos) y se acompaña de cántaros que se cuelgan en cruz en lo alto del tronco; antiguamente en ellos se introducían animales que caían al vacío al ser apedreados a la voz de:
¿Quién te mató?
¡Aquél!
¡A pedradas con él!
¿En la actualidad se ha conseguido cambiar esa costumbre cambiándolos por caramelos y confeti, pero manteniendo las palomas que salen volando al romperse los cántaros. Por la noche los quintos han rondado a sus madres, novias y amigos con canciones tradicionales autóctonas manteniendo los cánticos hasta las doce de la mañana, momento en el que se produce el encuentro de Jesucristo resucitado con la Virgen María. A mediodía, los quintos se reúnen a comer los tradicionales corderos o cabritos.[2]


En el largo tronco donde se cuelga al Judas se ponen carteles satíricos que hacen referencia a la situación política y social del momento.

Esta fiesta se celebra ante las imágenes de la Virgen y de Cristo resucitado, y el apedereamiento comienza en el momento en que esas dos tallas se juntan en la Plaza. La imagen de la Virgen ha sido previamente "desvelada" antes de acercarla a la de Jesús.[3]

La fiesta enlaza igualmente con los antiguos ritos de iniciación de la adolescencia (aunque pospuesta a la edad en que los jóvenes ya son " quintos"), como la fiesta de la Hoguera de los Quintos, también organizada por los jóvenes en Robledo de Chavela.

Esta antigua tradición se cree que comenzó con los inicios de la Villa.[4]

Confección del muñeco

Se utilizan diversos materiales para su confección: tela, escayola, paja, madera, cántaros de barro, pintura de colores y un pino. Cada año los quintos luchan por poner un pino más alto y han llegado a sobrepasar los 18 metros de altura. Las maromas permanecen en remojo desde el día anterior y son un elemento imprescindile para enderezar a mano el tronco. Los familiares y vecinos del pueblo ayudan a los jóvenes al alzamiento de dicho tronco.

La colocación del muñeco

La ceremonia empieza la noche de Sábado Santo, celebrando la Misa Pascual. Los quintos y sus familias asisten a la misa, y, al salir de la misma, comienza, ese sábado por la noche, la colocación del muñeco, al lado del Ayuntamiento, en la plaza del pueblo. El año 2004 fue la primera vez en toda la historia de la fiesta en que su celebración tuvo lugar fuera del lugar de costumbre, debido a las obras del aparcamiento subterráneo que se estaban realizando en ese momento bajo la plaza.

Los padres de los quintos, ayudan a colocar, en un extremo del pino, el muñeco y la base para las vasijas. Según la tradición, esta base debe ser muy consistente, puesto que, en el interior, las vasijas guardarán muchas sorpresas: caramelos, vino, queso, agua, confetis y palomas.

Las palomas se crían en la torre de la iglesia, donde se cogen, y, cuando los mozos rompen las vasijas, regresan volando a su lugar de origen: la torre de la iglesia. Los ancianos del lugar cuentan que estas palomas son las únicas que sirven para esta tradición, ya que otras no se adaptan, y se mueren dentro de los cántaros de barro.

Una vez colocado todo, comienza la parte más delicada: se enganchan fuertemente por la parte superior del pino unas cinco maromas, de las que tiran todos: hombres, mujeres, visitantes que acuden a ver la fiesta... Al mando de una única voz que grita "arriba" el palo se va elevando poco a poco, pues, si se hace bruscamente, se puede ir hacia una lado y provocar un accidente entre el público que acude a verlo, además acabar con el trabajo que han realizado los quintos durante los meses previos. Si se rompe tienen que improvisar otro rápidamente, pues la fiesta ha de celebrarse. Una vez que se ha subido y colocado bien y de una forma segura, el muñeco queda suspendido en el aire.

La Ronda

Cuando todo está listo, los quintos invitan a todos los que han colaborado a pan, vino y embutido. Tras reponer fuerzas, empiezan a rondar a sus madres y novias. Parten desde la plaza, con las guitarras, para cantar las primeras jotas de seguidillas robledanas al alcalde y al cura. Después se irán acercando a distintas ventanas o balcones, para rondar a sus madres o a sus novias.

La ronda dura hasta las 9 de la mañana. Desde esa hora, y hasta las once y media, descansan e invitan a un trozo de torta de anís a todos los conductores que pasan por la plaza, como gesto de hospitalidad y amistad. Los conductores, a cambio, tendrán que darles un donativo para la comida y la cena.[5] ). A las once y media los quintos se sitúan junto a tres montones de piedras de río puestas delante del Judas.

El apedreamiento

De la iglesia salen dos procesiones, una de mujeres y otra de hombres. La de mujeres la encabeza la imagen de la Virgen de los Dolores, cubierta con un paño negro. La de hombres, la imagen del Sagrado Corazón de Jesús (simbolizando a Cristo ya resucitado), al descubierto. En la plaza, se realiza silenciosamente el encuentro de las dos imágenes.

Uno de los quintos preguntar a la imagen del Cristo: "¿Quién te mato?" Otro, que representa la voz del mismo Jesús responde: "¡Aquél!", señalando al muñeco, y todos los jóvenes, a una, dicen: "pues a pedradas con él..." Tras esa señal, empieza a sonar el Himno Nacional y, los quintos comienzan a tirar piedras al muñeco para romper las vasijas y enseñar al público lo que éstas contienen. Lo más espectacular de la tradición es la salida de las palomas volando hacia la torrre de la iglesia. Una vez rotas todas las vasijas (lo que puede llevar un gran rato), todos, en procesión acuden a Misa de Resurrección.

Origen y simbología de la fiesta

Carmen Iglesias[6] nos describe de esta forma la simbología de esta tradición:

En el Judas encontramos superpuestos, y posteriormente adoptados y transformados por la Iglesia Católica el rito de el Mayo en definitiva la colocación en el centro del pueblo, de un palo lo más alto posible que, como y con fertilidad para las mujeres, no en vano coincide esta celebración con el fin del invierno y el albor de la primavera, época del renacer de la vida y de la fertilidad.

Pero además unido a esto, encontramos el acto de apedrear a un muñeco, antiguamente podía ser un animal o incluso personas, como símbolo de alejamiento de los malo espíritus, en definitiva como rito exhorcista para expulsar el mal de la comunidad.

Por último, fiesta de rito de iniciación. Los jóvenes se incorporan al mundo de los adultos tras pasar determinadas pruebas y demostrar habilidades, tanto fuerza como destreza. Tras ello, y en medio del reconocimiento público quieren ser admitidos a ese mundo antes citado. En todo ello tendría origen remoto la fiesta que estudiamos y que sin duda obdece a motivaciones bien distintas, consecuencia tanto del paso de los siglos, como de la transformación de la realidad social y cultural de nuestros pueblos.

Carmen Iglesias
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