Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias

El Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias es un espacio cultural cinematográfico carácter internacional que se lleva a cabo desde el año 1960 en Cartagena de Indias, Colombia.

El festival se realiza anualmente por la Corporación Festival de Cine de Cartagena, otorgando la estatuilla India Catalina a lo mejor del cine Iberoamericano siendo el único festival de la región que ostenta el carácter competitivo especializado para el cine iberoamericano, condición que le fue otorgada por la Federación Internacional de Asociaciones de Productores Cinematográficos (en francés: Fédération Internationale des Associations de Producteurs de Films, FIAPF).

Historia del festival

Orígenes

En 1959, un grupo de empresarios y personalidades del mundo cultural de Cartagena, encabezado por Víctor Nieto Núñez, inicia los contactos con la Federación Internacional de Asociaciones de Productores Cinematográficos, a través de la Embajada de Colombia en París ( Francia), con el fin de organizar un festival internacional de cine, aprovechando las ventajas comparativas ofrecidas por Cartagena, nueva sede del desarrollo turístico nacional, gracias a sus fortalezas históricas y bellezas naturales.

A lo largo del siglo XX Cartagena había sido un escenario fundamental para el desarrollo del cine y la cultura colombiana. La ciudad, además de disputarse con Bucaramanga la sede de la primera proyección cinematográfica a fines del siglo XIX, experimentó a principios del siglo XX una reactivación económica que la sacó de la prolongada postración demográfica y económica derivada de los sucesos independentistas del siglo XIX.

Desde muy temprano, con el concurso del empresariado local, se abrieron salas de cine, en principio primitivas e incómodas, que luego, con el curso del tiempo mejoraron su capacidad y su influencia en el marco de la sensibilidad urbana local.

El cine colombiano y el cine latinoamericano comparten una de las dificultades centrales del desarrollo de la mayoría de los cines nacionales.

La ausencia de promoción y divulgación de realizadores y obras, el conocimiento y reconocimiento de los públicos de sus propios países y la falta de un mercado nacional que permita la sobrevivencia y expansión del cine nacional como industria, hacen del festival de cine un escenario especial no sólo para enfrentar, en forma crecientemente exitosa, tales problemas comunes a la cinematografía del área, sino para procurar en especial el desarrollo industrial del cine colombiano.

Para tal efecto, se esmera por su muestra y promoción nacional e internacional, por su estímulo a acuerdos de coproducción y producción, por su capacidad relacional de todos los estamentos del mundo del cine Colombiano (productores, realizadores, actores, actrices, guionistas, críticos, cineclubistas, medios de información, etc.) y por la discusión de nuevos proyectos cinematográficos y la formación de públicos.[3]

Por su carácter, definido en los años setenta, el Festival promueve la diversidad cultural, al propiciar y realizar la exhibición de obras de los países iberolatinoamericanos y caribeños, la más amplia recepción y discusión de las obras, historias, tendencias y realizaciones de los cines nacionales de esta parte del mundo que significan, las obras en sí, representaciones artísticas identitarias de los países participantes.Dados los criterios de selección del festival, cada película participante constituye un genuino mensaje de identidad, presentado a través de un relato cinematográfico, en el que se trasmiten valores básicos del ser nacional y latinoamericano, y de la vida social y cotidiana de los pueblos y las naciones representados, las apropiaciones de la memoria histórica y las representaciones de la viva contemporaneidad.[4]

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