Fernando María Castiella

Fernando María Castiella

COA Spain 1945 1977.svg
Ministro de Asuntos Exteriores
25 de febrero de 1957- 29 de octubre de 1969
Predecesor Alberto Martín-Artajo Álvarez
Sucesor Gregorio López-Bravo de Castro

Información personal
Nacimiento 9 de diciembre de 1907
Bilbao, Flag of Spain (1785-1873 and 1875-1931).svg España
Fallecimiento 25 de noviembre de 1976
Madrid, Flag of Spain (1945 - 1977).svg España
Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
Partido político Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista Ver y modificar los datos en Wikidata
Otras afiliaciones políticas ACNP
Educación
Alma máter
Información profesional
Ocupación Abogado y catedrático
Empleador
  • Universidad Complutense de Madrid Ver y modificar los datos en Wikidata
Miembro de
Distinciones
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Fernando María Castiella y Maíz ( Bilbao, 1907- Madrid, 25 de noviembre de 1976) fue un diplomático y político español durante la dictadura franquista. Catedrático de Derecho Internacional Privado, embajador de España en Perú y ante la Santa Sede y ministro de Asuntos Exteriores entre 1957 y 1969, así como miembro del Tribunal Permanente de Arbitraje Internacional de La Haya (desde 1939 hasta su muerte). Como ministro de Asuntos Exteriores de carácter reformista y aperturista (entre febrero 1957 y octubre 1969), logró el ingreso de España en la OCDE y en el Fondo Monetario Internacional, presentó la primera carta solicitando en 1962 la entrada de España en la Comunidad Europea y trató de resolver el conflicto gibraltareño.

Biografía

Nació en Bilbao el 9 de diciembre de 1907, hijo del médico oculista Cesáreo Castiella Taramona y de María Maíz Nordhausen.

Comenzó sus estudios primarios en el colegio marista de San Salvador de su ciudad natal, terminando el bachillerato en el Instituto General Técnico de Bilbao, en 1923, obteniendo matrícula de honor en todas las asignaturas y premio extraordinario de Bachillerato. Continuó sus estudios universitarios en Bilbao a partir de 1923 en el Colegio de Estudios Superiores de Deusto, de la Compañía de Jesús, examinándose como alumno libre en las Universidades de Zaragoza, Valladolid y Madrid. Fue precisamente en Deusto dónde entró en la Asociación Católica Nacional de Propagandistas (ACNP).

En febrero de 1930, con una beca de la Junta para la Ampliación de Estudios, se marchó a París para realizar un curso de especialización de dos años en el Institut des Hautes Études Internationales. Continuó a partir de 1933 sus estudios de derecho internacional en La Haya, Ginebra y Cambridge.

En octubre de 1933 comenzó su carrera académica como profesor ayudante de clases prácticas de Derecho Internacional Público. Al año siguiente, el 24 de marzo de 1934, presentó su tesis doctoral sobre el tema: Origen, naturaleza y alcance de los dictámenes del Tribunal permanente de justicia internacional,con sobresaliente, convirtiéndose en doctor en Derecho por la Universidad de Madrid. Comenzó a enseñar derecho internacional en el recién creado Centro de Estudios Universitarios (CEU). En diciembre de 1935 ganó la oposición a la cátedra de Derecho Internacional de la Universidad de La Laguna (Canarias), aunque pidió la excedencia pocos meses después para seguir en Madrid .[2] .

Carrera política

Fue vicepresidente de la Confederación Nacional de Estudiantes Católicos. Más tarde, trabajó en el diario de la Asociación Católica de Propagandistas, El Debate, donde dirigió la sección de política exterior.

Desde abril de 1931 fue miembro de la Juventud Monárquica de Bilbao y por ello fue el primer detenido en Bilbao con motivo de la proclamación de la República.[ cita requerida] Estuvo preso en la cárcel de San Sebastián entre noviembre y diciembre de 1931 acusado de un contrabando de armas y como propagandista activo de los círculos tradicionalistas de Bilbao, San Sebastián, etc. Durante la mayor parte de la guerra civil estuvo ocultándose de continuas[ cita requerida] persecuciones en Madrid, llegando a estar refugiado en la Legación de Noruega a partir de junio de 1937. La noche del 25 al 26 de febrero de 1939 cruzó a la zona franquista y el 6 de marzo fue nombrado oficial primero honorario del cuerpo jurídico militar. 

Regresó a la vida académica en 1939. En 1941 compartió el Premio Nacional de Literatura con José María de Areilza por su obra Reivindicaciones de España.

