Feria

La Feria de Albacete ( España), declarada de Interés Turístico Internacional, recibe anualmente más de dos millones de visitantes.

Una feria es un evento social, económico y cultural —establecido, temporal o ambulante, periódico o anual— que se lleva a cabo en una sede y que llega a abarcar generalmente un tema o propósito común. Puede tener por objetivo primordial la promoción de la cultura, alguna causa o estilo de vida, generalmente en una forma divertida y variada; más comúnmente el objetivo es la estimulación comercial, pues tiene la finalidad de lucro o de generar ganancias para las localidades anfitrionas, personas u organizaciones patrocinadoras, y participantes hospitalarios, a cambio de un tiempo grato que incluye diversión y entretenimiento, participación en juegos de azar y de destreza, alimentos, manjares y golosinas, objetos, o juguetes, etc., para los participantes visitantes y negociantes, ya sean estos menores o mayores de edad, dependiendo del evento, consignas, características, costumbres locales y leyes que rigen el lugar.

Orígenes

Inicialmente las ferias fueron un fenómeno económico surgido en la Europa Occidental de la Baja Edad Media, en una coyuntura expansiva del feudalismo, en la que las ciudades estaban creciendo junto al comercio a larga distancia, la artesanía y las finanzas, es decir: todas las actividades económicas que iban más allá de la economía rural agropecuaria, que aun así constituía la gran mayoría de la producción.

Consistía en una confluencia organizada de numerosos mercaderes en una localidad cuya posición geográfica representara alguna ventaja, que permite establecer tratos comerciales durante varios días y con periodicidad normalmente anual, con motivo de la fiesta local puesta bajo la advocación de un santo patrón. Las autoridades locales (como el ayuntamiento) o de mayor nivel ( señor jurisdiccional -laico o religioso-, o el propio rey -cuyas funciones están aumentando en el proceso de constitución de la monarquía autoritaria-) les conceden protección física y una serie de garantías económicas, fundamentalmente la exención o rebaja sustancial de impuestos. Tanto por razones de espacio como por lo que suponía de símbolo fiscal, las ferias se solían celebrar a las puertas de las murallas, en explanadas abiertas que la expansión posterior de las ciudades terminó convirtiendo en plazas cerradas con edificios alrededor ( plaza de mercado), muchos de ellos con función comercial estable, y que la continuación de la expansión del plano urbano termina convirtiendo en un punto céntrico de la ciudad.

En las ferias se sofisticaron las prácticas comerciales y financieras (establecimiento de precios, distintos tipos de crédito y pago aplazado, como la letra de cambio, cambio de moneda, banca, compañía comercial, etc.) que están en el origen del denominado capitalismo comercial.

Ferias de Champaña

Entre los años 1150 y 1300 las ferias más famosas fueron las ferias de Champaña[1] (en la actual región francesa de Champagne-Ardenne, entonces condado de Champaña), donde constituían un ciclo anual en que se celebraban las ferias de Troyes, Provins, Bar-sur-Aube y Lagny (oeste de Francia, en la ruta comercial terrestre que une las ricas zonas urbanas del Norte de ItaliaFlorencia, Venecia, Génova y Milán— y FlandesBrujas, Amberes y Bruselas—).

Feria de Albacete

La Feria de Albacete es una de las ferias más antiguas de España.[4] Pero sin duda el momento que marcó históricamente a la Feria de Albacete y a la ciudad fue el 6 de marzo de 1710: en plena guerra de sucesión, el primer Borbón, Felipe V, dio a la ciudad el privilegio de realizar una feria franca anual con una duración de cuatro días que, con el transcurso de los años, pasó a tener 10 días como en la actualidad.

Ferias de Medina del Campo

En la Corona de Castilla se desarrolló desde el siglo XV un importante grupo de ferias en el centro de la Meseta Norte: las de Medina del Campo, Medina de Rioseco y Villalón,[5] siguiendo la ruta comercial que da salida a la lana de las ovejas trashumantes de las cañadas de la Mesta, por Burgos y los puertos del Cantábrico ( Santander, Laredo, Bilbao); mientras que en Andalucía destacaron las Vendejas de Sanlúcar de Barrameda (desembocadura del Guadalquivir).

En la Corona de Aragón también hubo ferias medievales reseñables, siendo la Feria de Todos los Santos de Cocentaina la segunda más antigua de España (1346).

Evolución posterior

Posteriormente, el término feria fue evolucionando, designando desde exposiciones de ganado para la venta como cualquier tipo de evento comercial, hasta las ferias taurinas. Actualmente el término se ha extendido desde su original función comercial para incluir eventos festivos, con puestos de venta de artículos variados y atracciones; éstas últimas se sitúan a menudo a las afueras de la ciudad.

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