Fiesta del Agua de Villagarcía de Arosa

A Festa da Auga (La Fiesta del Agua en castellano) es una fiesta popular celebrada el día 16 de agosto en Villagarcía de Arosa, ciudad española de la provincia de Pontevedra, en la que después de trasladar a la figura de San Roque, el santo copatrono de la ciudad, de la iglesia parroquial de "Santa Eulalia de Arealonga" a la capilla de San Roque, los romeros piden agua a los habitantes de Villagarcía de Arosa para refrescarse y ellos tiran agua desde los balcones y mojan a los romeros.

La fiesta nace de manera espontánea el verano de 1984. Una vez trasladado a San Roque hasta su capilla, los romeros que habían cargado con el Santo por la ciudad, acabaron exhaustos y comenzaron a pedir agua a los vecinos de la calle homónima de San Roque. Al principio se tomaba de broma la petición de los romeros, pero de pronto una persona echó un vaso de agua de lo alto del edificio nº15 de la calle San Roque, encima del bar "El Peñón". No se sabe a ciencia cierta quién fue esa persona que inició la que acabará siendo una de las fiestas más importantes de España, pero se cree que pudo ser María Isabel García Abad, propietaria del famoso "Videoclub Estevez" de Vilagarcía. Acto seguido, los demás vecinos de éste y del edificio de enfrente, lanzaron más vasos, luego cubos llenos de agua, mangueras,... siempre al grito de "¡Agua, agua!" de los paisanos que cada vez se fueron animando más y más. Con los años la fiesta fue evolucionando en lo que es actualmente: un macro botellón desenfrenado conocido como Víspera da Festa da Auga y que se celebra la noche anterior en la playa de la ciudad que invade la misma y todo el recorrido hacia el centro de porquería y residuos. La Fiesta del Agua en sí sucede a la mañana siguiente, 16 de agosto de cada año, donde ya no sólo se lanzan cubos de agua desde los balcones sino que incluso Protección Civil chorrea agua desde sus camiones en las principales calles de la ciudad. La popularidad de la fiesta es tan grande que atrae a turistas de toda España y del extranjero. De aquí su carácter personal y popular que la convierte en única y la cual se reinventa cada año a gusto de los asistentes. Como excepción, en el año 2006 a causa de la gran oleada de incendios forestales en Galicia Protección Civil no acudió a la fiesta, aun así la población tiró agua desde sus ventanas para que la tradición se mantuviera un año más.

Esta es una fiesta polémica a causa del despilfarro de agua así como por los excesos en la ingesta de bebidas alcohólicas incluso por menores de edad a los que bajo otras circunstancias no se les venderían. Además, ha sido declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional[1] , en la que cada año gana más entusiastas y más protagonismo a pesar de haber degenerado en un evento absurdo y sin sentido, habiéndose perdido el sentido original de la fiesta patronal.

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