Fernando Torres y Portugal

Fernando Torres y Portugal
I Conde de Villardompardo
Villardompardo1.jpg
7.º Virrey del Perú
25 de noviembre de 1585 - 25 de diciembre de 1589
Predecesor Cristóbal Ramírez de Cartagena, Presidente de la Audiencia.
Sucesor García Hurtado de Mendoza, Virrey del Perú.
Información personal
Nacimiento Jaén, Flag of Cross of Burgundy.svg España
Fallecimiento 18 de octubre de 1592
Villardompardo, Flag of Cross of Burgundy.svg España
Profesión Alférez mayor de Jaén
Corregidor de Asturias
Corregidor de Salamanca
Asistente de Sevilla
Virrey del Perú
Predecesor Bernardino de Torres y Portugal, señor de Villardompardo
Sucesor Juan de Torres de Portugal y Manrique
Familia
Dinastía Casa de Torres de Navarra y Avís
Cónyuge Francisca de Carvajal
María Carrillo de Córdoba
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Fernando de Torres y Portugal y Mesía Venegas y Ponce de León ( siglo XVI) fue un noble y administrador colonial español. Miembro de una antigua estirpe de la región de Jaén y descendiente de la familia real portuguesa, fue Señor de Villardompardo y Escañuela y luego I Conde de Villardompardo. Fue además alférez mayor de Jaén, corregidor de Asturias y de Salamanca, asistente de Sevilla ( 15781583) y VII Virrey del Perú ( 1585 - 1589).

Sancho Fortuniones es el primer señor de Torres otorgado en 936 por contraer matrimonio con la infanta, hija del Rey Garcia de Navarra.

Bernardino es señor de Villardompardo, padre del I conde de Villardompardo, y casa con doña María Mesía-Carrillo y Ponce de León. Natural de 
Jaén, por lado paterno fue heredero de la antigua Casa de Torres de Navarra, que se entroncó con la nobleza portuguesa.

La casa de Torres poseía tierras en Jaén, Álava y Burgos así como en Navarra. Abarcaba en Jaen las jurisdicciones de Villardompardo y Escañuela, tuvo su origen en Pedro Ruiz de Torres, adelantado de Cazorla y alcalde de los alcázares de Jaén, quien apoyó a Enrique II de Castilla en su lucha contra su hermano Pedro I. Victorioso Enrique II, no solo hizo Señor a Pedro Ruiz de Torres, sino que le concedió importantes privilegios ( 1371), que fueron acrecentándose con el correr del tiempo. Entre esos privilegios se hallaban el derecho al cobro del estanco de tintes, tenerías, alabardería y jabón de la ciudad de Jaén.

Pedro Ruiz de Torres casó con Isabel Méndez de Biedma y con ella tuvo a Fernando Ruiz de Torres. Éste a su vez se casó con Inés de Solier y tuvo cuatro hijos: Pedro, Carlos, Juan y María. El primero murió sin descendencia, por lo que el señorío pasó a Carlos de Torres. Éste se casó con Guiomar Carrillo, con quien tuvo a Teresa de Torres y Carrillo, que llegó a ser señora de Villardompardo. Los señores de Villardompardo se entroncaron con la nobleza portuguesa a través del matrimonio de María de Torres de Navarra y Solier con Fernando de Portugal, hijo del infante don Dionis de Portugal. De esta unión nació Dionis de Torres y Portugal, quien asumió el señorío de Villardompardo a falta de los herederos mayores, y fue el bisabuelo de nuestro biografiado, Fernando de Torres y Portugal.

Del lado materno provenía de la ilustre Casa de Messía Carrillo ( señores de La Guardia y Santofimia), beneficiada también con muchos privilegios adquiridos en tiempos medievales.

Fernando de Torres y Portugal acrecentó su posición con el cargo honorífico de alférez mayor de Jaén, que el rey le otorgó a perpetuidad. Dicha investidura le hacía jefe de las milicias, guardián de las llaves de la ciudad, portador del pendón y uno de los pocos privilegiados que podían entrar en el cabildo con la espada al cinto. No se conocen más detalles acerca de su juventud y formación intelectual.

Primeros servicios a la Corona

Su primer escalón en su ascendente carrera administrativa fue como corregidor en el principado de Asturias, y posteriormente en Salamanca, de 1565 a 1568. Su buen desempeño en ambos lugares y sus influencias en la corte hicieron que el 30 de abril de 1576 se le concediera el título de conde del Villardompardo y que en setiembre de 1578 se le nombrara asistente de Sevilla. Este último cargo era muy importante, similar al de corregidor: como representante del poder central y cabeza de la corporación municipal, acaparaba multitud de atribuciones: militares y civiles, ejecutivas, legislativas e incluso judiciales.

La labor que realizó como asistente en Sevilla, de 1578 a 1583, la conocemos gracias a una relación que él mismo escribió: «Relación de las cosas en que el conde del Villar, asistente que fue de Sevilla, sirvió a Su Majestad en cinco años o casi que tubo el oficio».[1] Esta relación ha sido estudiada por Antonio Domínguez Ortiz, quien destaca algunos aspectos interesantes de la gestión del conde del Villar, de los que mencionamos algunos:

  • Se mostró muy preocupado por los problemas hacendísticos: aumentó los almojarifazgos e intentó obtener cuantiosos donativos y empréstitos para auxiliar al rey.
  • Durante la guerra con Portugal brindó todo su apoyo a las tropas que iban y regresaban del frente de lucha: alojó en Sevilla a gran número de soldados con cargo a su cuenta, asistió a los enfermos y heridos, y formó tres compañías.
  • Tomó prevenciones para reprimir el levantamiento de los moriscos.
  • Intervino en el traslado de los cuerpos de los príncipes a la nueva capilla real.

No faltaron, sin embargo, enfrentamientos con la Inquisición, un problema que volvería a tener posteriormente, estando ya en Perú. De todos modos, tras cinco años de gestión, esta fue muy valorada en el juicio de residencia que se le siguió al poco de culminarla, y fue fundamental para que se le designara como virrey del Perú. Ya para entonces era de edad muy madura

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