Fernando de Rojas

Representación de Fernando de Rojas. Dibujo moderno de autor anónimo
Fernando de Rojas

Fernando de Rojas ( La Puebla de Montalbán, Toledo, c. 1474-1476 - Talavera de la Reina, Toledo, 1541) fue un escritor español, aunque en algunas ocasiones se le ha calificado de dramaturgo por la naturaleza dialogada de la única obra que se le ha atribuido, La Celestina, que sin embargo carece de algunos elementos esenciales del género dramático, lo que ha ocasionado numerosas discusiones acerca del género literario a que pertenece.[1] Si bien Fernando de Rojas ha pasado a la historia como autor de la Celestina, para sus coterráneos fue fundamentalmente un jurista muy valorado como tal en Talavera de la Reina (Toledo).

Biografía

El grado universitario de Fernando de Rojas, su contribución a la obra y lugar de nacimiento los ofrece el acróstico de los versos que anteceden al texto literario: EL BACHILLER FERNANDO DE ROJAS ACABÓ LA COMEDIA DE CALISTO Y MELIBEA Y FUE NASCIDO EN LA PUEBLA DE MONTALBÁN.

Pero si La Celestina entraña tantos problemas que es fuente inagotable de interpretaciones incluso contrapuestas, el origen familiar y juventud de Fernando de Rojas tampoco está exento de controversias dada la ausencia de datos unívocos en algunos de los documentos conservados. Por un lado, una corriente de opinión -con el profesor norteamericano Stephen Gilman[7]

De su infancia y adolescencia no existen noticias. Acaso, como sugieren los profesores Gilman, Russell y Salvador Miguel, haya algún eco de sus vivencias en el auto XII de la Celestina, cuando Sempronio y Pármeno aluden a la iglesia de San Miguel (en La Puebla de Montalbán había una bajo la advocación de este arcángel y en ella fueron enterrados Garci González Ponce de Rojas y Catalina de Rojas), a "Mollejas el hortelano" (por ser propiedad de la familia una huerta en La Puebla denominada "huerta de Mollejas") y a los frailes de Guadalupe (con los que pudo cursar la enseñanza primaria y secundaria y a los que concederá una manda en su testamento).

Aunque tampoco existen documentos que acrediten que estudiara Derecho en la Universidad de Salamanca, se deduce que así fue por los paratextos preliminares de la obra: en "El autor a un su amigo" se identifica como "jurista", en los versos acrósticos (estrofa 7) dice que "vio en Salamanca la obra presente" y que la "acabó" "en vacaciones", y en el acróstico se denomina "bachiller" (equivalente hoy, aproximadamente, a licenciado). Es dudoso, aunque es razonable suponerlo, que Rojas cursara el Bachillerato en Artes previamente al Bachillerato en Leyes (lo cual era preceptivo en otras universidades pero no en la de Salamanca, que en aquellos años solo lo exigía para los médicos y los teólogos).[11] la Celestina en su versión de 16 autos titulada Comedia de Calisto y Melibea.

Cabe preguntarse si una vez terminados sus estudios hacia 1499-1500 permanecería algún tiempo en Salamanca o establecería su residencia en La Puebla de Montalbán, en donde su padre tenía posesiones y bienes. Lo que sí consta documentalmente es que se desavecindó de su pueblo natal para avecindarse en Talavera de la Reina en 1508 porque el Señor de La Puebla, como a todos los demás hidalgos de la villa, le imponía la obligación de tributar (los hidalgos estaban exentos de tal obligación).[14] y salieron de las prensas cuando Fernando de Rojas ya había abandonado La Puebla de Montalbán y vivía en Talavera de la Reina. Ninguna lleva su nombre en la portada.

Portada de La Celestina en su versión definitiva de Tragicomedia. Edición de Valencia 1514.

