Fernando Riera

Fernando Riera
Fernando Riera.JPG
Riera en 1944.
Datos personales
Nombre completo Fernando Carlos Riera Bauzá
Apodo(s) El tata
Nacimiento Santiago, Chile
27 de junio de 1920
Nacionalidad(es) Bandera de Chile Chileno
Fallecimiento Santiago de Chile, Chile
23 de septiembre de 2010 (90 años)
Carrera
Deporte Fútbol
Debut deportivo 1954 (como entrenador)
( Unión Española (como jugador))
Posición Delantero (puntero izquierdo)
Retirada deportiva
( Monterrey (como entrenador))
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Fernando Riera Bauzá ( Santiago, 27 de junio de 1920- Ibídem, 23 de septiembre de 2010)[2] En 1963 dirigió la primera selección resto del mundo en la historia, por la celebración de los 100 años del fútbol.

Carrera deportiva

Como futbolista

Fernando Riera se inició como jugador en Unión Española, pero sus mayores éxitos los obtuvo como jugador cuando alcanzó el campeonato de 1949 con Universidad Católica, además del reducido de consuelo del Apertura, y tuvo una triunfal participación en el Torneo Internacional de Pascua en 1950, dirigido por Alberto Buccicardi en ambas temporadas. Riera fue el primer futbolista chileno que jugó en Europa. Lo hizo en los equipos franceses del Stade de Reims ( 1950- 1952) y el FC Rouen. También destacó como delantero en la Selección de Chile en el Mundial de Brasil en 1950.

En una entrevista hecha por Luis Urrutia O'Nell, cuando le pregunta sobre sus características como jugador, él mismo declara: "Tenía buena técnica, excelente para ese tiempo, porque jugaba mucho a dominar una pelota de tenis rebotándola contra la madera, la muralla. Usaba las dos piernas y muy valiente no era para entrar... Por consejo de Melchor que me dijo “siempre tendrás el puesto”, jugué de wing izquierdo. Llevaba el “11″ en la espalda y era diestro, pero mucha gente creía que era zurdo.[4]

En la selección chilena, Riera participó en 3 Campeonatos Sudamericanos: Montevideo 1942, donde Chile obtuvo el sexto lugar; Guayaquil 1947, aportando con 2 dianas para el cuarto lugar de Chile; Belo Horizonte 1949, ocupando el quinto lugar y consiguiendo una anotación. Estuvo presente en el Mundial de Brasil de 1950, oportunidad en la cual Chile llegó a primera ronda tras ocupar el tercer lugar en la fase de grupos, gracias al único triunfo obtenido, un 5-2 sobre Estados Unidos con un gol del tata, que a la postre sería su único gol en la cita mundialista.

Como entrenador

En 1954 obtuvo el título de entrenador en Francia y se estrenó en Portugal, donde dirigió al club Os Belenenses.

En 1957 asumió en la selección chilena y pidió la construcción del Complejo Deportivo Juan Pinto Durán, inaugurado en 1961, como su centro de entrenamiento. En 1962 la dirigió en la Copa Mundial disputada en Chile y su ayudante fue Luis Álamos. En el torneo el equipo obtuvo el tercer lugar, su mejor participación absoluta y con un 66,7 % de rendimiento.

No se trata solo de entrenar un equipo a cinco años plazo. Se me ha contratado para hacer muchas cosas, muy interesantes, al estilo europeo. Preparar no solo un contingente internacional, sino crear un clima, reestructurar unos cimientos, hacer penetrar un estilo que se avenga con las características del jugador nuestro. No vamos a trabajar solamente un determinado número de jugadores y yo. Tengo la pretensión de interesar en esta amplia labor a todos los resortes que forman el engranaje de la máquina futbolística del país; provocar un acuerdo, una conciencia colectiva uniforme. Que haya mucha gente que piense igual y que esté dispuesta a trabajar por el fútbol chileno y porque éste salga bien de su gran responsabilidad.

Fernando Riera.[5]

Luego del Mundial fue contratado por el club Benfica de Portugal. En 1963 el equipo ganó el torneo local y fue subcampeón de la Copa de Europa, ante el A.C. Milán que contaba con jugadores como Maldini, Trapattoni y Rivera.

El 24 de octubre de 1963 dirigió la primera selección resto del mundo de la historia, por la celebración de los 100 años del fútbol. El partido fue jugado en el Estadio de Wembley ante la selección inglesa, próxima campeona del mundo, la cual ganó por 2-1. Por la internacional jugaron Alfredo Di Stéfano, Djalma Santos, Eusébio da Silva, Karl-Heinz Schnellinger, Lev Yashin, Luis Eyzaguirre, Paco Gento, Raymond Kopa, entre otros.[6]

Riera después destacó en Boca Juniors de Argentina, Nacional de Uruguay, Monterrey de México, Universidad Católica, Universidad de Chile, Club Deportivo Palestino, Everton, Deportivo La Coruña de España, entre otros equipos.

Estilo de juego[7]

Jamás dejó la línea de cuatro y nunca usó un solo delantero. Jugaba sin trampa ni patadas. Concentraba tres días al plantel y cortaba a los juergueros. Prohibía dirigentes en el camarín y en la cancha. "El gran legado de Fernando Riera es cómo enfocaba la formación y la actividad con sentido profesional, de responsabilidad y dignidad. Los procedimientos para lograr objetivos. Jugar sin trampa, a ganar con buenas armas, respetar al rival, el sentido colectivo, el equipo. La defensa a brazo partido de los jugadores y entrenadores, de la actividad y del fútbol".