Durante la Segunda Guerra Mundial se alistó y fue voluntario en la División Azul en el Frente Oriental.[3] En concreto, se alistó como soldado raso (renunciando al grado de capitán, al que tenía derecho por sus estudios), siendo destinado ocho meses en la Sección de Asalto de la 15ª Compañía, Plana Mayor, del Regimiento de Infantería 262 cerca del río Voljov a su paso por Novgorod y también en la Plana Mayor. Estuvo encargado de transmisiones, enlace en moto y lucha en primera fila en algunas ocasiones, regresando en 1942.[ cita requerida]

A su regreso a España, fue nombrado delegado nacional del Servicio Exterior de Falange,[1]

En 1943 fue nombrado director del Instituto de Estudios Políticos hasta 1948 y primer decano de la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas de la Universidad de Madrid. Dicha facultad fue creada por la Ley de Ordenación Universitaria de 29 de julio de 1943 y puesta en vigor por las órdenes ministeriales de 7 de septiembre y de 29 de enero de 1944, que fijaban sus normas de funcionamiento, comenzando las clases en febrero de 1944 y en el mes de julio fue aprobado el decreto que establecía la ordenación del centro.

Embajador en Perú (1948-1952)

Nombrado embajador en el Perú, consiguió restablecer relaciones bilaterales, el apoyo peruano en votaciones sobre España en la Asamblea de Naciones Unidas de 1949 y 1950, así como las bases para un apoyo peruano para el ingreso de España en Naciones Unidas, que tuvo lugar el 14 de diciembre de 1955

Embajador ante la Santa Sede (1952-1957)

La gestión más conocida de Castiella ante la Santa Sede fue la compleja negociación, iniciada por su antecesor Joaquín Ruiz Jiménez, que llevó a la firma del Tratado del Concordato entre el Estado Español y la Santa Sede el 27 de agosto de 1953. El tratado fue firmado por el secretario de Estado de la Santa Sede Domenico Tardini y por parte española por el ministro de Asuntos Exteriores Alberto Martín Artajo y por el propio Castiella. El tratado significó el reconocimiento de la Iglesia Católica en España y una serie de privilegios políticos, legales, económicos y fiscales, como que los matrimonios canónicos fueran obligatorios para todos los católicos, exenciones fiscales para sus bienes y actividades o el derecho de constituir universidades. Por su parte, el gobierno español controlaba el nombramiento de los obispos y obtenía reconocimiento internacional.

Ministro de Exteriores (1957-1969)

Según Marcelino Oreja Aguirre, la voluntad de Castiella de perseguir una política exterior a largo plazo y objetiva que trascendiera el sistema a corto plazo no fue siempre congruente con la política interior del país.[5]

La primera prioridad fue mejorar las relaciones con los países vecinos, comenzando por Francia y Portugal. Con Francia efectuó un encuentro en la isla de los Faisanes en 1959 con su homólogo galo Maurice Couve de Murville, comenzando una fase de política realista y de entendimiento de los intereses comunes. Fue así como Francia comprendió las aspiraciones europeas españolas, reflejadas en la carta firmada por Castiella en 1962 solicitando negociaciones con la Comunidad Económica Europea. Con Portugal se desbloqueó la política colonizadora de España, estableciéndose un sistema de consultas. Y se continuaron los contactos, cada vez mas estrechos, con Alemania, Austria, Bélgica y Gran Bretaña.

La segunda fue el interés por el Mediterráneo y unas relaciones estrechas con el Magreb, basada en la relación de amistad existente,sin olvidar la dependencia energética española y reanudando contactos con los restantes países árabes de la zona.

La tercera, la preocupación por la descolonización, con la intención de facilitar el acceso a la independencia de los pueblos dependientes. Organizó una Conferencia Constitucional en Madrid para Guinea (1967-1968), que elaboró la Constitución de Guinea Ecuatorial de 1968, preparando la independencia de esta rica colonia.

La cuarta, el mejorar las relaciones con Estados Unidos, incluyendo la renegociación de los Acuerdos en 1963. Castiella quería una renegociación, pero solo consiguió un aplazamiento no renovado. Su enfrentamiento con el almirante Carrero Blanco, ministro subsecretario de la Presidencia, sobre Guinea y la desconfianza del general Franco ante una política descolonizadora que no compartía con gusto, llevó a un estancamiento de las negociaciones en 1968, una prórroga de 6 meses hasta junio de 1969 y finalmente un compromiso nuevo de prorroga hasta agosto de 1970,  firmada por Gregorio López Bravo, su sucesor en el cargo.