De su vida como jurista profesional en Talavera de la Reina [16] sí hay pruebas documentales -bastantes y concretas- procedentes del Archivo Municipal de Talavera y del archivo personal de don Fernando del Valle Lersundi, descendiente directo de Fernando de Rojas: actas, resoluciones, sentencias, recibos, testamento, inventario de bienes... Consta que en 1508 ya estaba establecido en esta población. En 1508, 1511, 1523 y 1538 ejercía de Alcalde Mayor (cuya función consistía en administrar justicia y dictar sentencias en pleitos civiles), lo cual era el privilegio u honor más sobresalente de esta villa episcopal; en 1511 pasó en Toledo 17 días tratando con el Arzobispo de Toledo, a la sazón el Cardenal Cisneros, de los conflictos de Talavera y su Tierra con la Chancillería de Valladolid; en 1517 actuó como testigo de la defensa de Diego de Oropesa en su proceso inquisitorial; en 1525-1526, 1527, 1535 y 1539-40 ocupó el cargo de Letrado del Ayuntamiento; en 1521, 1522 y 1523 lleva pleitos de jurisdicción y deslindes territoriales. Asimismo prestó servicios a la Santa Hermandad y fue letrado y notario de familias eminentes.

Hacia 1512 se casó con Leonor Álvarez de Montalbán, hija del converso acusado de judaizante Álvaro de Montalbán que en 1525 pedirá infructuosamente al tribunal de la Inquisición que su yerno, que "compuso a Melibea", fuera su abogado defensor; entre 1513 y 1523 fue padre de cuatro hijos y tres hijas. [17] Desde 1509 hasta su muerte perteneció a la Cofradía de la Concepción de la Madre de Dios. Gozó de gran prestigio social y de muy sólida economía según se evidencia en su testamento e inventario de bienes, que registra un capital cercano a los 400.000 maravedíes, suma muy respetable para la época, de los cuales casi un tercio correspondían a contratos de censos sobre casas y tierras (negocio muy común en la época). A juzgar por los libros de su biblioteca, gustaba de jugar al ajedrez y de la lectura.

Sin embargo, vivió tan ajeno a los círculos literarios que no hay pruebas de que volviera a dejar señales de su talento literario, ni existen indicios de relaciones comerciales con impresores o libreros, ni ningún literato o comentarista de la Celestina de los siglos XVI y XVII lo relaciona con ella ,[20]

Murió en 1541 en Talavera de la Reina, entre el 3 y el 8 de abril, posiblemente el día 5 ,[23] Evangelios y Epístolas, Flos sanctorum, Retablo de la vida de Cristo, Viaje de la Tierra Santa, Triunfos de Petrarca, Crónica del Rey don Rodrigo, Fábulas de Ysopo, Cancionero general, las Trescientas de Juan de Mena, Epístolas de Séneca, Libro de Axedrez, Libro de Primaleón, Libro de Platir, Libro de Amadís, Libro de Calisto, Libro de Esplandián, Propaladia, etc. hasta 49 volúmenes.

En mayo de 1936 llegó a Talavera el estudioso Luis de Careaga con ánimo de buscar los restos de Fernando de Rojas en la iglesia del monasterio de la Madre de Dios. Los encontró en un enterramiento en el centro del presbiterio al pie del altar, y, posteriormente, en presencia de autoridades y de los especialistas en antropología y medicina legal que habían identificado el cadáver, introdujo los huesos en una caja de cobre que depositó en el mismo lugar.[26]

De su biografía se pueden colegir rasgos de su personalidad; pero se carece de testimonios fidedignos acerca de su imagen física, a no ser el juicio de los antropólogos forenses que examinaron sus restos cuando se exhumaron en mayo de 1936. Careaga constata que estimaron la longitud del esqueleto en un metro setenta y tres centímetros y su dentadura en perfecto estado. La edición valenciana de 1518 lleva un xilograbado al lado de los versos acrósticos que representa al Bachiller con indumentaria de autoridad judicial: traje talar, birrete y bastón de mando.[29]

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