El párrafo es de Arturo Salah -uno de los discípulos más adelantados del "Tata"- y su corolario es simple: "Él protegía esta profesión. Era el respeto por el fútbol y la actividad. Su gran guerra fue contra las estructuras, por las mejores condiciones de trabajo".

Jorge Sullivan, ex dirigido por Riera en la UC, da cuenta de otros detalles. "Fue un innovador. En el equipo algunos eran taxistas o bancarios y él lo prohibió. Llegó de Benfica y exigió que nos dedicáramos sólo al fútbol. Incluso fijó las rentas. Así esto empezó a ser profesional. Antes era todo medio amateur", señala.

Sullivan e Ignacio Prieto -otros de sus ex jugadores- coinciden en otro aspecto clave: su mano dura. "No aceptaba la indisciplina. Las concentraciones eran de tres días, porque algunos se portaban pésimo. A la primera indisciplina, para fuera. A varios los largó rapidito", apunta el hoy dirigente de la UC. Y agrega que "me tocó concentrar en Pascua y en Año Nuevo. A lo más, las 12 con la familia y a los 15 minutos había que partir", añade Prieto. "Y no le gustaba que los jugadores se casaran en meses de competencia. Había que avisarle cuando uno se iba a casar".

El estilo era otra cosa. Prieto gráfica. "Usaba el 4-2-4, que se transformaba en 4-3-3. Siempre con línea de cuatro atrás, nunca línea de tres, por los espacios. Jamás un solo delantero y menos un lateral-volante", dice.

Sullivan complementa. "Su estilo no estaba cerca de los roces, de los golpes. Con él nació el toque de la UC. Antes de que tomara el equipo era más de marca. A él le gustaba el fútbol bonito", aclara.

"A la pelota hay que hacerle cariño, no hay que maltratarla, decía", recuerda Prieto. "Una vez jugábamos contra Pelé y nos dijo: hay que marcarlo, pero no hay que patearlo. Las patadas no existían, sólo existía el buen fútbol", redondea Prieto.

Riera abordaba todo. "No había PF y él hacía los ejercicios", anota Sullivan. "Era un pedagogo, siempre dejaba enseñanza", apunta Salah. "Todos los miércoles nos obligaba a ir a la Escuela de Fútbol a traspasar conocimientos a los chicos", ejemplifica el DT de la UC campeona de 1984 y 1987.

¿Y los dirigentes? "No toleraba a un dirigente en la cancha ni en un camarín. Exigía cancha. La de Independencia era una mesa de billar. Se enojaba con los atletas que usaban la cancha para lanzar la bala, el disco o la jabalina", agrega Prieto.

Otro dato, tenía pocos jugadores extranjeros.

Legado[8]

Fernando Riera en el Estadio Municipal de Temuco ( 1963).

Sus discípulos más destacados son Arturo Salah y Manuel Pellegrini.[9] Con énfasis en la práctica de juego en la cancha en desmedro de la pizarra, su capital es la planificación de su equipo, sin la obsesión de otros técnicos por el rival. En determinados momentos ambos cayeron en el estilo que más críticas le costaron a Riera: la exacerbada posesión de la pelota (“si la tenemos nosotros, no la tienen ellos”), cuya razón de existir era no arriesgarla; de ese modo se abusaba del traslado, el toque lateral y hacia atrás. El fútbol de Riera, denominado “fulbito” o “baby fútbol”, con exceso de pases cortos y jugadores hábiles de pequeña estatura que evitaban el juego aéreo, le costó el despido de Universidad Católica, que contrató a un entrenador de las antípodas, el argentino José "Gallego" Pérez, campeón con Santiago Wanderers en 1958 y 1968, con un estilo explosivo, con pelotazos, con futbolistas de gran físico que fueron denominados “Panzers” porque arrasaban en la búsqueda del cabezazo.

A su doctrina futbolística Salah y Pellegrini unían su calidad de profesionales universitarios y primaba en ellos el raciocinio por sobre el temperamento. Salvo, naturalmente, las excepciones. En un clásico Colo Colo-Universidad de Chile de 1993, el árbitro Iván Guerrero hizo sonar débilmente el pitazo que ponía término al partido y puso más atención en ir a saludar al guardalíneas que corría frente a la tribuna Andes del Estadio Nacional, que de percatarse de que el azul Mariano Puyol proseguía con el balón y armaba una jugada de verdadero peligro. En ese instante Salah protagonizó una espectacular carrera de velocista y llegó hasta Guerrero para recriminarlo, justo cuando Colo-Colo se salvaba por poco de una caída de su valla. Otro antecedente del ardor de Salah está en sus difíciles comienzos en los albos y existe una fotografía donde es sacado del campo mientras forcejea con carabineros.

A su vez Manuel Pellegrini, cuya procesión va por dentro, desnudó su pasión cuando se le invitó para que fuera a la televisión después de un partido importante. “Si ganamos, voy; si empatamos, no sé; si perdemos, no voy”.

Otros Directores técnicos que seguidores de la escuela de Riera en el fútbol Chileno fueron Ignacio Prieto, Fernando Díaz, Jorge Pellicer, Luis Marcoleta, Nelson Cossio.[10]

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