La quinta se basó en las excelentes relaciones con los países de Hispanoamérica y también con Filipinas, donde defendió el castellano en Manila. Durante su mandato la política exterior española proyectó una retórica de la doctrina de la Hispanidad más agresiva que la empleada durante el mandato de su antecesor Alberto Martín Artajo, aunque sin alcanzar los extremos del periodo de Serrano Súñer como ministro de Exteriores.[6]

La quinta, la mejora y modernización del trabajo consular, aumentando el dispositivo administrativo con mas medios y mejorando los servicios ya que durante estos años aumentó considerablemente el número de españoles residiendo o viajando al extranjero.

Castiella también luchó por el tema de la libertad religiosa así como por la voluntad de terminar con el aislamiento internacional de la dictadura franquista. En esa línea, consiguió la integración de España en la OCDE y en el Fondo Monetario Internacional. El 9 de febrero de 1962 presentó la primera solicitud de ingreso de España en la Comunidad Económica Europea dirigida al entonces presidente del Consejo Maurice Couve de Murville, que fue denegada.[7]

Negociaciones sobre Gibraltar

Castiella fue conocido por su lucha para conseguir que la plaza de Gibraltar volviera a ser española. Para Castiella, había que exponer ante Gran Bretaña los títulos españoles, las pruebas a favor de España y la mutua conveniencia de terminar con este problema secular entre los dos países. A los habitantes de la colonia ofreció generosas propuestas que nunca fueron descalificadas.  Y luchó ante todos los organismos internacionales para explicar y razonar este caso. Tuvo que plantear este tema en Naciones Unidas para enfrentarse a la política británica que inscribió el tema de Gibraltar ante el Comité de Descolonización de Naciones Unidas,  pretendiendo de esta forma  ampararse en la ola descolonizadora de los años sesenta. Sin la reacción de Castiella, los ingleses hubieran podido “descolonizar” a la colonia de Gibraltar, estableciendo un nuevo estatus internacional para la ciudad, lo que llevaría a la caducidad del tratado de cesión en el que una clausula previsora impone la retrocesión a España en el caso de que el Reino Unido renuncie a su soberanía. Por ello el trabajo de Castiella fue impedir que la colonia perdiera su lazo jurídico de origen con España. La Asamblea General de la ONU aprobó dos resoluciones sobre el tema (2231 (XXI), "Cuestión de Gibraltar" y 2353 (XXII), "Cuestión de Gibraltar" ), realizándose la primera propuesta formal de devolución, llevada a cabo el 16 de mayo de 1966 por el Ministro de Asuntos Exteriores Fernando María Castiella.

Una de las medidas mas conflictivas tomadas durante su mandato fue el cierre de la verja de Gibraltar, por orden del general Franco, el 8 de Junio de 1969.

Su legado, según el historiador Florentino Portero, es el de la incorporación plena de España al proceso de integración europeo, así como «el mantenimiento de un vínculo trasatlántico que dotara, tanto a España como al conjunto de Europa, de una garantía de seguridad frente a la amenaza del comunismo soviético». También incluye una serie de enfrentamientos en el propio gobierno,[8] relacionados con temas como la abolición de la pena de muerte, la revisión de los convenios con Estados Unidos y la descolonización de Guinea y del Sahara, último ejemplo que llevaría a su cese. «Para un hombre con un fuerte sentido del deber y del servicio a la Nación, aquellos años vividos en el Palacio de Santa Cruz debieron ser difíciles y, a menudo, muy ingratos." Portero considera que "Castiella representa la madurez de la política exterior española, con sus contradicciones e inevitables tensiones. Durante décadas, en la dictadura o en la democracia, nos hemos movido dentro de los escenarios que él esbozó y a través de diplomáticos que, en gran medida, se formaron con él o en su legado. El nombre de Castiella está intrínsecamente unido a la acción exterior de España tras la II GuerraMundial, una España que vuelve a sentir la atracción europea y que se enfrenta al reto de la modernización».

Actividad tras octubre de 1969

Tras ser cesado como ministro de Asuntos Exteriores el 29 de octubre de 1969, siendo sustituido por Gregorio López Bravo, se reincorporaría a su cátedra universitaria[9] y fue miembro del Consejo del Banco Hispano Americano, conservando ambas actividades hasta el día de su fallecimiento el 25 de noviembre de 1976 en Madrid. Fue enterrado al día siguiente en el cementerio de Derio (Bilbao) en el panteón familiar de los Maíz Nordhausen.[ cita requerida]

Nombrado miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas el 25 de mayo de 1976, en su discurso hizo el elogio del jurista, político y diplomático José Yanguas Messía, al que consideró "como un maestro y amigo excepcional".

Celebrando el centenario de su nacimiento, la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas le dedicó un libro, Entre la historia y la memoria, coordinado por Marcelino Oreja, José Joaquín Puig de la Bellacasa y Rafael Sánchez Mantero.

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