Fenología

La fenología es la ciencia que estudia la relación entre los factores climáticos y los ciclos de los seres vivos.[1] Por ejemplo, en España, se realiza el seguimiento del primer avistamiento anual de algunas aves migratorias como la golondrina común ( Hirundo rustica).

La fitofenología es la parte de la fenología que estudia como afectan las variables meteorológicas a las manifestaciones periódicas o estacionales de las plantas ( floración, aparición (cuajado) de frutos y su maduración, caída de hojas y dormancia. Por ejemplo, se estudian en los jardines anexos al observatorio meteorológico datos suministrados por voluntarios, o en centros especializados como es el caso de las "Estaciones Experimentales Agropecuarias" del INTA de Argentina.

Ha de tenerse en cuenta a efectos comparativos que las diferentes variedades de plantas pueden tener ciclos completos en períodos de tiempo también diferentes.

La recopilación de datos de series de muchos años pueden contribuir a una mejora de la gestión de productividad de los cultivos y junto con ello establecer sus potenciales productivos. En el caso de especies silvestres constituye también un aviso sobre cambios climáticos, abundancia de especies, estado sanitario, etc.

Otra definición de fenología es como la ciencia que comprende el estudio y la observación de los estadios de desarrollo reproductor y vegetativos de plantas y animales en relación con los parámetros ambientales.[2] Aunque la primera vez que se utilizó el concepto de fenología fue en 1853 por el botánico Carles Morren, pero el término no fue definido hasta 1953 por Pius Font i Quer, como el estudio de los aspectos que se suceden en el desarrollo de una especie, dependiendo de su propia idiosincrasia y del ciclo de dinamismo del medio, sobre todo del ciclo climático.

Si bien existen registros escritos sobre observaciones fenológicas que datan de miles de años, por ejemplo sobre la floración del cerezo en la corte real de Kioto hacia el año 705 a.C., las primeras observaciones sistemáticas continuadas de eventos fenológicos no se registran hasta el siglo XVIII. La fenología posee múltiples aplicaciones bien conocidas para Ciencias Naturales, Agronomía, Ciencias Forestales, salud humana, logística y transportes o turismo entre otros campos; pero recientemente se ha incrementado considerablemente el interés que suscita, principalmente debido a que el cambio del clima que se viene observando de manera generalizada durante las últimas décadas está provocando una clara respuesta en plantas y animales. Algunos trabajos demuestran que la expresión fenológica es un excelente bioindicador de los efectos del cambio climático;[3] pero además, recientemente, los datos fenológicos han tomado un valor añadido debido a su utilidad como calibradores y evaluadores de la información de satélite NDVI o por su importancia como variable ecológica.

La obtención de datos fenológicos requiere el seguimiento de una metodología determinada. De manera generalizada todos los métodos de seguimiento fenológico se basan en la asignación de una clave a cada estado de desarrollo fenológico, que varía a medida que avanza el ciclo natural. Durante la presente tesis se han seguido las claves fenológicas estandarizadas de la BBCH para la fenología floral olivo, al tratarse de la escala fenológica estandarizada más aceptada a nivel mundial. La escala BBCH es un sistema para una codificación uniforme de identificación fenológica de estadios de crecimiento para especies de angiospermas desarrollado por Zadoks et al. (1974).[4] Cada etapa en esta escala fenológica representa un estado secuencial en la evolución de las yemas que dan lugar a brotes, por un lado, y a flores hasta la formación de frutos por otro.

Desarrollo fenológico de la floración del olivo. Según la escala fenológica estandarizada de la BBCH, las figuras se corresponden con las siguientes fenofases: a-50, yema en reposo; b-51, salida de la dormancia; c-54, formación del botón floral; d-57, diferenciación de la corola; e-61, inicio de la floración (<15% de flores abiertas); f-65, plena floración (>15% de flores abiertas); g-67, fin de la floración (<15% de flores abiertas); h-68, crecimiento ovárico y caída de pétalos.

El estudio de la fenología en cualquier planta tiene especial interés por su relación con el clima en general, y el microclima en particular, en el que se desarrolla la planta, actuando en este caso como un indicador biológico del mismo. También desde el punto de vista agronómico sirve de guía en las diversas actuaciones que se realizan sobre una planta cultivada, como pueden ser los tratamientos fitosanitarios, las podas, etc.[6]

Redes Fenológicas en España

En España existen dos grandes redes fenológicas. La más antigua y de mayor magnitud coordinada por la Agencia Estatal de Meteorología, cuyos datos son mayoritariamente registros de campo aportados por voluntarios.[9] .

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