Festival Nacional de Folklore de Cosquín

El Festival Nacional de Folclore de Cosquín es el festival más importante de música folclórica de Argentina y de América Latina.[2]

Debido a su origen, la Novena por la Virgen del Rosario (patrona de la ciudad), el Festival dura nueve noches y se realiza en la última semana de enero, en la ciudad de Cosquín, en el turístico Valle de Punilla de la provincia de Córdoba. La tradición acostumbra a hacer referencia a las Nueve Lunas de Cosquín (o Nueve Lunas Coscoínas).

El escenario de este festival, llamado Atahualpa Yupanqui, se halla situado en la gran plaza Próspero Molina (Plaza Nacional del Folklore) de la ciudad de Cosquín.

Historia

Atahualpa Yupanqui, símbolo de Cosquín. En 1967 obtuvo el primer premio del festival y en 1972 se le puso su nombre al escenario.

La primera edición del Festival de Cosquín se realizó entre el 21 y el 29 de enero de 1961 sobre la ruta nacional 38 cortando la misma con un escenario de material. La iniciativa provino de un grupo de habitantes de la ciudad,[5]

En las primeras décadas del siglo XX, la tuberculosis azotó al país y muchos enfermos decidieron trasladarse al Valle de Punilla para sanar debido a las bondades del clima de la zona. Por este motivo, durante mucho tiempo permaneció el estigma, sobre todo en la ciudad de Cosquín: los turistas pasaban de largo por la localidad serrana. Por todo esto, nace la idea de crear un festival que rompiera con este prejuicio y el turista llegara a disfrutar y pernoctase en la zona.

La convocatoria dio resultado rápidamente, los creadores fueron vecinos con renombre en la ciudad como el Dr Santos Sarmiento, Reynaldo Wisner, Germán Cassenave y Gerardo Barrera, entre otros. Se convocó la presencia de artistas de renombre de todo el país –como Jaime Dávalos y el oriental Aníbal Sampayo y Alberto Lona– estos y otros superaron todas las expectativas y el festival se transformó en el acontecimiento folclórico anual más importante del país argentino y uno de los más importantes de América Latina y el Caribe.

En los años 1960 y 1970, el Festival de Cosquín desencadenó un «boom del folclore», por referencia a la música característica del denominado «Interior» de la Argentina, es decir de todo el país con excepción de la Ciudad de Buenos Aires (cuya música típica característica ha sido tradicionalmente el tango). Cosquín impulsó una renovación de la música folclórica de gran alcance popular, especialmente entre los jóvenes, que tuvo su correlato en toda América del Sur, y que ha persistido en el gusto musical argentino desde entonces. En esa época inicial se destacaron Atahualpa Yupanqui, Ariel Ramírez, Los Chalchaleros, Los Fronterizos, Jorge Cafrune, Alfredo Zitarrosa y se dieron a conocer Mercedes Sosa y Horacio Guarany entre otros que también supieron constituir el Nuevo Cancionero de los 1960.

El gigantesco escenario se agranda realzado por grandes pantallas que amplifican la visión del espectáculo.

Sus organizadores tuvieron entonces el acierto de organizar el Festival de Cosquín, no solo como un encuentro nacional musical, sino como una vivencia folclórica integral, con centro en las famosas peñas folclóricas fuera del evento oficial, en las que músicos de todas las procedencias y libremente cantan toda la noche «hasta que las velas no ardan».

Desde la segunda edición del festival en 1962, la importante Radio Belgrano de Buenos Aires y una red de emisoras en todo el país, comenzaron a transmitir las Nueve Lunas de Cosquín en directo, haciendo que millones de personas oyeran a los artistas folclóricos y participaran de las incertidumbres de la competencia.

Luego del éxito de la tercera edición, el presidente (de facto) José María Guido, por Decreto 1547/63 instituyó la última semana del mes de enero como Semana Nacional del Folclore, y estableció que la sede de su celebración anual sería la ciudad de Cosquín.

Desde entonces el Festival de Cosquín fue creciendo en repercusión nacional e internacional. La Organización de Estados Americanos (OEA) decidió patrocinanarlo por su importancia para la cultura de América. El Museo del Hombre de París ha filmado y grabado las expresiones populares multifacéticas del festival. En Alemania, la ciudad de Stuttgart le ha puesto el nombre de Cosquín a una de sus plazas. A partir de 1981 la ciudad japonesa de Kawamata comenzó a realizar anualmente en octubre un festival denominado «Cosquín en Japón».[6]

En 1967 Atahualpa Yupanqui obtuvo el primer premio del festival y en 1972 se decidió ponerle su nombre al escenario de Cosquín.

Estatua que rinde homenaje al recuerdo de la gran cantante folklórica Mercedes Sosa, ubicada en una de las puertas de ingreso al escenario.

A partir de 1984, en ocasión del 24.º Festival de Cosquín, el canal de televisión estatal ATC (Argentina Televisora Color), actualmente Canal 7, comenzó a transmitir en directo a todo el país las dos primeras horas de cada Luna, aumentando así más aún su difusión.

A lo largo de su historia, Cosquín ha sido el lugar definitivo para catapultar al éxito a los más importantes artistas de la música folclórica argentina, como Los Cantores del Alba, Mercedes Sosa, Ramona Galarza, Coco Díaz, Los de Salta, Gustavo Cuchi Leguizamón, Soledad Pastorutti, Abel Pintos, Los Nocheros, Víctor Heredia, Daniel Toro, Los Tekis, Bruno Arias. También han sido invitados artistas folclóricos de otras nacionalidades, como por ejemplo, Alfredo Zitarrosa, Los Kjarkas, Illapu, Inti Illimani entre otros.

Homenaje al recordado cantante folklórico Jorge Cafrune, ubicado al lado de una de las entradas al anfiteatro.

En todo el país se ha hecho famoso el grito «¡Aquí Cosquín, capital nacional del folklore!», con que se inicia cada edición del festival. El creador del mismo fue Ricardo Shmider locutor cordobés, y luego. Julio Márbiz, por años presentador del festival, le sumo su impronta y quedó grabado en los argentinos.

Los locutores con el paso de los años fueron Ricardo Shmider, Carlos Uro Gutiérrez, Clidis Suares, Miguel Angel Gutiérrez, Liliana López Foresi, Carlos Franco, Esteban Gómez, Maia Sasosvsky, Marcelo Simón, MArcelo Iribarne, Fabián Palacios. Desde 2016 se ha apostado por voces locales, siendo el Maestro de Ceremonias Claudio Juárez y acompañando en la locución Pablo Bauoffer y Nathalie Allende.

En 2001 se construyó un nuevo escenario, con una boca de 50 metros de largo, 6 de alto y 830 de superficie. El escenario está dotado con un plató que puede girar 180° para hacer más rápido la sucesión de los artistas.

Homenaje al recordado cantante folklórico Hernán Figueroa Reyes, ubicado al lado de una de las entradas al anfiteatro.

Con esta infraestructura, Cosquín posee uno de los escenarios más grandes de América Latina. En total, el anfiteatro tiene una capacidad de casi 10.000 espectadores, de los cuales 7.800 permanecen sentados en las butacas del campo central y 2.000 personas se ubican en las dos tribunas laterales.

El escenario lleva el nombre de Atahualpa Yupanqui, máximo folclorista argentino y gran animador del festival desde sus inicios, y la plaza en que se realiza lleva el nombre de Próspero Molina (1827-1889), hombre perteneciente a una familia histórica de Cosquin quien donara el terreno a los coscoinos.

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